Buscando a quién inyectar en Israel

La sanidad israelí se moviliza ante el desplome de las inmunizaciones y se empieza a inocular a los ‘sin papeles’. El Gobierno incentivará económicamente a los sanitarios y perseguirá bulos negacionistas

Un refugiado africano es vacunado contra la covid, el martes en Tel Aviv.
Un refugiado africano es vacunado contra la covid, el martes en Tel Aviv.DPA / Europa Press (Europa Press)

“Id y vacunaos”, predicó Benjamín Netanyahu el martes en aras de salvar vidas. “Somos la nación de las vacunas. Tenemos dosis para todos”, enfatizó el primer ministro israelí. Mientras casi todo el mundo se impacienta por la falta de viales contra la covid-19, Israel busca con afán a quién inmunizar. Después de haber llegado a inyectar a hasta 240.000 personas (el 2,6% de la población) el 12 enero, el listón diario de inyecciones cayó este lunes a 119.000, de los que menos de la mitad eran receptores de la primera dosis.

Un 85% de los mayores de 60 años se han vacunado ya, pero los ciudadanos con edades comprendidas entre los 20 y los 40 años se muestran renuentes, con tasas inferiores aún al 40%, a acudir a los centros sanitarios. En el tramo de edad superior a los 60, el índice de inmunización de las dos principales minorías, árabe (2 de cada 10 israelíes) y ultraortodoxa (1 de cada 10), se aleja peligrosamente, 40% y 33%, respectivamente, de la media del país.

“Estamos ante una situación de emergencia nacional”, advirtió ante la prensa Netanyahu, citado por Reuters. “Hay un dato llamativo: más del 97% de los 1.536 muertos por la pandemia en Israel en el último mes no estaban vacunados”. La campaña de inmunización se inició el 19 de diciembre y se mantuvo en torno a las 200.000 diarias hasta finales de enero.

Israel ofrece ahora las vacunas de Pzifer-BioNTech y Moderna a todos los mayores de 16 años registrados en el sistema de salud público, gestionado por mutuas sanitarias sin ánimo de lucro. Diplomáticos, periodistas internacionales y otros residentes extranjeros sin seguro médico local han sido incluidos en la campaña. El Gobierno israelí ha enviado también a Cisjordania 5.000 dosis del laboratorio Moderna para comenzar a inocular al personal médico de Palestina, cuyo Gobierno ha recibido ya otras 10.000 dosis de la vacuna rusa Sputnik V.

El programa de protección frente al coronavirus se sigue desacelerando cuando el Estado judío acaba de alcanzar un récord sin parangón global. La primera dosis ha sido administrada a más de una tercera parte (38%) de los 9,2 millones de habitantes y la segunda y definitiva se ha inyectado a una quinta parte (21%) de la población.

Israel busca a quién vacunar ahora. El Ayuntamiento de Tel Aviv ha comenzado a inmunizar este martes a refugiados, demandantes de asilo e inmigrantes indocumentados excluidos de las mutuas sanitarias. En coordinación con un centro hospitalario de la ciudad costera, los sin papeles reciben la vacuna gratuitamente y sin tener que informar de su situación a las autoridades de inmigración. En el degradado sur de Tel Aviv se concentra una gran parte de los cerca de 50.000 refugiados en Israel, procedentes de Sudán y Eritrea, así como la mayoría de los 80.000 trabajadores indocumentados, entre los que abundan filipinos y nacionales de países de la antigua Unión Soviética.

La ONG Médicos por los Derechos Humanos había solicitado al Ministerio de Sanidad que protegiera también de los extranjeros con residencia irregular. “El coronavirus no distingue entre un vecino y un migrante, entre un ciudadano y un refugiado, y lo correcto es incluir en la campaña a todos los que viven en Israel”, reclamó la organización humanitaria. Finalmente han sido el consistorio de Tel Aviv (gobernado por una coalición de centroizquierda) el que ha asumido la inoculación de los ‘sin papeles’ ante el silencio del Gobierno.

Festividades religiosas multitudinarias

La preocupación de las autoridades de Israel es creciente tras el frenazo sufrido por la campaña de vacunaciones. Confiaban en haber inmunizado a la mitad de la población en marzo, coincidiendo con las elecciones legislativas, las cuartas que se celebran en dos años. Ahora ven cómo se aproximan inexorablemente sucesivas festividades religiosas multitudinarias en Tierra Santa. La Pascua judía y la Semana Santa católica, que coinciden este año entre el 28 de marzo y el 3 de abril, seguidas de cerca por el mes de Ramadán islámico y la Semana Santa ortodoxa.

El alcalde de Jerusalén, Moshe Lion, se ha reunido con responsables de la comunidad musulmana de la parte oriental de la urbe, ocupada por Israel desde 1967, para alertarles del riesgo que representa la baja tasa de inmunización entre los más de 300.000 palestinos de la Ciudad Santa. “Si no se vacunan no podrán acceder a las mezquitas”, les advirtió, según informa The Times of Israel. El conservador regidor Lion no mencionó a los cerca de 300.000 judíos ultraortodoxos que viven en Jerusalén, cuyos partidos sostienen el Gobierno municipal, también reacios a las inyecciones.

El Ministerio de Sanidad se dispone a incentivar las vacunaciones mediante el envío de equipos médicos a los grandes centros de trabajo, el pago de primas al personal sanitario que lleve a cabo más inmunizaciones y la supresión de restricciones para los titulares del “pasaporte verde” o cartilla de vacunación. Israel y Grecia suscribieron el lunes un principio de acuerdo para facilitar los viajes turísticos de las personas inmunizadas, a pesar de que la Unión Europea se muestra dividida a la hora de adoptar una posición común.

Para animar a los más jóvenes a recibir la inoculación está prevista una campaña de divulgación a gran escala en institutos y facultades. El objetivo central es hacer llegar información con base científica bajo el lema de que los mensajes de las redes sociales, donde los negacionistas campan a sus anchas, no son siempre de fiar. Facebook ha bloqueado páginas de desinformación en Israel por difundir bulos. La policía ha seguido la pista en las redes de grupos de boicoteadores que concertaban citas para vacunarse y luego no se presentaban para que se echaran a perder sus dosis.

Entre los judíos ultraortodoxos, que siguen con fe ciega a los rebbes o líderes espirituales, la palabra de su rabino amplificada en vídeos colgados en Facebook equivale a verdad revelada. Algunos, como Yuval Hacohen Asherov, acupuntor que practica la medicina alternativa cabalística, sostiene que la covid es una simple gripe y que la campaña de vacunación convierte a los israelíes en conejillos de indias de un experimento de ingeniería genética que acarrea esterilidad.

–”Estoy sometido a diálisis. Mi familia y el hospital me presionan para que me vacune. ¿Qué debo hacer?”, le consulta en la red social un adepto citado por Yedioth Ahronoth.

–”La opinión del rabino es que no te vacunes”, le replica un asistente de Asherov, también conocido como el “rabino de las estrellas” por su influjo sobre celebridades de la farándula. “Pero la decisión final es tuya”.

En Israel, quien no se vacuna es porque no quiere.


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Sobre la firma

Juan Carlos Sanz

Es el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

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