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Francisco reúne al ‘G-8’ para decidir el nuevo gobierno de la Iglesia

El Papa inicia la reforma de la curia el día en que el Banco Vaticano hace públicas sus cuentas Bergoglio escuchará a los cardenales sobre el papel de la mujer

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El objetivo no es solo reformar la curia romana, contagiada en los últimos tiempos por la mala influencia del diablo, que —según advirtió el papa Francisco el pasado sábado ante la Gendarmería— “trata de crear una guerra civil en el Vaticano”. Los ocho cardenales de los cinco continentes elegidos por el papa Francisco tendrán también la difícil misión de ayudarle en el gobierno de la Iglesia. Desde hoy hasta el jueves, en la intimidad de la biblioteca privada del apartamento pontificio, el Papa escuchará la opinión del “consejo cardenalicio” o “G8 de los cardenales” sobre las finanzas vaticanas —por primera vez en su historia, el Instituto para las Obras de Religión (IOR) presenta hoy públicamente sus cuentas—, pero también sobre la búsqueda de un papel más relevante de la mujer en la Iglesia. La última palabra, no obstante, será la de Francisco.

Las caras del consejo cardenalicio

• Giuseppe Bertello. Italiano (70 años). Preside el Governatorato de la Ciudad de Vaticano. Fue nuncio de la Santa Sede en México, donde marcó distancias con Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo.

• Javier Errázuriz. Chileno (80 años). Es ingeniero de formación. Es el actual arzobispo emérito de Santiago y lo fue antes de Valparaíso y de Santiago. Fue también presidente de la Conferencia Episcopal de ese país.

Laurent Monsengwo. Nacido en la República Democrática del Congo (73 años). Vinculado al movimiento Pax Christi. Intervino en la transición a la dictadura de Mobutu. El papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Kinshasa en 2007.

Reinhard Marx. Alemania, 1953. Es el arzobispo de Múnich, la sede que también ocupó Ratzinger. En la curia pertenece a la congregación para la Educación Católica y de las Iglesias Orientales. Es uno de los más jóvenes.

Oswald Gracias. Indio (68 años). Es arzobispo de Bombay y presidente de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia. Experto en el ámbito jurídico. Fue nombrado cardenal por el papa Benedicto XVI en el año 2007.

Sean P. O’Malley. Estadounidense (69 años). Es arzobispo de Boston. Es conocido por su lucha contra los abusos sexuales que han sacudido la Iglesia. Fue uno de los cuatro elegidos para visitar las diócesis irlandesas denunciadas por pederastia.

Óscar R. Maradiaga. Hondureño (70 años). Arzobispo de Tegucigalpa. En su país tenía fama de progresista hasta 2009, cuando se puso del lado de los golpistas que derrocaron al presidente José Manuel Zelaya.

George Pell. Australiano (72 años). Es arzobispo de Sidney. Es uno de los más conservadores de la curia. Estuvo siempre muy próximo a Juan Pablo II. Ha sido acusado de encubrir abusos de la Iglesia en su país.

Los cardenales, nombrados por Francisco el pasado mes de abril, están ya en Roma, alojados en la residencia de Santa Marta, el mismo lugar en que pernoctaron durante el proceso de elección del nuevo pontífice y donde Jorge Mario Bergoglio, al que espanta la soledad del apartamento pontificio, vive y celebra misa cada mañana. Durante la de ayer, dijo que las reuniones del consejo de cardenales y los documentos que sean capaces de elaborar son “necesarios para planificar y hacer bien las cosas”, pero no constituyen “la vitalidad de la Iglesia”. El Papa, que ya ha dejado claro que desea una Iglesia “pobre y para los pobres”, con la brújula puesta en las periferias del mundo y de la fe, tiene la intención de limitarse estos días a escuchar y a conocer los más de 80 documentos de trabajo que ya han sido elaborados.

La elección de los ocho cardenales —el italiano Giuseppe Bertello, el chileno Francisco Javier Errázuriz, el indio Oswald Gracias, el alemán Reinhard Marx, el congolés Laurent Monsengwo Pasinya, el estadounidense Sean Patrick O’Malley, el australiano George Pell y el hondureño Óscar Andrés Rodríguez Madariaga— se produjo el pasado mes de abril, pero fue ayer cuando el papa Francisco constituyó oficialmente la comisión mediante un quirógrafo. Ya en la entrevista con Antonio Spadaro, el director de La civiltà católica, la revista de los jesuitas, Bergoglio hacía hincapié en el valor de la consulta: “Oigo a algunas personas que me dicen: no consulte demasiado y decida. Pero yo creo que consultar es muy importante. Los consistorios y los sínodos, por ejemplo, son lugares importantes para lograr que esta consulta llegue a ser verdadera y activa. Lo que hace falta es darles una forma menos rígida. Deseo consultas reales, no formales”. También resaltaba que, en cualquier caso, el llamado G8 no es una invención suya: “La consulta a los ocho cardenales, ese grupo consultivo externo, no es decisión solamente mía, sino que es fruto de la voluntad de los cardenales, tal como se expresó en las congregaciones generales antes del cónclave”.

En cualquier caso, el portavoz del Vaticano se esforzó ayer en rebajar la atención mediática que —como en todo lo que concierne al papa Francisco— rodea el encuentro de los ocho cardenales en Roma. No se informará puntualmente, dijo Federico Lombardi, del contenido de las reuniones ni habrá tampoco un comunicado final. Se les ha pedido discreción a los cardenales y se ha advertido de que, pese al huracán de titulares que protagoniza Francisco, las cosas de palacio —y sobre todo las de los palacios pontificios— seguirán caminando a paso de cardenal. No hay que olvidar que todos los asuntos sujetos a revisión, ya se trate de la reorganización interna de la Iglesia como de la discusión del papel de la mujer o del trato a las nuevas familias, son de un calado y de una complejidad considerables.

Coincidiendo con la primera reunión del consejo de cardenales, el padre Lombardi anunció que el Instituto para las Obras de la Religión (IOR), la famosa, por sus escándalos, banca del Vaticano, publicará a las ocho de la mañana del martes, y a través de su página web, (www.ior.va), el informe anual del año 2012. El texto contará con alrededor de 100 páginas y se trata de “un documento técnico” que irá acompañado por una introducción. El presidente del IOR, Ernst von Freyberg, ya anunció en octubre que se publicaría el informe, en un intento de arrojar luz sobre uno de los organismos que más quebraderos de cabeza ha dado a la Iglesia en los últimos tiempos y que el papa Francisco mostró desde el principio voluntad de reformar.

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