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“Las matemáticas son una verdad para siempre”

El científico de la Universidad de Tokio se define como ‘mate-mago’

El matemático Jin Akiyama tiene un popular programa de divulgación en la televisión japonesa.
El matemático Jin Akiyama tiene un popular programa de divulgación en la televisión japonesa.

Con Jin Akiyama... ¿Por dónde empezar? ¿Por el estampado de su chaqueta y la banda de lunares en la frente? ¿Contando que se ha traído desde Tokio a Madrid seis maletas llenas de cachivaches inventados por él mismo para despertar la pasión por las matemáticas? ¿Por la presentación como mate-mago?¿Por el éxito de su programa de divulgación científica en la televisión japonesa, en horario estelar, desde hace más de dos décadas? ¿O por los trabajos de alto nivel científico, sus 200 teoremas (recalca), los más de 100 artículos de investigación y una decena de libros? Inclasificable, sorprendente y simpático.

“Todo es matemáticas en mi vida. Son mi profesión, mi hobby, mi trabajo... ni casa, ni familia... siempre estoy pensando en matemáticas y preparando artículos científicos”, dice de un tirón. Se traga, casi con prisas, un café con leche a las diez de la noche, después de su dinámica conferencia, que ha durado casi una hora y media y que dejaría agotado a cualquiera. Después tiene la cena con sus anfitriones en misma Residencia de Estudiantes, del CSIC, donde su fama entre matemáticos, profesores y divulgadores ha abarrotado la sala de conferencias, con varios niños embelesados entre el público. “Sí, yo era muy buen estudiante pero solo en matemáticas, en ninguna otra asignatura”, recuerda, a sus 67 años, este profesor de la Universidad de Tokio y director del Instituto de Investigación para el Desarrollo de la Educación.

Durante un tiempo se encargó de organizar las olimpiadas matemáticas en Japón y de la selección de los mejores para las olimpiadas mundiales. “Pero me di cuenta de que los alumnos muy buenos seguirían adelante sin el asesoramiento del profesor, que no me necesitaban, mientras que podía ayudar a los no tan buenos”, explica. Entonces se lanzó a la divulgación como mate-mago. Para vencer el rechazo que muchos tienen por las matemáticas, “los profesores tienen que estar bien preparados en esta materia y transmitir entusiasmo”, afirma Akiyama. Aconseja a los docentes que hagan trabajar en grupos a los alumnos en lugar de destacar a los mejores y marginar a los peores; que les haga disfrutar en clase y experimentar incluso con las manos... “Gradualmente empiezan a pensar en matemáticas y ya siguen solos”, dice este investigador en teoría de grafos y geometría discreta y combinatoria, invitado a Madrid por el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT).

En su charla-espectáculo aparecen poliedros que se convierten en rompecabezas bidimensionales; una broca para hacer agujeros triangulares (“la idea podría ser útil para enterrar las barras de combustible radiactivo de Fukushima”, apunta); o un CD rayado con un punzón y que se oye perfectamente porque los informáticos recurren a los códigos de corrección de errores que él acaba de presentar como un truco de magia de adivinación de números. “Se trata de interesar a la gente en las matemáticas... luego hay mucho más, ¡claro!”.

¿Para usted, qué son las matemáticas? Se lo piensa un instante. “Las verdades matemáticas son para siempre. Un edificio bello como la Sagrada Familia, puede destruirse en un terremoto, pero mis teoremas, y los de otros, seguirán siendo verdad en cualquier época, dentro de mil años. No depende de la religión o de si de uno es indio, japonés o español... Esa es la belleza de las matemáticas: una verdad muy poderosa”.