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La Iglesia francesa expulsa al sacerdote pederasta que ha provocado su mayor crisis

El padre Preynat ha reconocido haber abusado de decenas de menores. El cardenal Barbarin fue condenado en marzo por silenciar su caso

El cardenal Philippe Barbarin durante el juicio por ocultar los abusos de menores del cura Bernard Preynat
El cardenal Philippe Barbarin durante el juicio por ocultar los abusos de menores del cura Bernard Preynat AFP

Bernard Preynat, el cura pederasta cuyo caso ha provocado la mayor crisis de la Iglesia católica francesa y la condena de uno de sus principales cardenales, el hasta este año arzobispo de Lyon Philippe Barbarin, ya no podrá hacerse llamar padre, ni celebrar misa o escuchar confesiones. A la espera de su juicio ante un tribunal civil por abuso de decenas de menores cuando estaba a cargo de un grupo scout de Lyon entre los años 70 y 90, un tribunal eclesiástico francés ha anunciado este jueves su expulsión del estado clerical, la pena máxima prevista en el derecho canónico.

“El abad Bernard Preynat ha sido reconocido culpable de haber perpetrado actos delictivos de carácter sexual contra menores de 16 años” y se ha decidido “aplicarle la pena máxima prevista por el derecho canónico en estos casos, su expulsión del estado clerical”, ha comunicado la diócesis de Lyon, de la cual seguía hasta ahora dependiendo el sacerdote.

La sanción implica que Preynat tendrá prohibido de forma permanente la celebración de misas, oír confesiones o administrar otros sacramentos. Según Infovaticana, también queda exento de obligaciones como el rezo de la Liturgia de las Horas y la obediencia a su obispo. La decisión de imponer la pena máxima fue tomada en vista de “los hechos y de su recurrencia”, así como del “gran número de víctimas” de Preynat y de que este “abusó de la autoridad que le confería su posición en el seno del grupo scout que él fundó y que dirigía desde su creación”, explicó la diócesis de Lyon. Preynat tiene ahora un mes para apelar la sentencia ante el Tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con sede en el Vaticano.

El religioso, de 74 años, ha reconocido que abusó de decenas de menores hasta 1990. Fue inculpado en 2016 por varios de los casos que aún no habían prescrito y se espera que su juicio comience en los próximos meses, aunque todavía no hay una fecha fijada. Su caso ha sacudido como pocos a la Iglesia católica francesa. El pasado marzo, el otrora todopoderoso cardenal Philippe Barbarin, amigo del papa Francisco y de su predecesor, Benedicto XVI, fue condenado a seis meses de cárcel con exención de pena por haber silenciado el caso de Preynat, pese a que varias de sus víctimas acudieron a él cuando descubrieron que el sacerdote, pese a las promesas de la jerarquía católica, seguía ejerciendo funciones que lo mantenían en contacto con menores. La sentencia contra Barbarin, el religioso más poderoso de Francia condenado por no denunciar un caso de pederastia, provocó su dimisión, aunque el papa rechazó su renuncia. No obstante, permitió que el religioso se retirara de la primera línea y, a finales de junio, nombró al obispo emérito Michel Dubost como administrador apostólico de la archidiócesis de Lyon.

Tras este y otros casos, la Conferencia de Obispos de Francia anunció a finales del año pasado la creación de una comisión independiente que investigará los casos de pederastia en el seno de la Iglesia francesa desde 1950. La comisión, formada por una veintena de expertos de diversos ámbitos, comenzó en junio a recopilar testimonios y espera poder presentar un informe en un plazo máximo de dos años.

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