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“Queremos tener vacunas frente a las 15 enfermedades infecciosas de mayor impacto sobre la salud global en fase de ensayos en 2025″

Juan Carlos Gil, consejero delegado de Moderna en España y Portugal, asegura que la farmacéutica prevé desarrollar fórmulas para compartir el conocimiento acumulado durante la pandemia para acelerar la investigación contra los principales patógenos

Juan Carlos Gil, CEO de Moderna en España y Portugal.
Juan Carlos Gil, CEO de Moderna en España y Portugal.KIKE PARA
Oriol Güell

La pandemia del coronavirus ha consolidado las vacunas de ARN mensajero como uno de los grandes avances de la medicina de las últimas décadas. Millones de vidas se han salvado gracias a una tecnología con 30 años de desarrollo que ahora ha dado un extraordinario salto al mundo real. A diferencia de las vacunas clásicas, que generan la respuesta inmunitaria inoculando un patógeno inactivado (o una parte de él) en el organismo, este suero lo hace mediante una molécula de ARN creada en el laboratorio que ordena a células del cuerpo producir una proteína, que es la que activa las defensas. Moderna ha sido junto a BioNTech (esta última asociada con Pfizer) una de las dos compañías que han liderado esta carrera, que ahora sus responsables quieren continuar poniendo el foco en otras 15 enfermedades infecciosas. Una decisión que el consejero delegado de Moderna en España y Portugal, Juan Carlos Gil (nacido en Madrid hace 53 años), califica de “auténtica declaración de intenciones”.

Pregunta. ¿Qué estrategia plantea Moderna para esta fase de la pandemia?

Respuesta. Hemos investigado todas las variantes y posibles vacunas frente a ellas. Hemos llegado a la conclusión de que la mejor estrategia es desarrollar una vacuna con la variante original de Wuhan y también la ómicron. Los ensayos muestran que la de Wuhan ofrece una buena protección cruzada frente a las variantes beta y delta, pero menor frente a la ómicron.

P. ¿Cuándo estará lista esta versión de la vacuna?

R. Está en fase de ensayos clínicos y en otoño confiamos en que ya pueda utilizarse. Es importante proteger frente a las dos variantes porque la de Wuhan sigue circulando en muchas partes del mundo que no tienen las coberturas de vacunación de países como España. Además, si surgiera otra variante que evolucionara de las anteriores, la protección sería mayor a corto plazo mientras desarrollamos una vacuna más específica.

P. ¿Cómo encajan estas previsiones con los planes de vacunación en marcha?

R. La variante ómicron tiene una gran capacidad de transmisión incluso entre personas vacunadas o que han pasado la infección con otras variantes, aunque con cuadros clínicos más leves. Muchas de estas personas que se contagien ahora tendrán que esperar cinco meses en España para recibir la tercera dosis. En algunos casos, según el calendario, ya podrían recibir la nueva versión. Otro grupo es el de colectivos de riesgo, inmunodeprimidos o mayores de cierta edad. El descenso de los niveles de anticuerpos observado a partir de los seis meses de la última dosis pueden hacer necesaria otra de recuerdo [que sería la cuarta]. Esto es algo que deberán decidir las administraciones sanitarias según la evidencia disponible.

P. ¿Vamos a acabar con la circulación del virus?

R. No lo creo. Va a seguir circulando entre el ser humano, al menos en partes del mundo, y hay el riesgo de que algunos animales se conviertan en reservorios. En Hong Kong ha habido un brote causado por hámsteres.

P. Las vacunas frente al coronavirus, la de Moderna también, han causado efectos secundarios en algunas personas. ¿Qué han aprendido para minimizarlos?

R. Estamos aprendiendo mucho. Las vacunas, como cualquier fármaco, tiene efectos secundarios. Lo importante es que, con 807 millones de dosis inoculadas, hemos visto que afectan a muy pocas personas y que casi siempre son leves. Uno de los que más ha preocupado, la miocarditis y pericarditis, más común en hombres jóvenes, es mucho menos frecuente con la tercera dosis. Seguimos trabajando y analizando casos, porque con los servicios de farmacovigilancia tenemos mucha información. Es importante recordar que, con una campaña tan grande, es frecuente que ocurran cuadros clínicos cercanos al momento de la vacunación y lo primero es saber si existe una relación causal o es casual.

P. Una de las críticas que se ha hecho a las compañías farmacéuticas es que no liberen las patentes para acelerar la campaña de vacunación en todo el mundo.

