“Pasear por un parque en lugar de en una calle con coches ya reporta beneficios a la salud”

Ana Navas-Acien, catedrática de epidemiología de la universidad de Columbia, experta en salud ambiental, asegura que los niveles de contaminación actuales son “insostenibles”

Ana Navas-Acien, catedrática de epidemiología de la Universidad de Columbia, en el congreso de la Sociedad Española de Cardiología, celebrado en Zaragoza.
Ana Navas-Acien, catedrática de epidemiología de la Universidad de Columbia, en el congreso de la Sociedad Española de Cardiología, celebrado en Zaragoza.Adolfo Enríquez (Sociedad Española de Cardiología)

Ana Navas-Acien, almeriense de 49 años, realizó la semana pasada un viaje relámpago de Nueva York a Zaragoza para dar la charla inaugural del congreso de la Sociedad Española de Cardiología. Catedrática de Epidemiología de la Universidad de Columbia, lleva dos décadas trabajando en la salud ambiental. “Creo que es importante venir, aunque sea un par de días, para que la gente sea consciente de la importancia del medio ambiente para la salud cardiovascular”, dice por teléfono antes de comenzar la entrevista. Un tercio de las muertes por enfermedad cardiovascular están causadas por la contaminación ambiental, que provoca cada año 8,8 millones de fallecimientos en el mundo y 790.000 en Europa, continente donde resta una media de casi dos años de vida por persona.

Pregunta. ¿Qué es la salud ambiental?

Respuesta. Tenemos unos niveles de contaminación ambiental insostenibles. Estamos respirando cada día partículas en el aire que absorbe directamente nuestra sangre y se distribuyen a todos los órganos y tejidos. Necesitamos conseguir acción, inversión para estrategias, para limpiar este aire que respiramos en nuestras ciudades.

P. Los ciudadanos tienen muy difícil protegerse. ¿Qué puede hacer una persona más allá de mudarse?

R. Sabemos que la mascarilla que utilizamos ahora también protege de la contaminación ambiental. Se ha usado de forma muy común en países asiáticos para protegerse de la exposición a partículas. No lo hace totalmente, pero disminuye la carga de exposición. Aun así, es una estrategia pequeña. Ahora mismo no hay estudios que se hayan realizado para comprobar si dando mascarillas a los pacientes les previene el reinfarto o si a personas de riesgo les sirve de medida preventiva. Otra estrategia es cerrar las ventanas en la casa y no ventilar si la contaminación es muy alta. Salvo que uno tenga filtros HEPA en su casa, pero no es lo habitual.

P. ¿El simple hecho de cerrar las ventanas ya ayuda?

R. Ayuda si hay contaminación alta fuera. Si uno tiene una fuente de contaminación dentro, por ejemplo, si está cocinando y generando muchas partículas, obviamente lo que tiene que hacer es ventilar bien para que se vayan al exterior.

P. Esto casa mal con las recomendaciones de ventilar para evitar contagios de covid.

R. Sí, ventilar es fundamental para las infecciones.

P. ¿Y qué hacemos?

R. Yo diría que si el riesgo de infección es alto es mejor ventilar, porque es un riesgo más inminente a corto plazo. Pero, por ejemplo, si uno está en China o en la India, con niveles de contaminación casi mil veces por encima del estándar actual de la Organización Mundial de la Salud [OMS], esos días lo peor que uno puede hacer es abrir la ventana.

P. ¿Cuáles son los principales emisores de partículas dañinas?

R. En las ciudades los fundamentales son el tráfico y las calefacciones. También están las centrales eléctricas, que además generan una contaminación fija desde un lugar, pero se suele expandir a distancias muy largas, según el viento y las condiciones climáticas. Otras fuentes serían la agricultura, el transporte de mercancías, el metro… En ciudades grandes las partículas dentro de los metros pueden ser bastante altas, porque son subterráneos y no están bien ventilados, así que es muy fácil que se concentren.

P. ¿Qué tipo de partículas hay en el metro?

R. Partículas finas, que se generan también por la tracción de los trenes con las vías. En el tráfico, por ejemplo, no solo es por la combustión de la gasolina o el diésel, sino también por el roce de las ruedas con el asfalto. Eso genera mucho ruido, por un lado, y además muchas partículas que también contienen muchos metales.

P. La contaminación causa daño a largo plazo, pero también hay picos de hospitalizaciones cuando sube.

R. Eso está muy demostrado. Por un cambio de 10 microgramos por metro cúbico hay un aumento de un 1% en la mortalidad total. Puede parecer poco, pero de 1.000 fallecimientos se produce un exceso de 10 más que no deberían haber ocurrido.

P. Es especialmente crítica para el desarrollo fetal y de los niños.

R. Es preocupante para los niños, durante el embarazo, y en los primeros meses de vida. Por ejemplo, esos niños que respiran aire contaminado van a tener una función pulmonar más baja que si hubieran respirado aire limpio.

