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El FBI, acusado de instalar 'puertas traseras' para el espionaje en un programa de seguridad

Un técnico fichado con este objetivo desvela la existencia del contrato al cabo de 10 años

El FBI y la Admninistración estadounidense siempre han estado buscando fórmulas para romper el cifrado de los archivos y facilitar de esta manera su espionaje. Ahora, un técnico ha desvelado la existencia de un contrato de hace diez años que encomendaba a la empresa donde trabajó la instalación de puertas traseras en el programa de seguridad del sistema operativo libre OpenBSD, cuyos componentes son ampliamente utilizados en sistemas basados en Unix.

Gregory Perry, antiguo asesor de seguridad de la Administración estadounidense, ha remitido un correo electrónico al principal responsable del desarrollo de OpenBSD, Theo de Radt, quien lo ha hecho público. "Este mensaje era privado y procede de una persona con la que no he hablado en 10 años", escribe Theo de Radt en un foro. De Raadt rechaza formar parte de un "tal complot" y por ello lo hace público para que quienes empleen el citado código lo auditen, para que aquellos que se sientan enfurecidos por los hechos puedan iniciar otras acciones y para que, si las denuncias no son ciertas, los acusados puedan defenderse ellos mismos. El mensaje de Perry cita a unos desarrolladores implicados en el encargo policial.

Los especalistas debaten la autenticidad de la historia que relata Perry. En todo caso, en un mensaje en Twitter, una persona que conoce los hechos asegura que el encargo existió pero que fracasó técnicamente.

Gregory Perry era diector técnico de la compañía NETSEC, implicada en el desarrollo de OpneBSD. Concretamente participaba en trabajos sobre el IPSec, que aporta mecanismos de seguridad al protocolo de Internet IP. Durante los años 2000 y 2001, el FBI habría pedido a NETSEC la instalación de estas puertas traseras. Perry habría participado en el encargo suscribiendo un compromiso de confidencialidad de 10 años.

El cifrado moderno dota a los archivos de un alto grado de seguridad que dificulta los intentos de descifrado. Existe documentación sobre los fracasos del FBI en los años noventa para descifrar el contenido de discos duros que habían sido protegidos con algoritmos de cifrado con claves de 256 bits.

Cnet, a propósito de esta noticia, repasa los reiterados intentos de la administración estadounidense para conseguir el acceso a archivos protegidos. El último ha sido una propuesta del FBI para que los fabricantes instalaran de oficio estas puertas traseras a cambio de su compromiso de que el empleo de las mismas sólo se produciría por orden judicial en casos criminales o de peligro terrorista.