Despachos de abogados y auditorías independientes: el modelo alemán para investigar la pederastia en la Iglesia

El informe encargado por la Conferencia Episcopal española se basará en los que han encomendado varias diócesis alemanas a equipos externos de letrados

Protestas de víctimas de abusos antes de la presentación del informe sobre la archidiócesis de Múnich, en enero pasado.
Protestas de víctimas de abusos antes de la presentación del informe sobre la archidiócesis de Múnich, en enero pasado.CHRISTOF STACHE (AFP)

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha encargado al despacho de abogados Cremades & Calvo Sotelo una auditoría independiente sobre las denuncias de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica. Es la primera vez que sucede en España, pero hay precedentes de los que tomar nota. El encargo de una investigación a profesionales externos es el modelo que ha seguido la Iglesia alemana para indagar en los casos de pederastia en su seno. El ejemplo más reciente es el de la archidiócesis de Múnich y Frisinga, que encomendó a un despacho de abogados de Múnich, Westpfahl Spilker Wastl, rastrear medio siglo de presuntos abusos. Los resultados se conocieron el mes pasado y causaron un terremoto no solo por las cifras —497 víctimas y al menos 235 agresores entre 1945 y 2019—, sino también porque los abogados acusaron a un papa emérito, Benedicto XVI, de encubrir las agresiones cuando estuvo al frente de la diócesis a finales de los años setenta.

Las investigaciones sobre abusos por parte de miembros de la Iglesia católica en Alemania las han requerido o bien la Conferencia Episcopal (DBK, en sus siglas en alemán) o algunas de las diócesis del país, que también las han financiado. La más extensa, encargada por el órgano de los obispos, se publicó en septiembre de 2018 y causó gran consternación en la sociedad germana. Afloró que 3.677 niños o adolescentes fueron víctimas de abuso sexual por parte de 1.670 miembros del clero. En este caso no dirigió el informe un despacho de abogados, sino investigadores procedentes de tres universidades públicas. Se creó un grupo interdisciplinar con criminólogos y psicólogos que trabajaron cuatro años y medio en el análisis de documentos (38.000) y haciendo entrevistas.

Aunque las 27 diócesis alemanas facilitaron documentos y testimonios a ese equipo, posteriormente algunas de ellas quisieron indagar con más detalle en la responsabilidad de quienes habían ocupado puestos directivos. La diócesis de Colonia, la más poderosa y rica de la muy acaudalada Iglesia católica alemana, encargó su propio informe poco después de conocerse el de la DBK. El despacho colonés Gercke Wollschläger fue el elegido para elaborar lo que se conoce como “opinión experta”, un informe de más de 800 páginas cuyo subtítulo reza: “Responsabilidades, causas, recomendaciones para la acción”. El trabajo está centrado en los aspectos jurídicos del manejo que hizo la Iglesia de los informes de actividades sospechosas que recibió entre 1975 y 2018, explica el abogado Björn Gercke por correo electrónico. No se centraron, por tanto, “en examinar los actos directos de abuso”, sino más bien en analizar los procesos para emitir después “una opinión pericial” basada esencialmente en documentación.

Varios abogados y personal administrativo del despacho trabajaron a tiempo completo durante casi seis meses con acceso directo a los registros de la archidiócesis. “Una de las principales dificultades fue el mantenimiento deficiente de los archivos, especialmente en el caso de los documentos más antiguos”, relata Gercke. Muchos expedientes no seguían un orden cronológico, ni estaban paginados, por lo que era complicado ordenar hechos y fechas. Había también documentos duplicados . Y omisiones. “Con algunos archivos tuvimos la impresión de que faltaban documentos”, asegura el abogado. Se encontraron asimismo con “numerosas” páginas ilegibles —con notas escritas a mano, abreviaturas de nombres— “que tuvieron que ser transcritas con gran coste”.

Los autores del informe son conscientes de que probablemente se les escaparon muchos casos sospechosos en el periodo que analizaron. La archidiócesis había destruido documentos —según lo que prevé el derecho canónico, puntualiza el abogado— y no redactó resúmenes de los expedientes desaparecidos, algo a lo que sí estaba obligada. “No pudimos determinar si pudo haber otros casos de abuso”, lamenta Gercke. El trabajo confirmó la existencia de al menos 314 víctimas y 202 responsables. Más de la mitad de las víctimas eran niños menores de 14 años.

El informe exoneró de toda culpa al cardenal Rainer Maria Woelki, bajo sospecha de haber querido ocultar la magnitud de los abusos cometidos en su archidiócesis. Woelki se había negado a hacer público un primer informe alegando problemas de protección de datos y fue ampliamente criticado por otros prelados alemanes. En Alemania se habla abiertamente de los abusos sexuales en la Iglesia desde 2010 y se han sucedido las investigaciones, siempre externas e independientes, para determinar el alcance de lo sucedido en las últimas décadas. Desde entonces el número de apostasías no deja de crecer. Las renuncias han sido especialmente numerosas en la archidiócesis de Colonia debido a la actitud de ocultación de Woelki, que ha sido ampliamente recogida por los medios de comunicación.

La investigación sobre el escándalo de los abusos sexuales ha provocado varias dimisiones, como la del arzobispo de Múnich, el cardenal Reinhard Marx, un pilar de la Iglesia católica alemana, el año pasado. El prelado ofreció su renuncia al Papa mediante una carta pública en la que admitía su “corresponsabilidad” en la “catástrofe de los abusos sexuales”. Francisco no la aceptó, pero en su respuesta, también hecha pública por el Vaticano, admitió que “toda la Iglesia está en crisis”.

El análisis de la documentación en el caso de Colonia se completó con entrevistas a “todos los responsables vivos” que tuvieron cargos en la Archidiócesis entre 1975 y 2018 y sobre los que había alguna sospecha de malas prácticas, explica Gercke. Para este informe —similar a los peritajes externos que se hacen en las empresas para determinar qué se ha hecho mal, de quién es la culpa y cómo evitar que vuelva a suceder—, los abogados no entrevistaron a los presuntos abusadores. Tampoco a las víctimas, pero sí recibieron sugerencias del consejo asesor de las víctimas de la archidiócesis y mantuvieron conversaciones con algunos de los afectados. Aunque no fuera el objetivo, dice Gercke, quisieron contar también con la perspectiva directa de los afectados.

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Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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