La crisis del coronavirus

¿Tengo que hacer cuarentena? ¿Siguen llamando los rastreadores? Así se gestionan los contactos de covid en la nueva normalidad

Los expertos piden no bajar la guardia pese a la caída de la incidencia: “No podemos pensar que la faena está rematada. No hemos terminado con la pandemia”

Un joven se vacuna en un centro sin cita previa en la Universidad de Girona este martes.
Un joven se vacuna en un centro sin cita previa en la Universidad de Girona este martes.David Borrat / EFE

España se aproxima de nuevo a la llamada nueva normalidad. La población arranca un nuevo curso laboral —y escolar— con la pandemia a la baja y la mayoría de los ciudadanos vacunados. Seguirá habiendo casos positivos, brotes y cuarentenas, pero las reglas del juego han cambiado: si bien las medidas básicas de protección, como la mascarilla, el lavado de manos o la distancia interpersonal, permanecen sobre la mesa, se flexibilizan los aislamientos de contactos vacunados, por ejemplo. Esto significa, de facto, que las cuarentenas de contactos se reducirán de forma considerable porque los pinchazos se han generalizado y cerca del 75% de la población ya tiene la pauta vacunal completa, que les protege contra las formas graves de la covid.

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Con la incidencia acumulada a 14 días en 109 casos por 100.000 habitantes y buena parte de la población protegida con la vacuna, los expertos asumen que la amenaza de una ola de coronavirus de la misma gravedad que las anteriores es poco probable. Aunque no se puede bajar la guardia, matiza Salvador Peiró, epidemiólogo de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Generalitat valenciana: “Estamos en un momento de incertidumbre, no sabemos cómo evolucionará la transmisión. Esperamos un cierto repunte a finales de mes, pero esperamos que sea más leve en cuanto al daño. La vacunación no acaba de ser importante respecto a la transmisión, así que tendremos que guiarnos por los datos y actuar”.

De hecho, si bien la vacunación también actúa de cortafuegos y ayuda a limitar la transmisión del virus, el pinchazo no es esterilizante: las personas con pauta completa también contagian y se contagian —la ministra de Sanidad, Carolina Darias, dijo el pasado julio que el 5,5% de las personas infectadas en las cinco semanas anteriores tenían la pauta vacunal completa—. Daniel López-Acuña, exdirector de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud opina que hay que mantener la alerta pese a los altos índices de vacunación y apunta que la contención de la pandemia pasará por “el control adecuado de los brotes”.

Con todo, en los últimos meses ha habido cambios en las directrices de control de la pandemia y el nuevo curso arranca con un marco diferente al de septiembre de 2020. Así se queda la hoja de ruta de las medidas de control y protección ante la pandemia:

Un caso positivo en el trabajo o en la calle. Si una persona da positivo en covid, tendrá que aislarse durante, al menos, 10 días. Eso no cambia. Sin embargo, si durante buena parte de la pandemia la regla general era aplicar también la cuarentena de 10 días a todos los contactos estrechos del positivo, esta directriz se limita desde el pasado junio a las personas no vacunadas. Los contactos estrechos que hayan completado la pauta vacunal o los que hayan pasado la enfermedad en los últimos seis meses se libran del aislamiento, aunque el Ministerio de Sanidad recomienda realizarles, al menos, una prueba diagnóstica durante los días posteriores.

Una enfermera prepara una prueba de diagnóstico de covid-19 en Almería el 9 de septiembre.
Una enfermera prepara una prueba de diagnóstico de covid-19 en Almería el 9 de septiembre.FAAM / Europa Press

Con la inmensa mayoría de la población vacunada, esta medida implicará una reducción importante de las cuarentenas entre eventuales contactos estrechos. Los expertos consultados, no obstante, muestran sus dudas sobre la conveniencia de esta flexibilización de los aislamientos e instan a extremar las precauciones en cualquier caso si una persona vacunada es contacto de un positivo. “Esta medida la veo con muchas dudas. Me pasa con todas las medidas diferenciales con vacunados: lo veo delicado porque sabemos que los vacunados pueden contagiar”, apunta Salvador Peiró, y añade la necesidad de no “descuidar el control” de los contactos aunque tengan un test negativo.

