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ANÁLISIS

Aprendiz de humanidad

Francisco es un papa que escucha antes de hablar y devuelve preguntas

Un monseñor subsecretario titubea nervioso: “¿Qué se contesta, por teléfono, si te dicen: al habla, el Papa?”. Al descolgar, le desconcierta un acento porteño: “Aquí Francisco, a la escucha”. La anécdota es sintomática: un líder que, en vez de pedir la palabra para taparnos la boca, se pone a la escucha para aprender de nuestras preguntas. Un Papa que escucha antes de hablar, y devuelve preguntas, en vez de precipitarse a responder; desconcierta a burócratas eclesiásticos, pero anima al pueblo que camina entre incertidumbres. Como le animó el día de su elección, al pedir que le bendijera antes de bendecirlo.

La prensa mundial, al hacerse eco de la reciente entrevista al papa Francisco, destaca sustantivos y adjetivos para titulares: reforma, misericordia, esperanza, genialidad femenina, homosexualidad no discriminada, consulta democrática.

La afición hermenéutica me invita, más bien, a subrayar los verbos, clave de actitudes, acciones y procesos del estilo menos papal del Papa. Seleccioné los siguientes: “Discernir, acompañar, aprender, estar en búsqueda, consultar, curar, salir de sí y vivir en las fronteras”. Efectivamente, en Francisco revive el discernir los signos de los tiempos, y el aprendizaje de lo humano de los papas del Concilio: Juan XXIII y Pablo VI.

Cuando el papa Montini visitó las Naciones Unidas, en 1964, quiso matricular a la Iglesia en el “aprendizaje de lo humano”. Pero su intuición se convirtió en un desafortunado titular: “La Iglesia, experta en humanidad”. Así se repitió, en documentos eclesiásticos del último medio siglo, la impresión presuntuosa de una Iglesia con respuestas para las preguntas que casi nadie hace y sin capacidad de escuchar las preguntas de casi todo el mundo. Dos papas siguientes —Juan Pablo, moralista dogmatizador, y Benedicto, teólogo dogmático— confirmaron el malentendido sobre una “Iglesia experta”, con más respuestas que preguntas.

“Experto” puede significar “quien lo sabe todo” sobre un tema. Pero también “quien se especializa en seguir aprendiendo”. En el primer sentido, la Iglesia no es experta en todo lo humano. En el segundo, se especializa en el aprendizaje de lo humano.

En la entrevista del papa Francisco hay un giro de 180 grados en el liderazgo de la comunidad creyente: invita a dejarse enseñar por el Evangelio, por la ciencia y por la experiencia cotidiana de las personas, sobre todo de las que sufren. Dice así, con palabras conclusivas: “Si uno tiene respuestas a todas las preguntas, estamos ante una prueba de que Dios no está con él... Los grandes guías del pueblo de Dios, como Moisés, siempre han dado espacio a la duda... No se nos ha entregado la vida como un guion en el que ya todo estuviera escrito, sino que consiste en andar, caminar, hacer, buscar, ver... Hay que embarcarse en la aventura de la búsqueda, del encuentro y del dejarse buscar y dejarse encontrar por Dios... Dios está en la vida de toda persona...”.