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La censura ayuda a la expansión del ‘blogging’ en Rusia

La falta de independencia de los medios de comunicación, y el temor al poder que concentra el ejecutivo de Putin fomentan el fenómeno de las bitácoras on-line

La censura ayuda a la expansión del ‘blogging’ en Rusia

Informar en Rusia de manera crítica con el Gobierno de Putin es cada vez más difícil. En un país en el que los medios de comunicación están controlados directamente por el Gobierno, o por los grandes empresarios que lo apoyan, el debate abierto y libre se está convirtiendo, cada vez más, en la excepción. Y la autocensura, en la regla general. Pero como está ocurriendo en muchos otros lugares, la blogosfera está sirviendo de vía de escape.

A diferencia de las bitácoras en Occidente, que suelen ser tarea de una sola persona y, los principales blogs rusos están mas cerca de ser medios de comunicación cooperativos que diarios personales, con numerosos participantes.

El sitio de alojamiento de bitácoras más usado en Rusia es uno extranjero, Livejournal, que tiene sede en Estados Unidos y en la que 680.000 de sus usuarios escriben en caracteres cirílicos. No hay cifras exactas sobre su nacionalidad, pero no es aventurado interpretar que la gran mayoría de ellos son rusos.

La popularidad de este nuevo tipo de medios de comunicación empieza a hacerlos tan influyentes que las polémicas a su alrededor ya trasladan las barreras de la información especializada para convertirse en cuestiones públicas

Así ocurrió, por ejemplo, cuando un conglomerado mediático ruso, SUP, consiguió una licencia el pasado octubre para convertirse en el principal proveedor de Livejournal para los usuarios rusos. Muchos consideraron entonces que la afinidad de grupo empresarial con el Gobierno podría poner en riesgo su capacidad para expresarse e incluso su anonimato.

La empresa lo niega, y el FSB (los temidos servicios secretos rusos) no contestan cuando son preguntados sobre si pueden o no interceptar este tipo de comunicaciones, pero lo cierto es que la tradición comunista de censura e intervención provoca tanto ánimo de libertad de expresión como temor a sus consecuencias.