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Dentro de un ‘burdel’ de muñecas sexuales: ¿pornografía o terapia?

Una sexóloga, una activista contra los robots sexuales y los fundadores del primer local de venta y alquiler de 'dolls' en Madrid reflexionan sobre estos androides de compañía

Sergio Aparicio, socio de Luxury Agency Dolls, en Madrid, con una de sus muñecas.

La aparición de las muñecas sexuales hiperrealistas y el futuro de los robots sexuales enfrenta a la sociedad a un nuevo tipo de sexualidad y a una reflexión sobre cómo afecta a la mujer. “Es un juguete sexual más, como puede ser un vibrador o una fusta”, defiende Daniel García, cofundador de Luxury Agency Dolls, el primer burdel de muñecas sexuales de Madrid, el segundo que abre en España. “No es como un vibrador, porque las mujeres no tienen una industria del sexo ilegal donde ellas son las principales compradoras del cuerpo de otras personas”, replica Kathleen Richardson, profesora de Ética y Cultura de Robots e Inteligencia Artificial en la Universidad De Montfort, en Leicester, Inglaterra, y cofundadora de la Campaña contra Robots Sexuales. “Si viviéramos en un mundo sin prostitución o pornografía, no tendría problemas con las muñecas sexuales”, añade la profesora, que defiende que estos productos promueven aún más la objetivización del cuerpo femenino. A Marlís González, vicepresidenta de Sexólogos Sin Fronteras, le preocupa que la sociedad se encamine más hacia una sexualidad mecánica, pero también señala que las muñecas sexuales podrían tener ventajas terapéuticas. "La muñeca es un jueguete sexual como otros que utilizamos", argumenta.

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