La crisis del coronavirus

La UE prevé que aún quedan meses de restricciones

El organismo ve inevitables las medidas por las nuevas variantes

Cola frente a un centro de vacunación, este lunes en Londres.
Cola frente a un centro de vacunación, este lunes en Londres.TOLGA AKMEN / AFP

Herida y cansada, contando a sus muertos por miles cada día, Europa aún tiene por delante un largo trecho para dejar atrás la pesadilla del coronavirus. Así lo advierte el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), que afirma que las variantes dibujan un horizonte en el que las restricciones deberán “mantenerse” y “reforzarse” por meses —previsiblemente hasta verano—, mientras cobra fuerza otra amenaza, la llamada fatiga pandémica, que “es necesario abordar con urgencia si se quieren evitar nuevas olas de infección”.

La reciente reducción de la incidencia de nuevos casos en la mayoría de los países y la extensión de las vacunas son prácticamente las dos únicas buenas noticias que pueden encontrarse en las 29 páginas de la última actualización del informe de riesgo sobre la pandemia, hecho público este lunes por el ECDC. E incluso en estos casos hay matices. En el primero, porque “la situación epidemiológica sigue siendo muy preocupante”, con “tasas de notificación elevadas” y una “alta mortalidad”. Y en relación a las vacunas, “es demasiado pronto para detectar un impacto en la mortalidad u hospitalizaciones”, apunta el informe.

El documento destaca que el continente ha registrado “desde el 21 de enero un aumento sustancial en el número y la proporción de casos de SARS-CoV-2 de la variante B.1.1.7”, detectada por primera vez en el Reino Unido. “En Irlanda es la variante dominante y varios países estarán en una situación similar en las próximas semanas”, sostiene el ECDC. Esto ya ha causado “un incremento de las hospitalizaciones, ha sobrecargado los sistemas de salud y provocado un exceso de mortalidad”.

También es creciente, aunque mucho menor por ahora, la detección de casos de la variante B.1.351, descubierta en Sudáfrica, “ya no solo asociada a viajes, sino también con brotes”. En cambio, la variante P.1 —también llamada brasileña— tiene los “niveles más bajos” de detección.

La suma de factores relacionados con estas variantes más contagiosas y los datos que apuntan a que pueden causar cuadros clínicos “más graves” y restar efectividad a las vacunas llevan al ECDC a calificar de “alto a muy alto para la población general y muy alto para personas vulnerables” el riesgo asociado a su propagación.

Los modelos manejados por el ECDC apuntan a que será necesario mantener las restricciones —mascarillas, movilidad e interacción social—, e incluso “fortalecerlas” durante “los próximos meses” si se quiere evitar “un aumento significativo de casos y muertes”. “Aunque la vacunación mitigará el efecto del reemplazo de las variantes más transmisibles y la estacionalidad puede reducir la transmisión durante los meses de verano, flexibilizar prematuramente las medidas conducirá a un rápido aumento de la incidencia, detección de casos graves y mortalidad”, indica el ECDC.

“Puede parecer un informe duro, pero diría que se limita a plantear la realidad tal y como es”, afirma Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria en Crisis de la Organización Mundial de la Salud. “Estamos ante un escenario complicado y no hay atajos para salir de él. Ya nos equivocamos antes y apresurarnos a relajar las restricciones sería el primer paso hacia otra ola en marzo”, avisa.

Relajación

El ECDC ve imprescindible que las restricciones —que denomina intervenciones no farmacéuticas— se fortalezcan y mantengan los próximos meses para reducir la incidencia a los niveles más bajos posible, “minimizando así también las oportunidades para que surjan nuevas variantes”, desgrana el informe.

Juan Carlos Galán, jefe de virología del Hospital Ramón y Cajal (Madrid) coincide en la necesidad de “no dar oportunidades al virus”. “Si su circulación es más alta, si hay más contagios, son mayores las posibilidades de que acumule mutaciones. Esto aumenta el riesgo de que surjan variantes que pueden causar cuadros clínicos más graves y convertir las vacunas en menos efectivas. Y ese es un riesgo que no nos podemos permitir”, resume. El ECDC recomienda evitar “los viajes no esenciales como parte de las medidas generales” y vaticina que “es probable que sigan surgiendo variantes contra las cuales las vacunas con licencia actual podrían tener una eficacia reducida”, como ya se ha observado en algunos casos con la variante sudafricana.

José Luis Alfonso, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia, ve la situación europea atrapada entre dos fuerzas. “Se ha frustrado la esperanza de una rápida vacunación y es necesario mantener las restricciones. Mientras, aumenta el cansancio social y el impacto económico de las medidas. Nos esperan unos meses en los que será imprescindible gestionar un entorno complicado”, valora. Alfonso ve margen en flexibilizar algunas medidas, allí “donde la evidencia muestra que el riesgo de aerosoles es muy bajo, como las terrazas”, pero insta a evitar “una desescalada precipitada ante momentos como la Semana Santa o fiestas como las Fallas”.

El riesgo de la fatiga

El ECDC destaca los “disturbios” registrados en varias ciudades contra las restricciones e insta a los países a “gestionar con cuidado las expectativas sobre la probabilidad de flexibilizar” estas medidas. En juego están unas intervenciones clave para “evitar nuevas oleadas de infecciones”. El sociólogo Josep Lobera, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), interpreta estos mensajes como “un aviso a los países de que no es el momento de bajar la guardia”. Pero también echa de menos “una mirada más amplia”. “Si tú ves que sistemáticamente hay grupos de población que se están saltando las medidas, te quedan dos opciones. La primera es seguir imponiendo multas, pero hay otra que es plantearse nuevas alternativas”. Y pone como ejemplo el caso de los jóvenes el pasado verano, conminados a quedarse en casa y sin apenas opciones de ocio en lugar de “buscar fórmulas para que pudieran socializar en espacios abiertos y seguros”.

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