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“El único objetivo de enseñar fotos de fetos a las mujeres que quieren abortar es el chantaje emocional”

La activista eslovaca Martina Zboroňová forma parte de la ONG Možnosť voľby, movilizada para evitar retrocesos en la interrupción voluntaria del embarazo en su país

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Martina Zboroňová, en una imagen cedida por ella.

Martina Zboroňová es una activista eslovaca que lucha por los derechos de las mujeres en Eslovaquia. Su organización, Možnosť voľby es una de las que está detrás de las movilizaciones de este país del Este de Europa en las que finalmente no han prosperado medidas restrictivas contra la interrupción voluntaria del embarazo. Esta entrevista se realizó antes de la votación, que las organizaciones de mujeres y las ONG internacionales que las apoyan daban por perdida. Minutos después de que la propuesta no haya salido adelante, se muestra sorprendida y feliz. Con todo , Zboroňová denuncia que en Eslovaquia se incumple sistemáticamente el convenio de Estambul que protege a las mujeres.

Pregunta. ¿Es fácil abortar en Eslovaquia?

Respuesta. Las mujeres que quieren abortar están obligadas a registrarse, pagar muchas tarifas o aguantar una espera de 48 horas. Conocemos casos de malos tratos, humillación y violencia hacia las mujeres en las maternidades de los hospitales. Es una violación sistemática de los derechos sexuales y reproductivos. El acceso a una interrupción segura del embarazo es especialmente difícil para grupos social y económicamente vulnerables y para las mujeres maltratadas. Así que no, no es fácil. Y además las mujeres son vistas como personas que no pueden ni deben tomar sus propias decisiones.

 P. En los últimos meses ha habido distintas propuestas en su parlamento. ¿Cuáles son?

R. En septiembre se presentaron cuatro. La primera era obligar a las mujeres a escuchar distintas lecciones antes de que decidir, con textos que manipulan y extorsionan emocionalmente a las mujeres ante una elección difícil. También proponían que las mayores de 40 años pagaran el coste total del aborto. También propusieron acortar el plazo para abortar a siete u ocho semanas, lo que hará imposible que muchas mujeres tengan un aborto legal y seguro. En ese momento muchas ni siquiera saben que están embarazadas y les podría llevar a tomar decisiones bajo presión. Se propuso permitir abortos solo en caso de que corra peligro la salud o la vida de la madre, si es resultado de una violación o si el feto está muy dañado.

 P. ¿Y cuándo se propusieron las que han debatido ahora?

 R. En octubre, el Partido Nacional Eslovaco añadió la que probablemente será aprobada este martes [la votación ha sido finalmente el jueves y se ha rechazado]. Un cambio en la Ley de Atención Médica para que los médicos impriman una imagen. El único objetivo es permitir un chantaje emocional en una situación vulnerable. También prohibir la publicidad del aborto, que en la práctica supone que los médicos no podrán proporcionar información sobre abortos en el sistema público.

 P. ¿Estos cambios se han gestado ahora?

R. No, la reacción violenta contra la igualdad de género en Eslovaquia ha ido evolucionando durante la última década. Se han hecho esfuerzos para limitar la aplicación de los documentos de estrategia nacional de derechos humanos y la estrategia nacional sobre igualdad de género. El Convenio de Estambul [El Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica] ha sido ninguneado desde que Eslovaquia lo firmó.Nunca se ha llegado a implementar ni a ratificar. Nuestro parlamento está haciendo justo lo contrario de lo que dice este importante documento.Nos enfrentamos a fuertes movimientos basados en demagogia, que difunden el miedo a la llamada ideología de género y muchos engaños.

P. ¿Qué papel está jugando la Iglesia?

R. La Iglesia tiene un papel fundamental en esta reacción contra los derechos de las mujeres. La Iglesia católica es la principal oposición a los derechos reproductivos junto con los movimientos autodenominados provida. Cada año, organizan una marcha en nombre de la familia tradicional. No tenemos posibilidad de competir con ellos ni con los fondos de los que disponen. Están usando la religión para movilizar a la gente, les pagan el transporte para ir a las marchas. Nos enfrentamos a movimientos que tienen un gran apoyo en la iglesia y se extienden por toda la sociedad y los partidos políticos también. Están creando un enemigo existente al que llaman ideología de género.

P. ¿Han convocado muchas movilizaciones contra los cambios?

R. Tras las propuestas de septiembre, organizamos la marcha Nebudeme Ticho (No nos quedaremos en silencio) y organizamos una más en noviembre para luchar contra el derecho de las mujeres a un aborto seguro y legal. Son movilizaciones organizadas por tres colectivos:  Možnosť Voľby, Aspekt y Povstanie Pokračuje. Tenemos también el apoyo de ONG internacionales, algunos políticos eslovacos y políticos europeos.

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