DELITOS SEXUALES

La Fiscalía de Colombia imputa el delito de acto sexual violento al escritor Alberto Salcedo Ramos

El periodista, denunciado penalmente por dos mujeres, no acepta los cargos. Si la justicia lo declara culpable podría enfrentar una pena de hasta 16 años en prisión

El periodista colombiano Alberto Salcedo durante una charla en la Casa de la Literatura Peruana, en 2016.
El periodista colombiano Alberto Salcedo durante una charla en la Casa de la Literatura Peruana, en 2016.CASA DE LA LITERATURA PERUANA

Para la Fiscalía colombiana el escritor Alberto Salcedo Ramos se aprovechó de su posición de poder para agredir sexualmente a dos mujeres, Angie Castellanos y Alejandra Omaña, que para el momento de los hechos denunciados, 2011 y 2013, eran estudiantes de periodismo y él, ya un reconocido y premiado escritor. Este jueves, en una audiencia celebrada de forma virtual, la Fiscalía le imputó a Salcedo Ramos el delito de acto sexual violento, cinco meses después de que las dos mujeres lo denunciaran penalmente. De hallarse culpable, el cronista podría pagar una pena de entre ocho y 16 años de prisión. Por ahora, él niega los cargos y el caso en los estrados judiciales apenas comienza.

En total fueron 22 mujeres, todas jóvenes universitarias cuando ocurrieron los hechos, las que en septiembre de 2020 contaron a Las Igualadas, un espacio en Youtube del diario El Espectador, cómo Salcedo Ramos aprovechándose -según sus testimonios- de su posición de profesor y maestro de periodismo de gran reconocimiento, se acercó a ellas con la excusa de compartirles su experiencia y ayudarles a abrirse un espacio en los medios para abusarlas sexualmente. El patrón se repite en todos los relatos: Salcedo Ramos las conoció en espacios académicos, las contactó, por redes sociales en la mayoría de los casos, las invitó a tomar algo, un café casi siempre, y después -cuentan ellas- bajo cualquier pretexto las llevó a su apartamento, en donde las besó y las manoseó a la fuerza.

Las dos mujeres que llevaron sus denuncias a la justicia penal, y por las que hoy Salcedo Ramos tiene abierto un expediente en su contra, señalan que los vínculos con el escritor surgieron desde la admiración. En el 2011, el escritor colombiano ya se paseaba por toda América Latina con sus talleres de crónica como uno de los más reconocidos y admirados por varias generaciones de periodistas en la región. Ya había sido ganador del premio Ortega y Gasset, del Rey de España y del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, el más importante en Colombia, en más de una ocasión.

“Él me decía que yo era muy especial pues le había llamado la atención en medio de todos sus seguidores. Yo me sentía muy sorprendida de que una persona tan prestigiosa como él, con 5.000 seguidores por escribir crónicas, quisiera hablar conmigo”, contaba a este diario en septiembre pasado Angie Castellanos, una de las denunciantes. “Quisiera besarte más que la noche esa, sin forzar nada, solo disfrutándolo ambos, besarte y acariciarte”, se lee en uno de los mensajes que el escritor le envió a Castellanos después de la noche en el que ella tuvo que salir corriendo de su casa por la presión de Salcedos Ramos a tener algo más que una charla sobre periodismo.

La Fiscalía validó los relatos de las dos mujeres. Alejandra Omaña cuenta en su denuncia que conoció al cronista en un evento literario en donde ella, por su trabajo en una editorial, debía acompañar a los escritores, entre esos, Salcedo. “Antes habíamos hablado por Facebook, me felicitó porque yo escribía en ese entonces para la revista Soho, me dijo que éramos colegas y que siempre me ayudaría con la escritura si estábamos en contacto. Hablamos algunos días y le envié pequeños relatos y cuentos que escribía, él los leía y me decía que seguramente en un tiempo iba a ser una gran periodista”. Más adelante la invitó a tomar algo, la llevó a su casa y no habían terminado de cerrar la puerta y ya le tenía las manos encima. “Cuando entramos al apartamento inmediatamente me tomó a la fuerza por las manos y empezó a frotarlas sobre su pantalón”, relata Omaña.

Salcedo Ramos, de 57 años, se mantuvo de brazos cruzados en la audiencia. Cuando fue su turno de hablar y la jueza le ofreció algunos minutos para pronunciarse sobre el delito que le imputó la Fiscalía, se limitó a decir que no necesitaba tiempo para responder: “La tengo clara, no necesito minutos, no acepto los cargos”, dijo. Hasta ahora, el periodista se ha negado a hablar con la prensa.

En septiembre, una semana después de conocerse las denuncias, publicó un comunicado en su cuenta de Twitter, con más de 100.000 seguidores, en el que aseguraba que los vínculos con las dos jóvenes habían sido “relaciones de adultos” y que tenía pruebas para demostrarlo. “Nunca existió un vínculo de subordinación o una posición de poder que representara una amenaza para ellas”, escribió en el documento. Sin embargo, para la Fiscalía, hay dos agravantes en su caso que estipula el código penal colombiano: “La posición distinguida que el sentenciado ocupe en la sociedad, por su cargo, posición económica, ilustración, poder, oficio o ministerio” y el quebrantamiento “de los deberes que las relaciones sociales o de parentesco impongan al sentenciado respecto de la víctima”.

En los próximos 30 días la Fiscalía deberá presentar el escrito de acusación contra Salcedo Ramos, que ante la justicia es inocente hasta que avance el caso y la jueza determine en el juicio si es culpable o no. Pasarán al menos cinco audiencias más y otros tantos meses para conocer el final de este proceso, que por primera vez en Colombia permite que las denuncias en un medio, como en este caso lo fue en Las Igualadas, escalen al ámbito judicial.

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