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NOTICIA PATROCINADA

¿Qué me impide ser científica?

Las mujeres son minoría en la ciencia: tanto en las aulas como en los despachos. Cinco científicas e ingenieras de prestigio ofrecen consejos a las jóvenes decididas a seguir ese camino

Natalia Larrea, ingeniera española, líder de una misión simulada a Marte.
Natalia Larrea, ingeniera española, líder de una misión simulada a Marte.

La ciencia no es muy popular entre los niños, pero entre las niñas menos. Solo el 15% de los varones que estudian Secundaria se ve siendo científico. En el caso de ellas, solo el 6,8%, según datos del Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Igualdad. Esa situación se repite en las aulas universitarias. Solo un cuarto del alumnado de los grados de ingeniería y arquitectura son mujeres. ¿A qué se debe?

“El mayor problema es la falta de referencias, de modelos a seguir”, asegura Lola Pereira, vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) y catedrática de Geología de la Universidad de Salamanca. “Siempre ha habido mujeres en ciencia e ingeniería, pero, por desgracia, solo se conoce a Marie Curie y cuatro nombres más”, argumenta Laura Abad, profesora de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Alfonso X el Sabio.

La divulgación del trabajo de científicas del pasado y del presente es, por tanto, clave para cambiar la situación actual que hace que solo un cuarto de los profesionales que se dedican a la tecnología en empresas sean mujeres. ¿Cómo revertir esta situación? Cinco profesionales dedicadas a la ciencia o la ingeniería exponen las razones por las que las jóvenes no deben dudar si quieren ser científicas y reflexionan sobre los problemas que han encontrado en su carrera por ser mujeres.

En un mundo necesitado de referentes femeninos en la ciencia, aquí van unos cuantos.

Natalia Larrea

Consultora en el sector espacial y líder de una misión simulada a Marte en Mars Desert Research Station (MDRS)

“Cree en ti misma, en que puedes marcar la diferencia y alcanzar lo que desees”

Natalia Larrea tiene claro que toda aspirante a científica debe poner énfasis en la seguridad. “Cree en ti misma y en que puedes alcanzar lo que desees”, comenta por correo electrónico desde Montreal, Canadá, donde reside. Allí trabaja como consultora senior en Euroconsult, una multinacional dedicada al sector espacial después de trabajar para la Agencia Espacial Europea e investigar en el Ames Research Center de la NASA. Llegó al país norteamericano becada  por la Fundación La Caixa para realizar un máster en Ingeniería Aeroespacial en McGill University en 2012, tras haber obtenido el título de ingeniera superior de Telecomunicaciones en la Universidad Alfonso X el Sabio y el diploma de Astronomía y Ciencia Planetaria de la Open University de Reino Unido.

Natalia Larrea.
Natalia Larrea.

Esta madrileña de 33 años asegura que no ha sentido rechazo en el ámbito laboral por ser mujer. “Nunca me he enfrentado a ninguna situación problemática por ser mujer. Y, mejor dicho, nunca he dejado que sea un factor que afecte a lo que hago”, aclara. Aunque reconoce que sí que ha experimentado situaciones en las que se ha sentido prejuzgada fuera del ámbito de trabajo. “Ciertas personas pueden pensar automáticamente que si una mujer se ve bien físicamente y va bien vestida no es todo lo inteligente que debería. No obstante, nunca he dejado que eso me limite”, agrega. 

A Larrea, premiada en múltiples ocasiones e incluida en la lista 35 under 35 (35 por debajo de 35 años) del International Institute of Space Commerce (IISC), siempre le ha fascinado el universo. “Mis padres son científicos los dos y me inculcaron la pasión por el conocimiento en cualquier campo y especialmente en ciencia e ingeniería”. Para ella, estudiar ciencia y entender por qué y cómo funcionan las cosas es fascinante y considera que merece la pena que más mujeres se animen a estos campos para que marquen el camino a muchas personas más en el futuro.

Andrea Martínez Maroto

Jefa de obra en la Dirección de Ferrocarriles y Transportes de Ferrovial Agromán

“Que no calen los mensajes pesimistas en ellas”

Andrea Martínez Maroto cree que las denuncias públicas ante la falta de igualdad o el dominio de los hombres en las carreras de ciencias no debe desalentar a las jóvenes. “Todo esto acaba calando en aquellas que tienen que decidir a qué dedicarse laboralmente”, cuenta. Por esto considera necesario difundir los casos de éxito. Su historia, precisamente, podría ser una de ellas. Esta madrileña de 32 años, ingeniera superior de Caminos, Canales y Puertos, por la Universidad Alfonso X el Sabio, ha sido nominada a los Premios WICE (acrónimo de Women in Construction & Engineering), que reconocen el trabajo de mujeres en el campo de la ingeniería y la construcción en Europa. “Ferrovial me propuso a mí en la categoría de Rail Engineer [ingeniero ferroviario, en castellano]. Los ganadores se conocerán el 23 de mayo el Londres”, detalla.

