_
_
_
_

El diario ‘The New York Times’ sustituye a su directora, Jill Abramson

Sulzberger atribuye el cambio a “un problema con la gestión de la redacción”

Marc Bassets
Jill Abramson, en el centro, acompañada de su predecesor, el entonces director ejecutivo Bill Keller (dcha) y Dean Buquet (izda.) quien le sustituirá en el cargo.
Jill Abramson, en el centro, acompañada de su predecesor, el entonces director ejecutivo Bill Keller (dcha) y Dean Buquet (izda.) quien le sustituirá en el cargo. Fred R. Conrad (AP)

Jill Abramson, la primera mujer en dirigir The New York Times, ha dejado este miércoles el cargo, que ocupaba desde hacía casi tres años, según anunció el editor y presidente del diario, Arthur Sulzberger Jr. Le sustituye el número dos de Abramson, Dean Baquet, que se convertirá en el primer afroamericano al frente de la cabecera más prestigiosa de Estados Unidos.

El relevo, del que se desconocen las causas exactas, ha sido inesperado y ha conmocionado a la venerable Dama Gris, como se conoce el periódico. Abramson, una veterana periodista de investigación que había dirigido la delegación en Washington, llegó a la dirección en septiembre de 2011. Asumió el cargo —editora ejecutiva, en terminología norteamericana— al mismo tiempo que su hasta ahora editor-gestor o director adjunto, Baquet.

En un discurso ante la redacción, Sulzberger atribuyó el cambio a “un problema con la gestión de la redacción”, según un tuit de Ravi Somaiya, el periodista de The New York Times que cubrió la noticia. Sulzberger no especificó de qué problema se trataba.

Unos minutos después, Abramson, que no asistió al discurso, había desparecido de la mancheta del diario, a la que puede accederse desde la versión digital. Nadie escondió que su marcha había sido involuntaria. Las acciones de The New York Times Co. en Wall Street cerraron con una bajada del 4,5%.

Bajo el liderazgo de Abramson, el Times puso en marcha un sistema de suscripción digital, además de varios nuevos productos online. La ya exdirectora, una orgullosa neoyorquina que creció leyendo The New York Times, lleva tatuada en la espalda la T gótica de la cabecera.

“Me ha encantado dirigir el Times”, dijo Abramson, de 60 años, en una declaración escrita. “He podido trabajar con los mejores periodistas del mundo y hacer un periodismo vigoroso”. Uno de sus éxitos, añade, ha sido el nombramiento de mujeres en cargos directivos. También destaca la cobertura sobre China y las investigaciones sobre el secretismo gubernamental en EE UU., así como la transición a la edición digital.

Abramson es una reportera pura, forjada en los mejores equipos de investigación en la prensa norteamericana. Durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2012, cuando ya ejercía de directora del Times, se la vio en hoteles y mítines del pequeño estado de Iowa. Allí se desplazó para cubrir junto a sus reporteros los caucus (asambleas electivas), uno de los momentos más electrizantes de la política de EE UU.

Baquet, de 57 años, también es un periodista experimentado. Dirigió en el pasado el diario Los Angeles Times. En 1988 ganó un premio Pulitzer en la categoría de periodismo de investigación. “Es un honor”, dijo tras conocerse el nombramiento, “que se me pida dirigir la única redacción del país que está mejor ahora que hace una generación”.

Sulzberger anunció la decisión en una reunión con responsables del diario. Después la comunicó a la redacción, apenada por la súbita marcha de Abramson y contenta por la llegada de Baquet, según la crónica del propio diario. “No hay ningún periodista mejor cualificado en nuestra redacción ni en ningún otro lugar para asumir las responsabilidad de director en este momento”, dijo Sulzberger en alusión a Baquet.

Cualquier cambio en la dirección de The New York Times, y más si es por sorpresa, provoca un pequeño terremoto en el mundo de los medios de comunicación en EE UU. El diario es una especie de patrón oro del periodismo norteamericano: sus tropiezos durante la guerra de Irak, por ejemplo, reflejaron los errores de la prensa en aquellos años; su adaptación al medio digital se estudia como una guía para los competidores. Ya era el único gran diario dirigido por una mujer; ahora será el único dirigido por un negro: un hito en el sector.

La destitución, que nadie había anticipado, desató las especulaciones sobre los motivos. En el discurso a la redacción, Sulzberger dijo que no tenía nada que ver con cuestiones periodísticas, con la dirección de la redacción ni con la relación entre la parte entre los departamentos periodístico y de negocios del diario.

"La impaciencia de Sulzberger con Abramson iba en aumento", escribe en The New Yorker Ken Auletta, uno de los periodistas mejor informados sobre el sector de la comunicación en EE UU. Auletta cita, entre otros motivos de desacuerdo, cuestiones salariales.

El diario Politico destaca en su crónica sobre la dimisión las malas relaciones entre la directora y el nuevo consejero delegado del Times, Mark Thompson, que llegó al diario neoyorquino procedente de la BBC. En un artículo publicado en abril de 2013, Politico describía a Abramson como una persona "tozuda y condescendiente", una directora con la que, según algunos periodistas del diario, era "difícil trabajar". El artículo, acusado de sexista, se basaba en fuentes anónimas.

"[El artículo de Politico] me pareció hiriente y malintencionado, pero va con el trabajo; es así", dijo meses después Abramson en una entrevista con la revista The New Republic. En la misma entrevista, Abramson definió su estilo periodístico: "Creo que cualquier gran diario insiste de verdad en escarbar para conseguir la historia que se esconde detrás de la historia. Esto lo aprendí cuando trabajaba en el viejo Wall Street Journal, dirigido por Norm Pearlstine. Aquel Wall Street Journal sólo daba dos historias noticiosas largas en primera plana. Cualquier súplica para que tus artículos estuvieran en primera plana debía estar a la altura de este alto nivel de exigencia".

Abramson publicó su último artículo en The New York Times el 2 de mayo pasado. Relataba el trauma físico y psíquico que le supuso ser atropellada por un camión, en las calles de Manhattan, el 7 de mayo de 2007. "Por primera vez en mí vida, me deprimí gravemente", escribió.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Marc Bassets
Es corresponsal de EL PAÍS en París y antes lo fue en Washington. Se incorporó a este diario en 2014 después de haber trabajado para 'La Vanguardia' en Bruselas, Berlín, Nueva York y Washington. Es autor del libro 'Otoño americano' (editorial Elba, 2017).

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_