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Un tribunal sueco rebaja la pena al médico condenado por abusar de más de 40 niños

Cristian Carretero ha sido sentenciado también por posesión de pornografía infantil

Una niña en una consulta médica, en una imagen de archivo.
Una niña en una consulta médica, en una imagen de archivo. Getty Images

El Tribunal de Apelación de Svea (Estocolmo) rebajó este viernes de 10 a siete años de cárcel la pena al médico español condenado por delitos sexuales, incluida la violación, contra más de 40 niños en diferentes centros hospitalarios suecos. La nueva sentencia condena a Cristian Carretero, de 30 años, por violación grave a dos niños y otros delitos sexuales contra 43 (cinco menos que en la primera sentencia), pero le absuelve en cambio de violentar la integridad sexual de los padres en relación con exploraciones a sus hijos realizadas a través de un videochat.

"El tribunal ha estudiado minuciosamente las objeciones del médico acerca de que sus exploraciones tenían justificación médica. Con pocas excepciones ha considerado probado que actuó del modo que afirma el fiscal y que no había justificación", consta en el fallo.

La sentencia apunta a que Carretero examinó los genitales y el ano de los niños (de 2 a 12 años) practicando penetraciones con dedos o instrumental, hizo grabaciones en algunos casos y pidió a los padres de niños que recibían atención médica a través de un servicio de Internet que filmasen las partes íntimas de sus hijos.

La defensa del médico, que niega los cargos, había justificado los exámenes médicos asegurando que son habituales en su país de origen y que contó con el consentimiento de niños y familiares.

Carretero ha sido condenado también por posesión de pornografía infantil y será expulsado de por vida de Suecia cuando cumpla su pena, además de tener que pagar una indemnización total a las víctimas de 3,5 millones de coronas suecas (327.000 euros).

El caso, uno de los más amplios de ese tipo en Suecia en los últimos años, estalló en noviembre de 2017, cuando cuatro padres que habían acudido con sus hijos a un hospital de Estocolmo contactaron con la dirección del centro al considerar que las exploraciones habían sido muy amplias. El hospital abrió una investigación, habló con otras clínicas donde el médico había trabajado y avisó luego a la policía sueca.

Los delitos fueron cometidos por el médico —detenido a finales de diciembre de ese año y en prisión preventiva desde entonces— en centros hospitalarios de cuatro localidades suecas: Skellefte, Skövde, Jönköping y Estocolmo. Tras su arresto, la policía halló cientos de vídeos de pornografía infantil en el ordenador y el móvil del médico.

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