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Alemania paga la calefacción y el alquiler a los parados de larga duración

Los desempleados o los que no ganan lo suficiente para vivir pueden solicitarlo en la Agencia Federal de Empleo germana

Los parados de larga duración en Alemania perciben el llamado Subsidio de Desempleo II, en general conocido como Hartz 4. Los desempleados o los que no ganan lo suficiente para vivir pueden solicitarlo en la Agencia Federal de Empleo. No hace falta haber trabajado nunca ni es necesario haber cotizado. Una parte de las solicitudes llegan en cuanto termina el subsidio normal de paro, que suele durar hasta un año desde que se perdió el trabajo. El que no encuentra trabajo podrá acogerse al subsidio de desempleo de larga duración, una práctica que ya ha conquistado su propio verbo conjugable: la voz hartzen aparece en diccionario Duden con la definición “vivir del Hartz 4”.

Desde el pasado 1 de enero, esto significa vivir con un subsidio mensual de 382 euros para las personas solteras o que viven solas, de 345 por cabeza para los que viven en pareja y de 224 a 285, dependiendo de las edades, por cada menor que el parado tenga bajo su tutela. Los jóvenes de 18 a 25 años que vivan en la casa de sus padres o sus familiares perciben 306 euros al mes.

Estos subsidios son para gastos corrientes de los desempleados, con lo que deberían tener “acceso a alimentación, ropa, energía eléctrica, cuidado personal y otras necesidades cotidianas, sociales y culturales”.

Además de esto, los parados de larga duración pueden reclamar que el Estado les pague la calefacción y los gastos de alquiler, “siempre que sean proporcionados”. Dadas las grandes diferencias regionales en los precios del suelo, el desembolso “proporcionado” en alquiler varía considerablemente entre las distintas ciudades alemanas. El montante también depende del número de personas que el parado tenga a su cargo o con las que compartirá la vivienda. En Berlín, que es una gran ciudad comparativamente barata en Alemania, el Estado asumirá entre 405 euros mensuales de alquiler para una persona sola y 773 euros mensuales para cinco personas. A partir de ese número, el alquiler podrá costar 96 euros por habitante adicional. Las oficinas del paro, donde se gestionan caso por caso los subsidios, tienen que dar luz verde a cada mudanza y al gasto que supondrá el nuevo alquiler.

El subsidio también cubre los gastos de recogida de basura o de comunidad. A menudo, los parados de larga duración tienen problemas para encontrar vivienda en las grandes ciudades, porque los administradores de las fincas tienden a rechazarlos.

La calefacción, vital en Alemania, tiene otra partida especial aparte del subsidio. Aquí, el Estado paga los costes reales de los inquilinos. Las autoridades comprueban que el gasto no supere una media razonable para la época del año y la zona geográfica. Además, la Agencia Federal de Empleo también paga todos los gastos del seguro de enfermedad en las mutuas de salud públicas para los parados de larga duración.

Además de estos subsidios, hay una larga lista de ayudas puntuales y de pagos adicionales por dependencia, problemas de salud, embarazos o vejez. La Agencia Federal de Empleo da ayudas para amueblar una nueva vivienda, incluidos los electrodomésticos, o para vestir a recién nacidos.

Pese a las numerosas prestaciones reguladas en este subsidio, su introducción en 2005 supuso un drástico recorte de en las prestaciones sociales en el Estado del Bienestar alemán.