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“Ninguna sanidad será sostenible sin prevención”

El experto en salud pública intentó poner un precio mínimo al alcohol

Liam Donaldson recomienda no abandonar la dieta mediterránea.
Liam Donaldson recomienda no abandonar la dieta mediterránea.

Lo cuenta como una anécdota más de sus 12 años como Chief Medical Officer, un cargo insigne de origen decimonónico que significa que fue el principal asesor en temas médicos del primer ministro de Reino Unido. En una visita a una zona deprimida, sir Liam Donaldson (Middlesbrough, 1949) se quedó de piedra al ver la cara de sorpresa de niños de 5 y 6 años a los que llevó fruta fresca dentro de una campaña gubernamental para mejorar los menús escolares: nunca habían visto una naranja. Donaldson lo relata poco después de explicar por qué dejó la cirugía para pasarse a “la cenicienta” de las especialidades médicas, la salud pública: “Como cirujano solo puedes ayudar a una persona a la vez; pero si intervienes en una región o en un país influyes en las vidas de millones de personas”.

Donaldson repite la palabra “prevención”. Se queja de que los políticos “saben lo que es, hablan de ella, pero hacen muy poco por ponerla en práctica”. Y no es algo que se pueda dejar para más adelante: “Creo que ningún sistema sanitario será sostenible económicamente en el futuro a menos que empecemos a prevenir problemas de salud como la diabetes, la obesidad, las enfermedades coronarias y el cáncer”. Intentarlo durante su mandato le costó más de un disgusto. Como cuando presentó un plan contra el alcohol barato: propuso imponer un precio mínimo para evitar el consumo desenfrenado. Fracasó. El entonces primer ministro, Gordon Brown, lo paró en seco. “Supongo que no quería ser impopular”.

La OMS nombró a Donaldson enviado para la seguridad del paciente en 2011. Le gusta repetir el cargo en castellano; le parece que suena bien: "enviado extraordinario". Es prácticamente todo el español que sabe. Confiesa que no aprendió mucho cuando leía las crónicas sobre el Real Madrid de Mourinho en la web de este diario: las traducía con Google. Aquellas lecturas, sin embargo, sí le ofrecieron el ejemplo perfecto para motivar a los equipos directivos de los hospitales: no hay que buscar la tercera Champions del entrenador, sino la décima del equipo. Fuera egos, en resumen. Le gustan las metáforas y los ejemplos: los usó a menudo en la conferencia que, tras tomarse un café americano en el hospital Fundación Jiménez Díaz con EL PAÍS, dio el mes pasado en un seminario sobre seguridad del paciente.

Lo que el también rector de la Universidad de Newcastle quiso transmitir a los asistentes es que el hospital tiene que estar centrado en el paciente. Parece de Perogrullo, concede Donaldson. Pero en demasiadas ocasiones no ocurre así. Ahí está el caso del hospital Mid Staffordshire para atestiguarlo. Entre 2005 y 2009 se registraron allí entre 400 y 1.200 muertes evitables. “Las personas mayores fueron abandonadas: no se las alimentaba bien, no les cambiaban las sábanas húmedas”, enumera el experto. “Lo más impactante es que al personal le parecía que aquello era lo normal, que no había nada de lo que preocuparse o avergonzarse”. Una vez más, Donaldson emplea una anécdota para explicar cómo mejorar la formación del personal. Cuando era estudiante de medicina, quedó con su novia, estudiante de enfermería, para ir al cine. Receló cuando ella no quiso besarle —“pensé que iba a dejarme”—. Ella le contó que tenía los labios doloridos porque en clase habían estado practicando entre ellos cómo alimentar a un paciente anciano al que cuesta hacer comer. “De eso hace 30 años. Y de eso tenemos que aprender”.