Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La agonía y el éxtasis de una maratón

Llega un momento en el que todo te da igual. Es como la pájara en el ciclismo. Pero en la maratón la conocemos con otro nombre: la pared. Y ese muro siempre se presenta poco después del kilómetro treinta. Los músculos se han quedado sin glucógeno y tu cuerpo se sume en una agonía profunda. Un grito de ánimo, un niño que ofrece un caramelo en su mano abierta, cualquier estímulo psicológico, te hace despertar. Y te das cuenta de que has atravesado la pared, de que vuelas hacia el kilómetro 42. Bajo la pancarta de llegada, ya en la meta, el corredor conoce el éxtasis. Ha valido la pena el esfuerzo.