P. ¿Van a ser más propensos a desarrollar otro tipo de enfermedades?

R. Por ejemplo, con la diabetes, parece ser una de las patologías que se programa más pronto en el desarrollo fetal y en primeros años de vida, tanto por contaminación como por tabaco

P. ¿El humo del tabaco puede hacer daño incluso al aire libre a los fumadores pasivos?

R. En espacios al aire libre donde se concentra gente y uno lo respira, sí. Muchas veces veo madres fumando con sus bebés al lado o cerca y eso no deberían hacerlo.

P. Entiendo que es favorable a prohibir fumar en las terrazas.

R. Totalmente favorable. Todo lo que sea disminuir exposición a tóxicos es una acción positiva.

P. Se antoja complicado cambiar las ciudades a corto plazo para respirar aires más limpios. ¿Estamos condenados a la contaminación?

R. Yo quiero ser optimista porque veo un cambio a nivel político que no veía hace 20 años. Incluso partidos más conservadores concienciados. Eso puede ayudar a conseguir mejores estrategias que permitan hacer, por ejemplo, el tráfico menos contaminante. Creo que vamos a ver un cambio radical en los próximos 20 años. Con las nuevas estrategias de transporte público, mejoras en las viviendas, un urbanismo con sistemas de energía menos contaminantes…, el mundo va por ahí. Quiero ser positiva. Yo cuando empecé en este campo todo el mundo era muy negativo sobre el progreso. Y lo hemos visto. Ahora discutimos si debemos fumar en terrazas. Eso significa que hemos mejorado mucho.

P. En el mejor escenario vamos a seguir años respirando aire demasiado contaminado. ¿Nos provocan un daño reparable o irreversible?

R. Una parte es reversible y otra no. El tabaquismo nos ayuda a conocer mucho. Es muy parecido, pero con dosis mucho mayores. Lo que sabemos cuando la gente deja de fumar es que el riesgo cardiovascular mejora rápidamente. Eso se demostró también, por ejemplo, en los Juegos Olímpicos de Pekín, con medidas muy agresivas para disminuir la contaminación. Ya se pudieron ver efectos beneficiosos en presión arterial, infartos. Se ven beneficios rápidos. Luego hay otros más a largo plazo que va a ser más difícil: cáncer, enfermedades pulmonares obstructivas…

P. ¿Salir más al campo sirve de algo, como una especie de cura de aire limpio?

R. Sí. Hay estudios hechos así, donde se demuestra que pasear por una zona verde en lugar de por calles con coches reporta beneficios prácticamente inmediatos. Cualquier oportunidad que podamos tener de salir al campo, respirar aire limpio o disminuir la exposición a tóxicos ambientales va a ser beneficioso.

P. ¿Incluso es mejor alejarse de las calles con muchos coches dentro de la ciudad o pasear en un parque?

R. Sí, es correcto. La contaminación del aire es una mezcla de distintos compuestos químicos. Unos son sólidos o líquidos, y otros son gases. Los gases de los vehículos como dióxido de nitrógeno, con alejarse 10-15 metros bajan muchísimo los niveles. Y eso es importante en el urbanismo. Hacer más calles peatonales, más distancia entre las viviendas y el tráfico.

P. En el congreso están hablando de una subespecialidad de cardiología ambiental.

R. Veo mucha motivación en el mundo de la cardiología. Todavía no es una disciplina formal, pero cada día tiene más relevancia.

P. ¿Con aplicación clínica o solo de políticas de salud pública?

R. También puede tener una aplicación clínica. Por ejemplo, formo parte del equipo que lidera un ensayo para la quelación de metales. Son uno de los factores más tóxicos en la contaminación del aire. Algunos metales se meten en nuestro cuerpo prácticamente de por vida porque no tenemos mecanismos para excretarlos, como el plomo que se acumula en el cuerpo durante décadas. Los ensayos clínicos que hacemos han demostrado que se puede prevenir en una persona que ya ha tenido un infarto, si le quelamos el plomo y el cadmio, que son los metales que se pueden quelar fácilmente, se puede prevenir el reinfarto o la mortalidad.

P. ¿Qué es quelar?

R. El plomo se une a las proteínas de nuestro cuerpo de una forma muy firme, por eso no lo podemos eliminar. Pero si introducimos una sustancia quelante, esta tiene mayor afinidad por el plomo que nuestras propias proteínas. Entonces lo consigue atrapar y así podemos eliminarlo por la orina. Esta eliminación de plomo y cadmio ha mostrado en un ensayo publicado que se puede prevenir el reinfarto y la mortalidad cardiovascular.

P. ¿Cuándo podría ser una realidad este tratamiento?

R. Creo que de dos a tres años. Estamos bastante avanzados porque un ensayo clínico fue positivo. La FDA [la agencia del medicamento de Estados Unidos] dijo que con un solo ensayo clínico no se podía aprobar. Estamos terminando ahora un segundo. Tendremos un año y medio de seguimiento y luego podremos ver los datos.

Sobre la firma

Pablo Linde

Escribe en EL PAÍS desde 2007 y está especializado en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, escrito dos libros y ganado algunos premios en su área. Antes se dedicó varios años al periodismo local en Andalucía.

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