La crisis del coronavirus

Dos alcaldes alicantinos se vacunan “porque sobraban dosis”

La Comunidad Valenciana investiga la administración anómala a los alcaldes de El Verger y Els Poblets, a unos asistentes sociales en Almoradí y un tercer caso en el área de salud de Torrevieja

Dos sanitarias preparan la vacuna Pfizer en un centro de salud valenciano.
Dos sanitarias preparan la vacuna Pfizer en un centro de salud valenciano.Mònica Torres

El alcalde de El Verger, Ximo Coll, y su mujer, la alcaldesa de Els Poblets, Carolina Vives, acababan de salir de sus respectivos Ayuntamientos el pasado viernes y decidieron tomar el aperitivo en una terraza antes de comer. Una vez allí, recibieron una llamada del centro de salud de El Verger. “Nos dijeron que habían sobrado siete viales y que fuéramos a vacunarnos”, recuerda Coll. Los dos, que también son los concejales de Sanidad de sus respectivos municipios, y no forman parte de ningún grupo de riesgo ni prioritario, fueron inoculados contra la covid-19 junto a cinco agentes de la Policía Local. La Conselleria de Sanidad ha abierto una investigación para esclarecer esta vacunación irregular.

“Estábamos en el aperitivo, en una terraza con todas las medidas de seguridad correspondientes”, relata el propio Coll a EL PAÍS, “cuando nos llamó la coordinadora del centro de salud”. Esta instalación está situada junto al Ayuntamiento y las dependencias de la Policía Local de este municipio alicantino de 4.640 habitantes. Coll y Vives acudieron allí, donde se les avisó de que habían vacunado a todo el personal. “Pero sobraban siete dosis”, continúa el alcalde, “porque dos sanitarios se encuentran en cuarentena y otros dos sufren un proceso gripal y no podían vacunarse”. Además, “otros tres habían dicho que preferían esperar la evolución del proceso”, sostiene.

“Como nos dijeron que una vez abiertos los viales”, prosigue, “solo duran seis horas”, en el centro decidieron repartir las vacunas sobrantes. Y dos eran para la pareja de alcaldes, ambos del PSOE. “Yo me quedé helado, porque todo este asunto me da mucha aprensión”, declara. Con todo, puso su brazo a disposición de la persona que administraba la vacuna. Tras él, también fueron inoculados Vives y “cinco agentes que estaban de servicio”, entre ellos, “el jefe de la Policía Local”.

El motivo esgrimido para saltarse los protocolos por Coll, fontanero de profesión, es que se ha convertido en “el mayordomo de toda la población de El Verger”. “Hay un montón de ancianos y personas de riesgo que me llaman para que les ayude con algo”, asegura. “He entregado los resultados de pruebas PCR, he pedido EPI para el personal sanitario”, arguye, “y por eso pensaron que me debía vacunar, para no expandir el virus por el pueblo”. La razón sirve también para Vives, que está al frente de Els Poblets, una localidad vecina de 2.550 habitantes.

El rumor comenzó a extenderse por las calles. “Han dicho que nos hemos vacunado antes que los de la residencia” de ancianos, de titularidad privada. “Pero eso tiene un matiz, ya que se han detectado 119 casos en el centro y todavía hay alguno vigente, por lo que no se pueden vacunar”. Del rumor se hizo eco la oposición municipal, formada por Compromís y Partido Popular, que hoy, jueves, han preguntado por este asunto en la junta de portavoces celebrada por vía telemática. Y Coll lo ha reconocido todo. “Se trata de una situación grotesca y de gravedad”, señala Basili Salort, concejal de Compromís. “Si en un momento como el actual, el alcalde no es capaz de mostrar empatía”, recrimina, “debe apartarse del cargo”.

La Conselleria de Sanidad va a investigar esta vacunación irregular de “personas que no estaban encuadradas en los grupos de residencias o sanitarios”, advierte en un comunicado. Subraya que el plan de inmunización se está llevando a cabo “de una manera rigurosa y ordenada” y transmite un mensaje de la consellera, Ana Barceló: “No se va a permitir ninguna alteración del mismo”.

También se va a estudiar, indican fuentes de Sanidad, la vacunación de varios asistentes sociales en un centro de Atención Primaria en Almoradí y otra posible anomalía en el área de salud de Torrevieja. Desde la dirección de este departamento, aseveran que “todo el personal vacunado son profesionales asistenciales y no asistenciales tanto del hospital [de Torrevieja] como de centros de atención primaria, sin ninguna irregularidad”. Subrayan también que las vacunas están asignadas a la historia clínica y el DNI de cada receptor, por lo que consideran que “la trazabilidad está garantizada”.


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