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Microsoft da un paso atrás ante el futuro

Microsoft ha realizado inversiones en el campo de la Red pero sus beneficios provienen de los programas para ordenadores

El centro de gravedad de la informática sigue alejándose del ordenador personal en dirección a Internet, un cambio que amenaza la posición dominante de Microsoft y hace que su futuro sea incierto.

Con su reciente intento fallido de hacerse con Yahoo, Microsoft se estaba arriesgando, pero al menos era una jugada de calado, un intento por parte de la compañía aún poderosa de cambiar su zona habitual de comodidad y adaptarse al nuevo mundo de la informática.

El fervor competitivo, la perseverancia y la inversión con paciencia han sido cruciales para los triunfos de Microsoft a lo largo de los años, a medida que fue construyendo empresas en lugar de comprarlas.

Esta fórmula salió bien una y otra vez, con los sistemas operativos de los ordenadores personales, con aplicaciones como procesadores de texto y hojas de cálculo, con software de centros de datos e incluso con sistemas de videojuegos.

El comportamiento competitivo de Microsoft está más restringido estos días, después de los problemas que tuvo con las leyes antimonopolio, según comentan los analistas y los veteranos del sector. Esto ayuda a explicar por qué Microsoft lo ha pasado mal en esta última lucha con la competencia, sobre todo contra Google, que ha tomado una holgada delantera en mercados como la publicidad por Internet.

"La persecución de Yahoo por parte de Microsoft y sus problemas con el antimonopolio tienen las mismas causas", afirma Timothy F. Bresnahan, economista de la Universidad de Stanford y antiguo responsable de antimonopolio del departamento de Justicia. "El futuro de la informática del mercado de masas no es el ordenador personal".

Los problemas de Microsoft con las leyes antimonopolio se deben a sus tácticas para eliminar el desafío presentado por el antiguo líder en software de navegadores de Internet, Netscape Communications, en los años noventa. Pero la campaña de Microsoft en aquel enfrentamiento por los navegadores llevó a una demanda federal antimonopolio contra la compañía, presentada en 1998, y a una supervisión antimonopolio continua en EE UU y en Europa.

Steven A. Ballmer, de 52 años, consejero delegado de Microsoft, tiene la tarea de dirigir este cambio de la era Internet en la estrategia y en la cultura corporativa sin el hombre que, para muchos, sigue siendo el rostro público de Microsoft.

Bill Gates, el fundador de la empresa, presidente y accionista mayoritario, que contrató a Ballmer hace 28 años, se despedirá del trabajo diario en Microsoft en julio para centrarse en la filantropía.

Steve Ballmer quedará definido por cómo dirija esta tremenda transformación de Internet en los próximos años y su historial no ha sido precisamente impecable hasta la fecha. La gente ahora accede a la Red a través del PC o del móvil, aunque la mayoría de los procesadores y los servicios que utilizan se encuentran en centros de datos que dirigen Google, Yahoo, Amazon, Facebook y otras empresas de Internet.

Microsoft ha realizado inversiones cuantiosas en el campo de la Red, pero su legado, sus beneficios y su liderazgo provienen del negocio de los programas para ordenadores de mesa, y ha tenido problemas para adaptarse a la nueva realidad.

Cuando piensa en Microsoft hoy, Mitchell Kapor, un estadista ancestral de la informática moderna, se acuerda de otra potencia en la industria que salió escarmentada tras una larga lucha con las autoridades antimonopolio y un cambio sísmico en el paisaje tecnológico: IBM en los años ochenta y noventa, cuando los grandes sistemas cedieron el paso a la informática personal. "Después de esos años, IBM siguió siendo una empresa grande y tremendamente importante para sus consumidores, pero quedó relegada por Microsoft", explica. "IBM ya no era la empresa por definición".

"Lo irónico es que lo que Microsoft le hizo a IBM es lo que Google le está haciendo a Microsoft", señala Kapor, fundador de Lotus Development, empresa que desarrolló el programa líder de hojas de cálculo en los años ochenta, y presidente fundador de Mozilla Foundation, que ha desarrollado el navegador de Internet Firefox.

En la situación actual de competencia, Microsoft debe tener más cuidado para no enfadar a las autoridades antimonopolio. Por ejemplo, un ingrediente de la fórmula del éxito de Microsoft ha sido aunar el nuevo software con su sistema operativo dominante para PC, Windows, ya sea con formatos propietarios o simplemente introduciendo software nuevo en Windows. Ya lo hizo hace mucho con su procesador de texto y programas de hojas de cálculo, y en los años noventa utilizó con más energía la táctica de introducir aplicaciones nuevas en su navegador.

Pero en la búsqueda por Internet, Microsoft no ha hecho uso de su dominio en el software de ordenadores y navegadores para favorecer a su herramienta, Live Search. "Podría haberlo hecho, pero Microsoft nunca hizo algo así con Google", afirma Michael A. Cusumano, profesor de la Sloan School of Management del Massachusetts Institute of Technology. "El juicio antimonopolio hizo que Microsoft se cohibiera más y sí que cambió la cultura de la empresa".

Sin Yahoo, puede que Microsoft busque acuerdos de menor envergadura o que vuelva a su estrategia tradicional: confiar en la inversión y la perseverancia pacientes para construir un negocio más competitivo en Internet. Hablando con un grupo de inversores y analistas en 2005, Ballmer decía que nadie debía dudar de la determinación de Microsoft. "Nos va a ir bien", afirmaba. "Ya sea yo o la persona que me reemplace porque no nos vaya bien, seguiremos ahí y al final nos irá bien".