Un caso positivo en el colegio. Como en el curso pasado, si un alumno o un docente da positivo en covid, tendrá que aislarse durante, al menos, 10 días. Si es sospechoso (tiene síntomas compatibles) y está a la espera de una prueba diagnóstica, tampoco podrá acudir a clase hasta que tenga el resultado negativo del test. Como sucede con el resto de la población, los contactos estrechos tendrán que hacer cuarentena 10 días, a menos que ya estén vacunados o hayan pasado la enfermedad en los últimos seis meses. En este curso, si cumplen alguno de los dos supuestos, los contactos quedarán libres del aislamiento, aunque tendrán que someterse a dos pruebas diagnósticas, una al inicio y otra una semana después del último contacto con el caso confirmado, indican los protocolos de Sanidad.

Cada comunidad articula esta normativa dentro de su margen de maniobra y Cataluña, por ejemplo, ha aprobado este martes un decreto ley que permite a los responsables covid de los institutos —los colegios de primaria todavía no tienen alumnos vacunados porque son todos menores de 12 años— conocer qué estudiantes de su centro escolar han completado la pauta vacunal y cuáles no para gestionar las cuarentenas en las aulas en caso de que haya un positivo. El País Vasco y la Comunidad Valenciana, en cambio, no dan a conocer esta información sensible a los centros.

Mascarilla. Desde el pasado junio, se flexibilizó el uso de la mascarilla —completamente obligatoria hasta entonces— y se limitó su indicación a lugares cerrados públicos, pudiendo quitarla al aire libre si se garantiza la distancia de 1,5 metros entre personas. En los colegios, el tapabocas vuelve a ser obligatorio este curso a partir de los seis años, aunque los protocolos sanitarios dan margen para que se pueda valorar retirarlo en actividades concretas al aire libre. En Cataluña, por ejemplo, los niños se pueden quitar la mascarilla en el recreo si se relacionan solo con alumnos de su burbuja del aula.

López-Acuña insta a “reforzar la pedagogía e información sobre el uso de la mascarilla” y sus beneficios para no bajar la guardia en su utilización. “Es importante no transmitir falsas seguridades”, resuelve.

Primer día de clase en el colegio Alto Cidacos de Arnedillo, en La Rioja.
Primer día de clase en el colegio Alto Cidacos de Arnedillo, en La Rioja. Javier Hernández / EL PAÍS

Rastreadores. Ante cualquier caso sospechoso, la operativa de los servicios de vigilancia epidemiológica echa a andar: primero, para confirmar la sospecha y también para iniciar la identificación y control de los contactos estrechos del positivo. “Cualquier persona que sea identificada como contacto estrecho deberá ser informada y se iniciará una vigilancia activa o pasiva, siguiendo los protocolos establecidos en cada comunidad autónoma”, reza el protocolo de Sanidad.

Los expertos consultados coinciden en que, después del aluvión de casos de la quinta ola y con la curva epidémica en niveles más bajos, el rastreo vuelve a ser “fundamental” para mantener a raya la epidemia. López-Acuña urge a las comunidades a no desmantelar los equipos de rastreadores ahora que la incidencia ha bajado, sino todo lo contrario: “No podemos relajar las medidas de vigilancia epidemiológica, rastreo y pruebas diagnósticas, si queremos contener la pandemia. La contención se conseguirá ahora con el control adecuado de brotes y los rastreadores son importantes para detener la transmisión”.

A pesar de que el volumen de cuarentenas a controlar previsiblemente bajará debido al alto número de vacunados exentos de ellas si son contactos estrechos, los expertos defienden que la necesidad de reforzar la pedagogía y los mensajes de cautela entre los contactos: si han completado la pauta vacunal, no tienen que hacer cuarentena, pero es aconsejable que limiten sus interacciones sociales durante unos días de forma preventiva.

Brotes. Cualquier agrupación de tres o más casos con infección activa en los que se ha establecido un vínculo epidemiológico se considera un brote. Los expertos auguran que se seguirán detectando episodios infecciosos en centros de trabajo y también en las escuelas, donde parte de su población todavía no está vacunada.

Para focos muy localizados, los expertos recomiendan emplear los cribados dirigidos como una herramienta más para detectar casos de forma precoz. Peiró insiste, no obstante, en que este mecanismo “solo tiene sentido en casos concretos asociados a brotes específicos”, cuando hay una alta prevalencia en un grupo determinado y la posibilidad de encontrar asintomáticos es muy elevada.

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