Andrea Martínez Maroto
Andrea Martínez Maroto

Su sector, el de la construcción, es un ámbito en el que la mujer ha entrado hace poco. Esta ingeniera reconoce, sin embargo, que nunca ha encontrado ningún problema por ser mujer. “Estoy embarazada de siete meses y la respuesta de mis jefes y compañeros a la nueva situación ha sido la adaptación de todo el equipo para los meses en los que no estaré operativa. Cuando me incorpore, dependerá de mí y de la igualdad en el reparto de responsabilidades con mi familia que mi trayectoria siga una evolución u otra. Pero mi empresa me permite todas las oportunidades”, expone Martínez, que reitera que las carreras STEM (las de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) requieren capacidad de esfuerzo, trabajo en equipo, análisis de datos y toma de decisiones, al margen del sexo del ingeniero. 

Lola Pereira

Catedrática y vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT)

“Hoy nadie puede pararte. Si ves discriminación, puedes denunciar”

“Si una niña quiere ser ingeniera, lo único que tiene que hacer es seguir los pasos para serlo”, asegura Lola Pereira, catedrática de Petrología y Geoquímica de la Universidad de Salamanca. “Hoy ya no hay ningún impedimento, nadie puede pararte”, agrega. Pereira, de 55 años, cree que la Ley de Igualdad de 2007 ha sido definitiva en las reivindicaciones. “Si cualquier mujer detecta una discriminación, la puede denunciar”.

Lola Pereira
Lola Pereira

Pereira sí piensa que en su carrera lo ha tenido más difícil por ser mujer. “Sobre todo al plantearme trabajar en temas de minería en empresas privadas”, sentencia. Aunque, agrega, también ha sentido discriminación cuando competía por un puesto en el ámbito académico. “He tenido que trabajar más del doble que un hombre para demostrar que estoy en el puesto que merezco. También he vivido cosas que si me pasasen ahora, no dudaría en denunciar”, continúa. Y destaca la paciencia como una de las cualidades para dedicarse a la ciencia. “Si una joven no siente la vocación, pero tiene inquietudes, puede ser la semilla de una gran científica”.

Laura Abad

Profesora de la Escuela Politécnica en la Universidad Alfonso X el Sabio

“Disciplina antes que inteligencia”

“Curiosidad y valentía ante los problemas y desafíos”, eso es lo que debe tener cualquier estudiante de ingeniería, según esta experta. “Más que inteligencia, porque hay muchos tipos de inteligencia, hace falta disciplina”, añade. Para Abad, madrileña de 52 años, las redes sociales son definitivas para que las científicas e ingenieras tengan más visibilidad. “Permiten que conozcamos mejor su trabajo y, sobre todo, sus logros”.

Esta doctora en Ciencias Físicas descubrió su vocación muy pronto. “Con 12 años impartí mi primera clase a un chico de 14”, recuerda. En toda su carrera, nunca ha experimentado discriminación por ser mujer. “Me he sentido aceptada y valorada y me han tratado igual que a mis compañeros hombres”, asegura. Durante sus estudios, sin embargo, tuvo que esforzarse para conciliar: se casó al terminar la titulación y su primer hijo nació mientras hacía la tesis. “Tenía que pasar mucho tiempo realizando medidas y simulaciones estando embarazada y cuidando después a un bebé”, confiesa. La ayuda de su familia fue clave para lograrlo.

Abad celebra las facilidades que ahora muchas compañías proporcionan para la conciliación laboral. Pero cree que no hay que bajar la guardia. Aún hay muchos empresarios, puntualiza, que consideran que es mucho más rentable contratar a un hombre. “El error es no darse cuenta de que los padres tienen los mismos derechos en el cuidado de los hijos. Ahora existe un permiso de paternidad que en mi época no existía”.

Susana Marcos

Investigadora del Instituto de Óptica del CSIC y medalla Santiago Ramón y Cajal de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales

“Es una carrera de fondo para todos”

Susana Marcos, directora del Laboratorio de Óptica Visual y Biofotónica del Instituto de Óptica del CSIC, cree que es necesario aprovechar el talento femenino que hasta ahora estaba invisibilizado. “Tal vez, por culpa de los estereotipos o la presión de los padres o creer que no es lo suficientemente brillante para ello”, afirma.

Susana Marcos
Susana Marcos

La científica, que pasó tres años en Harvard tras doctorarse en la Universidad de Salamanca y cuenta con 17 patentes a su nombre, no cree que las incertidumbres que se le han presentado en su carrera sean muy distintas de las de sus compañeros. “Siempre surgen a la hora de lograr una beca, por ejemplo". Y continúa. “Probablemente mi convicción por lograr las metas e hitos que me he ido planteando ha sido más fuerte que cualquier otro obstáculo”, reconoce.

Esta salmantina de 49 años entiende la ciencia como una carrera de fondo, pero para todos, competitiva y con muchos filtros en la que hay mujeres que se quedan en el camino. “Sin embargo, hay áreas de investigación, como en la biomedicina, donde hay muchas mujeres muy brillantes”, apostilla. No duda en que cualquier mujer puede llegar donde quiera en el mundo actual. “Si realmente desea dedicarse a ello y pone empeño, no debe haber nada ni nadie que le impida hacer realidad sus sueño”, concluye.

Esta noticia, patrocinada por la Universidad Alfonso X el sabio, ha sido elaborada por un colaborador de EL PAÍS.

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