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Venecia prueba con éxito su monumental sistema de diques para proteger la laguna

La ciudad véneta ha construido una infraestructura de 78 esclusas que se elevarán cada vez que el nivel del agua suba demasiado

Vista de uno de los 78 brazos del dique articulado que protegerá Venecia de las inundaciones.
Vista de uno de los 78 brazos del dique articulado que protegerá Venecia de las inundaciones.ANDREA MEROLA (EFE)

El MOSE levantó sus brazos y, por primera vez en la historia, la laguna de Venecia quedó separada del mar Adriático. La mastodóntica infraestructura pública que Italia termina de construir para evitar las inundaciones de la ciudad véneta, conocida por las siglas italiano de Módulo Sperimentale Elettromeccanico, ha superado su primera gran prueba con éxito. Nadie las tenía todas consigo después de un largo camino de vicisitudes, corruptelas y negligencias. Pero las 78 compuertas de acero amarillo instaladas bajo el mar se elevaron por la mañana del viernes sin problemas. La obra no se encuentra todavía terminada, pero funcionará a partir del año que viene y está llamada a liquidar un problema histórico para una de las ciudades más amenazadas del mundo por el cambio climático.

La obra, cuyo nombre tiene también reminiscencias bíblicas, es una gran barrera compuesta por 78 esclusas móviles de casi 300 toneladas y 60 metros de longitud instaladas en las bocas del puerto de la laguna: Lido, Malamocco y Chiggia. La idea, criticada ampliamente por algunos grupos de ambientalistas por el impacto que puede tener en el fondo marino, es que durante las mareas bajas las compuertas permanezcan abiertas en el fondo del agua. De este modo se permite que continúe existiendo el movimiento natural con la laguna. Cuando la marea suba más del 1,1 metros sobre el nivel del mar, se inyecta aire en los diques, que expulsa el agua que había en el interior y que las mantenía hundidas. Luego, estas se levantan con una inclinación de 45 grados y bloquean la entrada del agua que llega del Adriático a la laguna.

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La expectación era máxima. Había indicios de algunos posibles errores en la construcción o de un mal envejecimieinto de la obra. El viernes por la mañana se realizó solo una prueba y todo el mundo subrayó que hasta finales de 2021 no se encontrará realmente operativo. Pero al evento han acudido el primer ministro, Giuseppe Conte, y las titulares del Interior, Luciana Lamorgese, y de Infraestructuras, Paola De Micheli. ”Tenemos que concentrarnos en acabar este proyecto. Debemos asegurarnos de que el próximo otoño-invierno haya un instrumento de protección”, señaló Conte. El Gobierno italiano ha incluido esta obra entre las 36 hidráulicas que necesitan prioridad en el país porque la considera estratégica para conservar Venecia. De hecho, hasta su conclusión definitiva, las autoridades regionales del Véneto se plantean que este otoño se puedan utilizar estas barreras para prevenir que la ciudad quede de nuevo bajo el agua si hubiera nuevas mareas excepcionales.

Las últimas inundaciones, especialmente la del pasado noviembre, han dañado considerablemente el patrimonio artístico de la ciudad. La catedral de San Marcos presenta ya grietas y graves desgastes por culpa del agua salada que ha alcanzado, incluso, el atrio del templo. Venecia sufrió entonces la segunda mayor inundación de su historia y todos los vecinos volvieron a preguntarse dónde había quedado la gran infraestructura que debía protegerlos. Una obra que, además, ha costado miles de millones a las arcas púbicas y demasiados escándalos desde que fue proyectada hace casi tres décadas.

La obra tenía un coste de unos 7.000 millones de euros y debía estar operativa en 2016, pero todavía no funciona pese a que se empezó a construir en 2003, bajo la presidencia del Consejo de Ministros de Silvio Berlusconi. En 2014, el Consorcio Venecia Nuova (concesionario del Ministerio de las Infraestructuras para los trabajos) fue intervenido por el Gobierno. Varios de sus miembros estaban envueltos en una investigación judicial por haber recibido comisiones ilegales y haber llevado a cabo una gestión fraudulenta. Desde entonces ha habido distintos comisarios al frente de la infraestructura. Y nadie había conseguido domesticar a una bestia que se llevó por delante alcaldes y gestores. El tiempo empezaba a agotarse: Venecia se hundió el siglo pasado 23 centímetros y está previsto que se hunda ocho centímetros en los próximos 20 años. La foto del viernes, aunque no se tratase de una inauguración definitiva, es una buena noticia para la ciudad.

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Sobre la firma

Daniel Verdú
Nació en Barcelona en 1980. Aprendió el oficio en la sección de Local de Madrid de El País. Pasó por las áreas de Cultura y Reportajes, desde donde fue también enviado a diversos atentados islamistas en Francia o a Fukushima. Hoy es corresponsal en Roma y el Vaticano. Cada lunes firma una columna sobre los ritos del 'calcio'.

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