Follarse a un cerdo

No importa cuán lejos me encuentre del dolor, debo dejar de cerrar los puños y permitir que entre, y con él todo olor a enfermedad y muerte

Maruja Torres.
Maruja Torres.Luis Grañena / EL PAÍS

Di con una frase muy buena, en una película muy mediocre. En plena e inverosímil partida de ping-pong con Mao Zedong (entonces se llamaba Tse-Tung: era en el 69, durante la Revolución Cultural), Gregory Peck (la razón de que me mantuviera atenta a la pantalla) le habla de solidaridad al autor del Libro Rojo, lanzándole esta aseveración: “Las lágrimas humanas deben ser contadas de una en una”....

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