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Una juez archiva todas las denuncias de Juana Rivas contra su expareja en Italia

El auto considera “no probadas y no demostrables” una decena de acusaciones de maltrato contra los hijos, que conviven con su padre desde 2017

Juana Rivas Italia
Juana Rivas, en los juzgados de Granada en 2018.

La jueza Manuela Anzani, del Tribunal de Cagliari (Italia), ha ordenado el archivo de una decena de denuncias que Juana Rivas ha interpuesto en 2018 y 2019 contra su expareja Francesco Arcuri, en las que lo acusaba de infligir malos tratos físicos y verbales contra los dos hijos de la pareja. La magistrada indica en un auto fechado este lunes 17 de febrero que “no está demostrado y es indemostrable la existencia de los delitos imputados a Arcuri” en sus denuncias, por lo que procede a su archivo.

El caso se remonta al año 2016, cuando Rivas, que convivía con Arcuri y dos hijos menores de edad de la pareja en la casa de este en Carloforte (Cerdeña, Italia), volvió a España con los niños y ya ni volvió ni los dejó regresar voluntariamente con su padre. A las pocas semanas de estar en Maracena (Granada), donde vivía la familia de ella, Rivas denunció a Arcuri por malos tratos. El caso atravesó ciertas peripecias judiciales que tuvieron su punto álgido en julio de 2017 cuando, tras varias órdenes de los tribunales, Rivas debía finalmente entregar los niños al padre. La española desapareció con ellos durante un mes. En agosto de 2017, los niños volvieron con su padre a Italia, donde han convivido con él desde entonces.

Juana Rivas ha sido condenada en España a cinco años de cárcel y seis de pérdida de la patria potestad por aquel viaje a España sin retorno con sus hijos, y en Italia también ha perdido la patria potestad. Su ingreso en prisión está pendiente de que se resuelva un recurso en el Tribunal Supremo. Mientras, la justicia italiana dictó un régimen de visitas que le ha permitido seguir viendo a sus dos hijos regularmente en Italia. Durante las vacaciones, además, los niños han viajado a España y han podido pasar varias semanas con su familia materna.

Las denuncias archivadas ahora son las que, durante sus visitas a Italia estos dos años, Rivas ha interpuesto periódicamente cuando Arcuri le entregaba a los niños. Todas esas denuncias fueron reunidas por la Fiscalía italiana en un único procedimiento, que es el que se ha resuelto ahora. En su auto, la jueza explica genéricamente y a modo de resumen, que en esas denuncias Rivas se refiere a Arcuri como alguien que “se comporta de modo irresponsable con los hijos, manteniéndolos descuidados y no respetando sus necesidades educativas y de salud”. En las denuncias se concretan, también, malos tratos físicos y psíquicos e insultos del padre a los niños. También existen algunas cartas presuntamente escritas por uno de ellos. La juez, no obstante, viene a indicar que nada de eso es creíble. Sobre la denuncia original tras su llegada a España, la juez dice que "induce a considerar altamente probable que Rivas acusó a su ex pareja de maltrato con el único fin de justificar su conducta [de no devolver a los niños con su padre]".

La magistrada aduce para archivar todo que los informes de los servicios sociales de Carloforte no indican nada sobre malos tratos del padre a los hijos, que los certificados médicos presentados por ella sobre supuestas heridas de los niños no aportan ningún indicio de lo que se denuncia, que “en ocasiones fue Rivas quien escribió las cartas” supuestamente redactadas por los niños, que además tienen un relato “fragmentario e impreciso” y que, en cualquier caso, algunas de esas acciones de los niños vienen determinada por una “dependencia patológica” de uno de ellos de la madre.

Enrique Zambrano, abogado en España de Arcuri, ha explicado que la resolución “muestra de forma nítida y clara la absoluta inocencia" de su cliente "en todo lo que la señora Rivas le imputaba respecto a su conducta con ella y con sus propios hijos. Esto despeja cualquier etiqueta de las que le quisieron imponer al señor Arcuri en los momentos mediáticamente más álgidos de todo este caso, durante los años 2017 y 2018. Ahora, intentaremos recuperar el buen nombre de mi representado iniciando acciones contra quienes lo pusieron en duda en los medios de comunicación”.

Revés judicial en España

El auto de Cagliari es el último revés judicial para Juana Rivas, pero no el único. En diciembre, la magistrada Rosa María Ginel Pretel, del Juzgado de instrucción 9 de Granada, resolvió un asunto sobre falsedad documental en el que Rivas acusaba a Arcuri de falsear los documentos italianos de los niños presentados en los procedimientos judiciales por el padre. La jueza indica que los niños, al ser de padre italiano y vivir en Italia, son italianos. Ese sería solo un auto más de este conglomerado judicial creado en torno al caso si no fuera por la consideración que hace la juez: “Analizadas las actuaciones, y visto la sin razón de las mismas, no podemos dejar de preguntarnos si existe algún interés en Juana Rivas de mantener algún procedimiento penal en trámite contra Francesco Arcuri”.

Dada, pues, la existencia no probada e improbable y los delitos alegados respectivamente contra Arcuri y Rivas, esta juez acepta la solicitud de archivo formulada por la Fiscalía.

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