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Entrevista:

"Si fuera toro me gustaría morir en la plaza"

El polifacético artista italiano Oliviero Toscani impulsa la creatividad visual en Campus Party

Las imágenes de Oliviero Toscani han dado la vuelta al mundo por su polémica. Desde las campañas controvertidas de Benetton ha seguido una línea que aparece en sus trabajos para Valentino, Chanel y Fiorucci. Cuatro veces ganador del Lion d'Or en el Festival de Cannes ha conseguido situar en primera línea asuntos como el racismo, la guerra, la religión y la pena capital.

Toscani ha ofrecido una de las conferencias destacadas de Campus Party, donde ha invitado a experimentar y jugar con la tecnología como medio creativo, no como fin en sí mismo.

Pregunta: ¿Cómo es su relación con la tecnología?

Respuesta: Llevo conmigo todo lo que me resulta útil para crear. Primero pienso en hacer una cosa determinada y después utilizo todas las tecnologías que me resultan útiles. No tengo preferencia por algo concreto. Es mi cerebro el que decide qué quiero en cada caso. Mi decisión, la mente, está por encima de la tecnología. La ventaja que tenemos ahora es que si algo no nos gusta lo podemos volver a hacer. El papel higiénico es tecnología. Tiene un fin, sirve para algo. Es lo mismo que pienso de otra tecnología. Si sirve y es útil, está bien.

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P: Observo que usa Mac y no PC.

R: Sí, como el teléfono. Tengo un iPhone. También una cámara de fotos que se adapta a mi gusto. Intento usar lo que me resulta fácil y útil para hacer realidad lo que pasa por mi mente. El primer oficio tecnológico fue la fotografía. Tiene 160 años. Los fotógrafos dependen de ella. Por eso no entiendo a los que siguen con el carrete y no quieren saber nada de nuevas técnicas. Hay que experimentar siempre.

P: ¿Qué suele llevar consigo?

R: Lo mínimo. El ordenador porque he venido solo, el teléfono y el reloj, aunque no sé ni por qué lo llevo porque todo el mundo te puede decir la hora. Cada vez más uso el teléfono para hacer fotos.

P: ¿Qué piensa de que se reproduzcan sus trabajo sin permiso?

R: Perfecto. La gente sólo reproduce lo que considera bello, bonito e interesante. Si es un trabajo feo no lo mira nadie.

P: Sin embargo, muchos artistas están preocupados porque pierden control sobre su creación.

R: Esos son empresarios, no son artistas. Son empleados del arte. A un artista se le paga por lo que hace y después pasa a ser parte de la sociedad. Si es verdadero arte, así debe ser.

P: ¿Qué opina de las redes sociales?

R: Es una buena manera para mantener a todo el mundo dentro del campo de concentración. Es una autarquía total. Mientras sea voluntario pertenecer al rebaño, no me parece mal. Hay quien quiere estar y hay quien no. No estoy en ninguna, pero soy un poco raro; tampoco tengo televisión en casa.

P: ¿Qué le parece la televisión italiana?

R: No es porque yo sea un esnob, es que es como una droga. Si la droga no le gustase a la gente no sería un problema. Yo veo la televisión y la veo vulgar, banal. Veo la imbecilidad humana. Me fascina. En toda Europa es lo mismo. No es reformable. Es el sistema lo que ha convertido la tele en realidad. Ya no hay experiencia directa de las cosas.

P: ¿Cómo se comunica por internet?

R: Por correo electrónico. Tengo página web pero no la manejo yo. La hacen unos jóvenes encantados de trabajar conmigo y yo con ellos.

P: ¿Cuál cree que es el futuro de la fotografía?

R: ¿Lo quiere saber de verdad? Que no haga falta la máquina de fotos. Se mirará la imagen y se digitalizará en nuestra cabeza. En realidad la cámara, como cualquier tecnología, es un impedimento físico. La fantasía no tiene impedimentos, ni límites.

P: ¿Qué opina de la prohibición de los toros en Cataluña?

R: Vivo en el campo rodeado de cerdos, vacas, gallinas, perros y caballos. Me encantan los animales pero nunca he visto las corridas de toros como algo malo. Si fuera toro me gustaría morir en la plaza. Para ser consecuentes tendríamos que ser todos vegetarianos. Las personas somos conscientes de nuestra muerte, los toros no. Me parece hipócrita poner animales y personas al mismo nivel. Las corridas me parecen una ceremonia, un rito. En Cataluña lo han prohibido como muestra de independencia. He visto toros en Madrid, Sevilla y Barcelona. Seguiré yendo a Madrid y Sevilla para verlo.