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DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

Salvadas por la campaña

La protección legal de las especies es fundamental para su conservación

Repasamos cuatro españolas que se han salvado de engrosar las listas de la extinción

Äguila imperial ibérica. Ampliar foto
Äguila imperial ibérica.

Hay coincidencia en que la protección legal de las especies, cierta mejora de los hábitats y la disminución de la persecución directa han conllevado la recuperación de algunas de ellas. Ignacio Doadrio, profesor de investigación del consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), afirma que “nada hubiera sido posible sin el primer impulso, con denuncias y campañas, realizado por las ONG”. De esta manera, el quebrantahuesos, el lince ibérico, pequeños peces como el fartet y el samaruc, y desconocidos anfibios como el ferreret se han salvado de engrosar las filas de las especies en extinción. Exactamente lo mismo que las cuatro especies que siguen.

Águila imperial ibérica

A finales de 2013, el Magrama presentó el censo de 2013 de la especie: mínimo de 407 parejas en la península Ibérica: 396 en España y 11 en Portugal. Las cifras son manifiestamente más positivas que las derivadas de los censos de la década de los ochenta del pasado siglo, cuando no llegaban a las cien parejas. Desde el Magrama afirman que “se está a punto de lograr uno de los principales objetivos de la estrategia de conservación del águila imperial ibérica, que en 2001 se fijó la meta de alcanzar las 500 parejas”, pero recuerdan que no hay que dormirse en los laureles. Hay que continuar con los trabajos de identificación y modificación de líneas eléctricas peligrosas y evaluar la eficacia de las medidas adoptadas para actualizar la normativa y favorecer el estado de conservación tanto de la imperial como de otras rapaces amenazadas afectadas, como el águila perdicera o el milano real.

Oso pardo cantábrico

Osa hembra en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Asturias, en mayo del 2013. ampliar foto
Osa hembra en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Asturias, en mayo del 2013.

De seis osas con crías en 1989 a 33 en 2012. Las cifras se refieren a la población de oso pardo en la cordillera Cantábrica, pero conviene matizarlas tanto en relación a esta zona de distribución como en los Pirineos.

La Fundación Oso Pardo (FOP) recuerda que la población cantábrica se divide en dos subpoblaciones separadas geográficamente, con características genéticas diferenciadas y con un incipiente y reducido intercambio demográfico y genético entre ambas. La occidental se extiende desde los Ancares lucenses y leoneses hasta la zona central de la cordillera entre León y Asturias y cuenta con 180 osos. Sin embargo, la subpoblación oriental, entre la Montaña Palentina y la oriental leonesa, no sobrepasa los 30 ejemplares. Pero la auténtica cruz de la moneda está en los Pirineos. Según la FOP, el declive en esta área de distribución “ha sido inexorable y continuado ante la perseverante persecución humana”. En 2004 murió Cannelle en Francia, la última osa autóctona de los Pirineos. En la actualidad, la población de estos animales está formada por ejemplares de origen esloveno procedentes de varias reintroducciones.

Nutria

Una especie que muestra los progresos alcanzados en la mejora de la calidad de las aguas continentales es la nutria. Tras los tres grandes muestreos (mediados de los ochenta, 1994-1996 y 2004-2006) realizados sobre la especie, “el porcentaje de estaciones positivas hasta la fecha muestra una tendencia positiva significativa”, destacan desde la Sociedad Española para el Estudio y Conservación de los Mamíferos (Secem).

En un resumen elaborado por la propia Secem, recuerdan que durante el primer sondeo el porcentaje de estaciones positivas fue del 33,5%, en el segundo aumentó hasta el 48,8% y en el tercero al 64,8%. “Se puede constatar que en la actualidad la nutria está presente en todas las comunidades autónomas peninsulares y en todas sus cuencas hidrográficas”, concluyen desde Secem. Queda por consolidar esta recuperación con la protección de la cubierta vegetal de los ríos, básicos para su refugio y supervivencia.

Malvasía cabeciblanca

Malvasía cabeciblanca. ampliar foto
Malvasía cabeciblanca.

La caza, la contaminación por agroquímicos y la hibridación con malvasías jamaicanas casi logran acabar con las poblaciones de malvasía cabeciblanca en España. En 1977 contaba con solo 22 ejemplares aislados en la laguna de Zoñar, situada al sur de Córdoba. Hay que citar aquí a uno de esos grupos ecologistas que según Doa­drio se convirtieron en motores de la salvación de muchas especies. Amigos de la Malvasía llegó a comprar una laguna cercana, la de Rincón, para su protección, y comenzó así una histórica recuperación.

El proyecto LIFE+ Malvasía Murcia, cuyo objetivo es conservar a la especie en tres humedales de la región, confirma que con posterioridad a 1984 se invirtió claramente la situación, expandiéndose desde los enclaves cordobeses. En 1990 colonizó todas las provincias andaluzas menos Granada, después se extendió hacia Castilla-La Mancha, Valencia y la región de Murcia.

La intención del proyecto LIFE+ es frenar una nueva caída de esta ave acuática, ya que aunque en 2000 los censos alcanzaron un máximo histórico de 4.500 ejemplares, entre 2001 y 2005 se bajó a 2.000-2.500, y a partir de 2006 la población desciende a 1.500-2.000.