R. Moderna ha reiterado que nunca va a perseguir el uso de su tecnología protegida por patentes en el programa Gavi Covax AMC para vacunas con destino a los 92 países de rentas medias y bajas. Tampoco lo haremos con el resto mientras dure la pandemia, aunque cuando esta acabe, lógicamente, vamos a defender la propiedad intelectual porque como empresa no tendría sentido que no lo hiciéramos. Además, estamos desarrollando nuestra estrategia global que prevé fórmulas para que los beneficios de la tecnología ARN mensajero sirvan para hacer frente a la amenaza que suponen las principales enfermedades infecciosas. Uno de los principales objetivos es extender nuestra cartera de proyectos para tener en fase de ensayos en 2025 vacunas frente a las 15 enfermedades infecciosas de mayor impacto sobre la salud global.

P. ¿Qué enfermedades son?

R. El VIH, la tuberculosis, la malaria, el chikungunya, el zika, el dengue, la fiebre hemorrágica Crimea-Congo, el ébola, la fiebre hemorrágica de Marburg, la fiebre de Lassa, el MERS, el Nipah, la fiebre del valle del Rift y la fiebre severa con síndrome trombocitopénico. A ellos, sumamos la llamada ‘enfermedad X’, un nuevo virus que podría causar una futura pandemia. No podemos saber cómo va a ser, pero sí estar preparados para ofrecer una respuesta lo más rápida posible.

P. No ha mencionado la gripe.

R. La vacuna frente a la gripe ya la tenemos en ensayo. Las previsiones es que estén completados el año que viene.

P. Las enfermedades que sí ha mencionado son muy distintas entre sí...

R. Sí. Y muchas de ellas apenas tienen impacto en los países desarrollados, pero sí sobre cientos de millones de personas que viven en los más desfavorecidos. Somos una compañía joven [Moderna fue fundada en 2010] y relativamente pequeña, y este objetivo es una auténtica declaración de intenciones sobre nuestro compromiso con la salud global. En algunos casos se trata de enfermedades cuyo retorno en términos económicos no será muy grande, pero somos conscientes de que suponen una lacra muy importante en zonas de nuestro planeta. Estamos convencidos de que muchas vacunas saldrán adelante porque nuestra tecnología nos da elevadas posibilidades de éxito.

P. ¿Qué le hace estar tan seguro?

R. Trabajamos con prototipos en los que hay procesos que son comunes y, por tanto, sabes que si te han funcionado en un caso también lo harán en otros. Eso te permite acelerar el desarrollo. El sistema clásico de desarrollar vacunas empieza casi de cero en cualquier nuevo proyecto y aquí empiezas casi con la mitad del camino.

P. ¿Van a compartir también su conocimiento?

R. Queremos hacerlo, que nuestra tecnología y conocimiento permitan desarrollar soluciones para las necesidades en los países en desarrollo.

P. ¿Pero la abrirán a todos los investigadores o buscarán compromisos para mantenerlo bajo su paraguas?

R. Dependerá de cada caso. De los equipos de investigación y capacidades locales en cada lugar, tenemos que ver lo que podemos aportar. El concepto es una apertura de puertas en el conocimiento para acelerar los procesos y tener más gente compartiendo y aportando ideas. Esta ha sido uno de los grandes aprendizajes de la pandemia.

P. No es frecuente compartir conocimiento en el sector...

R. La virtud está en el balance. La empresa quiere expandir la capacidad de producción para llegar a más sitios y soluciones nuevas. Lo cual no está reñido con los beneficios. Podrías maximizarlos, pero de lo que se trata es de recibir y dar a la sociedad. La compañía no va a dejar de ganar dinero. Es cotizada, los inversores tienen confianza porque ven los resultados y también comparten este perfil más humanista. Un primer paso es la puesta en marcha de una factoría en Kenya con una inversión prevista de 500 millones de euros.

P. ¿Qué papel tendrá España en la producción de vacunas de Moderna?

R. Ya tenemos un acuerdo con Rovi para la fabricación de la vacuna frente al coronavirus en Granada. Esta plataforma también podría utilizarse para dar servicio a futuras vacunas de ARNm de Moderna.


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Sobre la firma

Oriol Güell
Redactor de temas sanitarios, área a la que ha dedicado la mitad de los más de 20 años que lleva en EL PAÍS. También ha formado parte del equipo de investigación del diario y escribió con Luís Montes el libro ‘El caso Leganés’. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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