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La archidiócesis de Madrid defiende investigar los casos de abusos de la Iglesia del pasado y se rebela contra el silencio

El arzobispado del cardenal Carlos Osoro publica un vídeo sobre las “falsas creencias” de la pederastia que revela la división en la Iglesia española: un bloque que se niega a una investigación general y el que persigue conocer la verdad

Abusos Iglesia España
El cardenal y arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, durante la procesión con motivo del Día de la Virgen de la Almudena, patrona de la capital, en noviembre de 2021.Jesús Hellín (Europa Press)

La archidiócesis de Madrid, uno de los obispados más importantes y simbólicos de España, dirigido por el cardenal Carlos Osoro, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), ha mostrado firmemente su postura sobre el escándalo de pederastia que azota en estos momentos a la jerarquía eclesial. Un vídeo de 4.17 minutos publicado este lunes por Repara, la oficina del arzobispado dedicada la atención de las víctimas sostiene: “Que no haya denuncias no significa que no haya casos. Los casos del pasado son casos del presente”. Con esta difusión, Osoro y su diócesis marcan un discurso que revela una división en la Iglesia española sobre cómo afrontar el problema: el bloque que se niega a revisar su pasado y el que persigue una investigación activa que ayude a conocer la verdad y a reparar a las víctimas.

El vídeo añade: “A aquellos que sostienen que la denuncia daña a la Iglesia, Repara les recuerda que, en realidad, las denuncias por posibles abusos ayudan a afrontar y prevenir que se produzcan este tipo de situaciones. Lo que realmente le perjudica es el silenciamiento”.

El contenido del vídeo desmonta diez “falsas creencias sobre los abusos” cometidos por clérigos y las consecuencias que estas provocan, como distorsionar la verdad o la falta de una respuesta adecuada. Algunas de esas “creencias” han formado parte de los discursos de muchos obispos españoles, incluso de políticos, que critican la posible creación de una comisión parlamentaria y de la proposición no de ley para que el Defensor del Pueblo pilote un equipo de expertos que elabore un informe sobre estos hechos.

La publicación de este vídeo llega dos meses después de que la Iglesia española iniciase una investigación a raíz del informe sobre pederastia, con 251 casos inéditos, que este periódico entregó al Papa y al presidente de la Conferencia Episcopal. En las últimas semanas, tan solo unos pocos prelados —como el de Santiago de Compostela, el de Burgos o el de Zamora—, se han mostrado a favor de la creación de comisiones parlamentarias o independientes que indaguen sobre lo sucedido. Pero, hasta ahora, ninguno ha sido tan directo como Osoro.

Investigar aunque el acusado haya fallecido

Entre las “creencias” que el obispado derriba figuran estas: “En la actualidad no hay casos de abusos en la Iglesia”; “la mayoría de las denuncias son falsas”; el porcentaje de casos en la Iglesia “es mínimo” y “no es un fenómeno especialmente significativo”; “no tiene sentido hablar de abusos cometidos hace muchos años”; “los niños exageran” y “provocan al adulto”. Contra ellas, estas son algunas de las líneas que marca la oficina de atención Repara:

  • Es necesario denunciar los posibles casos de abusos. “Que no haya denuncias no significa que no haya casos. Además, los casos del pasado son casos del presente. Sobre todo cuando la herida de la víctima sigue abierta y aunque quien abusó haya fallecido”.
  • Las víctimas son las grandes perjudicadas. “La mayoría [de denuncias] son fundadas. Por lo general no hay denuncias falsas, sino difíciles de probar. Quien se declara víctima de abuso y denuncia tiene poco que ganar y mucho que perder”.
  • Un único caso de abusos ya es demasiado. “Los abusos se producen mayoritariamente en el seno familiar, pero no exclusivamente. Cuando se dan en la Iglesia es todavía más grave y más escandaloso. Porque contrasta con la autoridad moral y su credibilidad ética. Si en la Iglesia se descubre un solo caso de abuso, representa ya en sí mismo una auténtica monstruosidad”.
  • El dolor de las víctimas no prescribe. “El paso del tiempo no cura las heridas. El dolor no prescribe. Hay víctimas que se atreven a nombrar lo que han sufrido 30 o 40 años después”.
  • No creer a las víctimas implica doble dolor. “Pocas veces [los afectados] se inventan historias relacionadas con su intimidad y con haber sufrido abusos. No pueden fantasear detalles de una actividad sexual cuyo conocimiento es absolutamente inapropiado para su edad. No se pueden descargar en el niño conductas seductoras con fines sexuales ni hablar de consentimiento”.

La reparación económica, esencial para una recuperación

El arzobispado madrileño es una de las excepciones en la política general de opacidad de las diócesis españolas: hace públicos anualmente los casos de abusos que recibe, y los investiga. El pasado mes informó de que en 2021 atendió a una decena de víctimas de agresiones sexuales por miembros de la Iglesia, cinco de ellas eran menores de edad cuando sucedieron los hechos. Madrid también es una de las 12 diócesis, de las 31 involucradas en el dosier, que ha pedido a EL PAÍS el contacto de los denunciantes de abusos para ponerse a su disposición. La oficina de Repara considera “esencial” una reparación emocional y económica para que los afectados se recuperen. Insiste en que “sus puertas están abiertas a cualquier víctima”, a través del correo atencionrepara@archimadrid.es o del teléfono 618304666.

Repara detalla que ha atendido psicológicamente a los 72 afectados y a 31 familiares. “A todas estas personas se les ofrecieron más de 700 sesiones gratuitas de atención psicológica y escucha, frente a las 400 de 2020. A la terapia individual, además, se le unieron los grupos de ayuda mutua. Y también creció la demanda de asesoramiento canónico y jurídico”, señala. La oficina también acompañó terapéuticamente a cinco agresores. También ha puesto en marcha cursos de formación sobre prevención de abusos en el ámbito pastoral y educativo para cerca de 600 sacerdotes y 200 seglares.

Si conoce un caso de abusos sexuales que no haya visto la luz, escríbanos a abusos@elpais.es

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