Países Bajos analiza si 61 pasajeros con coronavirus llegados de Sudáfrica tienen la variante ómicron

Los viajeros forman parte de un grupo de 600, repartidos en dos aviones, que aterrizaron este viernes en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol

Varios aviones en el aeropuerto de Ámsterdam, en abril.
Varios aviones en el aeropuerto de Ámsterdam, en abril.Yves Herman (Reuters)

Científicos holandeses de la Universidad Erasmus, de Róterdam, están analizando las muestras positivas de 61 pasajeros con coronavirus —de un grupo de 600— llegados este viernes a Países Bajos en dos aviones procedentes de Sudáfrica. Quieren saber si se trata de la nueva variante ómicron de la enfermedad. Entretanto, el grupo de contagiados ha sido aislado en un hotel cercano al aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol. Deberán permanecer allí durante siete días si tienen síntomas, y cinco si no los presentan. Los que hayan dado positivo pero vivan solos, o bien viajaron con todas las personas con las que conviven, han podido regresar a sus hogares en medios de transporte propios. Tendrán que cumplir allí los mismos plazos de internamiento. Las autoridades sanitarias han subrayado que estas restricciones “pueden frustrar a la gente, pero se trata de velar por la salud pública”. Paralelamente, el Ministerio de Sanidad ha comunicado que la primera tanda de vacunas para menores de 5 a 11 años estará lista a finales de diciembre.

La llegada de los vuelos provocó escenas de caos y desinformación, y los pasajeros pasaron horas sin agua o comida y con falta de higiene. En uno de los aviones, procedente de Johanesburgo, viajaba Marcelle Mardon, arquitecta de Zimbabue residente en Bilbao. “En la tarea de tomar medidas para combatir la covid-19, no podemos olvidar la importancia del bienestar físico y emocional de la gente”, dice. La otra nave partió de Ciudad del Cabo. Ella dio negativo, y en una conversación telefónica sostenida poco antes de despegar hacia Bilbao, explica que arribaron a las once de la mañana y estuvieron “aparcados y a la espera, dentro del aparato, hasta las 16.30″. “Durante ese tiempo, el piloto pidió que subieran comida, pero no fue posible por motivos de seguridad. Y había niños pequeños y personas mayores”, añade. Mardon afirma que llegó agua, pero una vez estaban en el aeropuerto, no se la proporcionaron al principio. “Hacia las siete de la tarde del viernes nos dieron unos bocadillos. Era el primer alimento desde el desayuno, a las nueve de la mañana. Estuvimos esperando tres horas el resultado del test”, añade.

En ese mismo vuelo viajaba Stephanie Nolen, corresponsal de salud global del rotativo The New York Times. “Cuando sobrevolábamos Chad, a Europa le entró el pánico por la variante del virus. A la hora de aterrizar, no nos dejaron salir del aparato. Ni siquiera permitieron que una camioneta nos trajera agua”, ha escrito en su cuenta de Twitter. En un largo hilo de tuits, muestra su respeto “por los sanitarios que tienen que estar con la protección puesta durante largas horas” y afirma que había “estúpidos sin mascarilla”. Los pasajeros fueron trasladados a una zona protegida, a la espera del resultado de los test de diagnóstico que les realizaron. Su prueba dio negativo.

“Es una situación muy difícil y excepcional. Hacemos todo lo que está en nuestras manos para trabajar con seguridad”, ha declarado un portavoz del aeropuerto a la cadena pública de televisión, NOS. Las mismas fuentes ha añadido luego que comprenden la frustración de los pasajeros, pero que tuvieron que “levantar una zona de test en un tiempo récord y dotarla de personal”. La compañía KLM ha señalado, por su parte, que no encuentra explicación a la cifra de 61 positivos. El laboratorio holandés encargado de los análisis, el Instituto para la Salud y el Entorno (RIVM) —que ha enviado las muestras a varios equipos de todo el país, entre ellos la Universidad Erasmus—, ha afirmado que “presumiblemente hay varios casos de ómicron entre los viajeros”, pero que los resultados se conocerán este domingo.

Este viernes, Países Bajos se ha sumado a otros países en el veto a los vuelos procedentes de países del sur del continente en un intento de mantener a raya la variante ómicron. Sin embargo, la compañía KLM ha anunciado que seguirá utilizando la ruta desde Johanesburgo y Ciudad del Cabo hasta Ámsterdam, cumpliendo con el estricto protocolo impuesto. “Los viajeros necesitarán una PCR negativa y observar una cuarentena de 10 días a su llegada. Si a los cinco días otro test de diagnóstico da negativo podrán abandonar entonces su confinamiento”. El veto no incluye la repatriación de ciudadanos con pasaporte de Países Bajos y de la UE, residentes en la zona Schengen, personal médico o personas con una urgencia familiar.

“Es difícil no ver esto como una forma de castigar a Sudáfrica porque cuenta con científicos de primera clase llevando a cabo el mejor rastreo de la covid-19 del mundo, y lo hace con transparencia”, ha escrito Stephanie Nolen en otro tuit. Las autoridades sanitarias holandesas han aconsejado pruebas de diagnóstico a todos los viajeros llegados del sur de África desde el pasado lunes. Los países señalados son Botsuana, Lesoto, Namibia, Zimbabue, Mozambique, Sudáfrica y Suazilandia.

El Gabinete holandés ha anunciado este viernes nuevas medidas restrictivas para contener el avance de los contagios y los ingresos hospitalarios, y el debate abierto en estos momentos señala el comportamiento ciudadano a la hora de respetarlas. Durante las tres próximas semanas, la hostelería, el sector cultural y el deporte amateur solo estará abierto al público entre las 5.00 y las 17.00, entre otras cosas. Se recomienda trabajar desde casa, y con todo ello, se espera reducir en un 20% los contactos. Los hospitales han aplazado ya las operaciones que no se consideran urgentes, y solo se atiende a los pacientes en una situación crítica que precisan tratamiento, o bien operaciones, en el plazo de seis semanas.

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