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Rusia pagará casi 3 millones de euros a Greenpeace por el abordaje del ‘Artic Sunrise’

Soldados rusos interceptaron en 2013 el barco y detuvieron a 30 activistas, a pesar de que navegaban por aguas internacionales

El rompehielos 'Arctic Sunrise' en aguas del Ártico.rn
El rompehielos 'Arctic Sunrise' en aguas del Ártico. AFP

Holanda y Rusia han llegado a un acuerdo para dar por cerrado el caso del abordaje y retención, en septiembre de 2013, del rompehielos Artic Sunrise, pilotado por Greenpeace. El Gobierno ruso indemnizará a la organización ecologista con 2,7 millones de euros por los daños sufridos por la nave, que llevaba bandera holandesa, y el trato recibido por sus tripulantes. El Artic Sunrise navegó hasta el Ártico para protestar por la extracción de petróleo, pero fue interceptado por soldados rusos con cañones de agua y disparos al aire. Los treinta activistas fueron luego detenidos y acusados de piratería, y afrontaban penas de hasta 15 años de cárcel. Liberados tres meses después, la Corte Internacional de Arbitraje condenó en 2015 a Rusia por haber actuado ilegalmente, pero Moscú se había negado a pagar hasta ahora.

El Gobierno ruso no reconoció la competencia de la Corte, que en 2017 fijó en 5 millones de euros la cuantía de la compensación a pagar. Moscú tampoco había aceptado un fallo anterior, de 2013, dictado por el Tribunal Internacional de Derecho del Mar, que calificó de ilegal el amarre del buque, que duró 8 meses. Las autoridades rusas siguen rechazando cualquier responsabilidad jurídica, pero admiten ahora que “no se puede abordar un barco en aguas internacionales (donde se encontraba el Artic Sunrise) y tampoco detener a sus tripulantes. Stef Blok, ministro holandés de Exteriores, ha celebrado “el compromiso político ruso de llegar a un acuerdo, porque demuestra la importancia del diálogo en momentos tan turbulentos como los actuales”.

Faiza Oulahsen, activista de Greenpeace que permaneció tres meses encerrada en Rusia, ha declarado que “las campañas pacíficas de protesta son un derecho democrático, y se ha hecho justicia”. Portavoces de la organización han añadido que “nos congratula que Rusia haga suya la esencia del fallo de la Corte de Arbitraje”. Para la organización, la crisis desatada en el Ártico solo puede compararse con la vivida en 1985, cuando los servicios secretos franceses hundieron en Nueva Zelanda otra de sus naves, el Rainbow Warrior. En aquel atentado murió Fernando Pereira, fotógrafo holandés de origen portugués.

Los tripulantes del Artic Sunrise fueron puestos en libertad gracias a una amnistía para presos políticos decretada por el presidente Vladímir Putin. Peter Willcox, capitán en su momento del buque, calificó el conflicto de “intento de intimidación de los contrarios a la extracción de petróleo en esas aguas”. Durante su encierro, los ecologistas acabaron siendo apodados Los 30 del Ártico.

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