La ola de enfermos por covid sin vacunar satura los hospitales de Rumania

Los sanitarios describen situaciones al límite ante la falta de camas de UCI: “Nos estamos precipitando al abismo”. Las autoridades decretan un toque de queda para los no inmunizados y el cierre de los colegios dos semanas

Personal sanitario transporta el cadáver de una mujer fallecida por coronavirus, el 15 de octubre, en el Instituto Nacional de Neumología Marius Nasta de Bucarest, Rumanía.
Personal sanitario transporta el cadáver de una mujer fallecida por coronavirus, el 15 de octubre, en el Instituto Nacional de Neumología Marius Nasta de Bucarest, Rumanía.ROBERT GHEMENT (EFE)

Con las unidades de cuidados intensivos (UCI) repletas de pacientes de covid-19, los hospitales rumanos están viviendo estos días un infierno por primera vez desde que comenzó la pandemia. En la última semana, Rumania se ha situado en el segundo puesto de la lista de fallecidos por coronavirus en el mundo, con 18 muertos por millón de habitantes de media, según datos de la Universidad de Oxford, solo por detrás del pequeño país caribeño de San Vicente y las Granadinas. La principal causa es que apenas un 30% de la población está inmunizada. Para tratar de frenar la ola de casos, que ha llevado al país a batir su cifra máxima de fallecidos diarios (574 este martes), las autoridades han impuesto un toque de queda de ocho de la tarde a cinco de la madrugada para las personas sin vacunar, así como el cierre de los centros educativos durante las próximas dos semanas. Unas medidas que empezarán a aplicarse el lunes.

“Nos estamos precipitando hacia el abismo”, explica Elena Copaciu, médica de la UCI del Hospital Matei Bals de Bucarest. “En 25 años de experiencia, no he sentido tanta frustración e impotencia ante la indiferencia de los ciudadanos y la extrema pasividad de nuestros gobernantes a la hora de informar de la importancia de la vacuna y de tomar medidas”, prosigue Copaciu con voz indignada.

Ante la falta de camas en cuidados intensivos, los enfermos, algunos de ellos agonizantes, forman extensas colas a las puertas de los servicios de urgencia, a la espera de que quede una plaza libre, posiblemente a causa del fallecimiento de otro paciente. Y algunos hospitales han reconvertido ambulancias en salas de espera con equipos de oxígeno. Copaciu cuenta que ha visto escenas terribles: “Los enfermos se enzarzan por un suministro de oxígeno; cada uno lucha por su vida”.

A ello se añade el agotamiento de los trabajadores sanitarios. Una imagen, que se convirtió en viral en las redes sociales el pasado domingo, muestra a una asistente sanitaria del Hospital Clínico de Urgencias San Pantelimon, en la capital del país, Bucarest, extenuada encima de una caja de cartón. La campaña de la entidad gubernamental que promueve la vacunación clama en Facebook: “Agotamiento… Una enfermera descansa unos instantes, entre demasiados casos graves en la UCI. Lamentablemente, todas las camas, sillas y mesas están ocupadas por pacientes en estado grave. ¿Y? ¡Siguen llegando emergencias! Esperamos que el mensaje llegue a todos los que todavía se lo están pensando. Por favor: vacúnese. Es la solución de protección más útil contra la covid-19″. La morgue del Hospital Universitario de Bucarest está abarrotada. Sus frigoríficos están llenos y faltan bolsas de plástico para cubrir los cadáveres agolpados en los pasillos del sótano.

El hasta ahora impasible presidente de Rumania, Klaus Iohannis, calificó el martes la situación de “drama nacional de proporciones terribles”. Y las alarmas también han sonado en la Organización Mundial de la Salud (OMS), que calcula que al ritmo actual el país necesitaría dos años y medio para alcanzar el 70% de la población vacunada. Ante un escenario que ha considerado “sin precedentes en Europa”, la OMS ha anunciado que proporcionará asesoramiento y enviará 200 generadores de oxígeno al país.

Ante el vertiginoso repunte de los casos, que superó el martes sus récords, con 574 fallecidos y casi 19.000 nuevos contagios en un día (España notificó 1.285 positivos el miércoles y 71 muertes en una semana), las autoridades y los especialistas en salud han pedido vehementemente en las últimas horas a los ciudadanos que se vacunen. La enfermedad ya ha causado 43.039 muertos y los contagiados superan el millón y medio, en un país de 19,2 millones de habitantes. El Colegio de Médicos de Bucarest ha enviado un mensaje dramático a los ciudadanos: “Estamos desesperados porque todos los días perdemos a cientos de pacientes; porque no importa cuánto lo intentamos, esta enfermedad parasitaria se lleva a nuestros enfermos; porque a menudo nos enfrentamos desarmados y con las manos vacías; y porque muchas veces escuchamos: ‘No puedo respirar… No estoy vacunado”.

Pacientes de covid en la sala de cuidados intensivos del Hospital Bagdasar-Arseni de Bucarest, este martes.
Pacientes de covid en la sala de cuidados intensivos del Hospital Bagdasar-Arseni de Bucarest, este martes. Reuters

El 95% de los fallecidos no estaba inmunizado. La doctora Copaciu asegura que ya se esperaba que esta ola iba a alcanzar cotas altas de infectados, pero no tan trágicas. “La permisividad con que se trata a ciertos medios de comunicación que propagan teorías conspirativas y la feroz lucha por el poder entre los políticos han llevado a una relajación de las medidas restrictivas”, asevera.

El papel de la Iglesia

La incidencia en Rumania se sitúa en 1.000 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días, cuando era de 20 a finales de agosto. La Iglesia Ortodoxa Rumana, que durante meses ha lanzado mensajes de escepticismo hacia la vacunación, urgió el miércoles a la población a escuchar “con máxima atención” exclusivamente los consejos de los expertos sanitarios, pero sin pedir explícitamente a la gente que se inmunice.

Cristian Pantazi, periodista y analista del medio local G4Media, explica la situación fuera de Bucarest: “Las autoridades de una ciudad del norte del país han comprado una excavadora para enterrar a los muertos y han fallecido niños incluso sin una enfermedad crónica; debemos actuar ya”. Pantazi cree que se debería exigir el certificado verde (un documento que certifica que una persona ha sido vacunada, ha dado negativo en un test reciente o ha pasado la enfermedad) para acceder a todo tipo de comercios y eventos. “Además, debemos aislar a la extrema derecha y a sus eslóganes dementes contra la campaña de vacunación”, subraya Pantazi, en referencia a una manifestación antivacunas que concitó a miles de personas a comienzos de octubre frente a la sede de Gobierno.

Rumania afronta, en paralelo, una crisis política, después de que el Parlamento del país hiciera caer al Gobierno del primer ministro Florin Citu a principios de mes. Pantazi se lamenta: “Ni que tres miembros de una misma familia hayan perdido su lucha contra el coronavirus en 24 horas, ni que dos pacientes también perecieran en una ambulancia mientras esperaban una plaza de hospital para ingresar logran que los partidos se pongan de acuerdo para frenar esta masacre sanitaria”.

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