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La Fiscalía pide prisión permanente para un hombre por asesinar a su bebé en Sevilla

El juicio comienza este lunes. Los padres del pequeño, que nació prematuro, lo dejaban en ocasiones más de 12 horas sin comer, según la acusación

bebe sevilla
Entrada del hospital Virgen Macarena de Sevilla, en agosto pasado.

Un jurado popular formado por seis hombres y tres mujeres enjuicia a partir de este lunes en la Audiencia Provincial de Sevilla a un hombre, que responde a las iniciales B.S.R.G., acusado de maltratar y asesinar en junio de 2017 a su bebé de seis meses en una vivienda ubicada en la barriada de El Cerezo de la capital hispalense. La Fiscalía solicita para el acusado la pena de prisión permanente revisable. La defensa del padre ha pedido la libre absolución o su condena por hoicidio imprudente. También se juzgará a la madre del pequeño, cuyas iniciales son R.F.G., por los delitos de abandono de familia y maltrato en el ámbito familiar. Está previsto que ambos, que tenían 19 y 18 años en el momento de los hechos y antecedentes penales, presten declaración este martes.

En el escrito de acusación de la Fiscalía, facilitado por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, se reclama además para el acusado, que actualmente tiene 22 años y se encuentra en la cárcel de manera provisional desde el 15 de junio de 2017, seis meses de prisión por un delito de abandono de familia y un año de cárcel por un delito de maltrato en el ámbito familiar. Para la madre del bebé, de 1 años, se solicitan seis meses de prisión por el delito de abandono de familia y un año de cárcel como autora en comisión por omisión de un delito de maltrato en el ámbito familiar. La vista oral está dirigida por la juez Mercedes Ayala, conocida por su etapa como instructora de macrocausas, entre ella la del caso de los ERE.

El Ministerio Público considera que los acusados mantenían una relación sentimental y tenían en común un hijo que nació prematuro, pesando sólo 1,145 kilogramos. El bebé permaneció ingresado en un centro hospitalario hasta el 16 de marzo de 2017. Para la Fiscalía, durante este primer ingreso, los acusados, "con desprecio a sus deberes como padres, mostraron total despreocupación en el proceso de seguimiento de las enfermedades y de recuperación del recién nacido, sin acudir a las visitas de acompañamiento y entrenamiento en cuidados", a lo que se suma que "no se encontraban localizados, manteniendo un constante comportamiento agresivo y disruptivo con los médicos, personal y otros pacientes del hospital".

El pequeño quedó nuevamente ingresado entre los días 17 de marzo y 8 de abril de 2017, indicando el Ministerio Fiscal que, desde el alta hospitalaria y hasta el 12 de junio, la víctima "estuvo bajo la responsabilidad exclusiva de sus padres, quienes, con dejación de sus obligaciones, no le procuraban los cuidados necesarios y le daban de comer a su antojo, dejándole en alguna ocasión más de 12 horas sin comer".

Además, la acusada "le retiró el suplemento de hierro y la leche especial prescrita por los facultativos", mientras que, "a pesar de conocer la importancia de los controles médicos del niño", ambos encausados "evitaron su control médico" por parte del Servicio Andaluz de Salud y no acudieron a nueve citas programadas en Neonatología, todo ello "para que no se detectase la ausencia de cuidados debidos, los signos de desnutrición del niño, que perdía peso progresivamente, o los hematomas sufridos".

En mayo de 2017, el acusado, al intentar que el niño se tomara la leche del biberón, "como quiera que no paraba de llorar, de forma agresiva le apretó con fuerza la cabeza con una de sus manos y con la otra le presionó las mandíbulas, provocándole hematomas en la cara". El Ministerio Público indica que, como el niño seguía llorando, el investigado "lo zarandeó, cogiéndolo con una mano de la cabeza y la otra en el cuerpo", mientras que la madre, "que presenció la agresión, no hizo nada por impedirlo y tampoco lo llevó al médico para curarle".

Sobre las dos de la tarde del 12 de junio de 2017, y según expone la Fiscalía en su escrito, el investigado, "con ánimo de causar la muerte a su hijo, quien no tenía capacidad alguna de defensa dada su corta edad, o, en todo caso, sin importarle que se muriera, apretando su cabeza, la chocó violentamente contra una superficie lisa y dura no determinada, al tiempo que lo zarandeaba de forma brusca y acelerada".

La Fiscalía agrega que el bebé sufrió un traumatismo craneoencefálico severo que le provocó una triple fractura craneal, por lo que ingresó en Urgencias de un centro hospitalario sobre las 15,40 del 12 de junio. El acusado aseguró "que se había atragantado con la leche del biberón, ocultando en todo momento la violencia desplegada por él y el golpe mortal dado al niño".

"A pesar de los esfuerzos terapéuticos realizados en los días posteriores en el Hospital", y debido a las lesiones sufridas, el bebé murió a las 10,35 horas del 17 de junio de 2017, concluye el Ministerio Público.

La defensa del padre ha solicitado la libre absolución y, de manera subsidiaria, que se le juzgue por un delito de homicidio imprudente. Su abogado ha sostenido que su cliente siempre había mantenido la versión de que el bebé se atragantó mientras bebía leche y que le hizo el boca a boca. También ha señalado que en el domicilio no se encontró ninguna prueba biológica que determinara que el niño hubiera recibido algún golpe, ni hay testigos que hubieran presenciado malos tratos.

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