Dar el salto más allá de la NBA

Deportistas y dirigentes ven positivo que la Liga norteamericana quiera fichar a una pívot. Más allá de gestos efectistas, la desigualdad sigue primando en el deporte

Brittney Griner, durante un partido con su equipo universitario.
Brittney Griner, durante un partido con su equipo universitario.Cordon Press

¿Una mujer compitiendo en la NBA? El debate ha despegado desde una de las grandes ligas mundiales y genera un montón de preguntas en torno al deporte femenino. El multimillonario estadounidense y propietario de los Dallas Mavericks, Mark Cuban, ha deslizado que no dudará ni un instante si puede reclutar a una prometedora jugadora, Brittney Griner, para que compita junto a los Nowitzki, Vince Carter y compañía, los campeones de 2011. ¿Es viable? ¿Qué efectos comportaría? ¿Sería un ejemplo para otros deportes y para otros países? ¿Serviría para fomentar la mentalidad de muchos padres y la educación de muchos hijos? Griner no tiene remilgos. Al desafío de la NBA, responde: “Hagámoslo”.

“He competido con ella. Brittney es una grandísima jugadora que va a dar que hablar y a potenciar muchísimo la WNBA (la NBA femenina)”, cuenta la base española Eleonor Rodríguez desde la Universidad de Florida State, donde juega y concluye sus estudios. “Pero me parece imposible que pueda alcanzar el nivel para rendir en la NBA. Es muy difícil competir con el potencial físico de los hombres”. La jugadora canaria de 21 años, incluida en la lista de la selección española que competirá en el próximo Eurobasket, habla con conocimiento de causa. “En Estados Unidos, entrenamos jugando partidillos contra chicos. Eso nos obliga a jugar con más rapidez y energía. Viene muy bien para progresar. Tienes que superar a gente superior físicamente”. Eleonor también ha disputado la nueva modalidad 3x3 que propugna la Federación Internacional y en la que existe un torneo mixto.

Lluveras: “Irrumpe una mujer en el mundo de los hombres y se arma”

Griner juega de pívot, mide 2,03 metros, pesa 94 kilos y una coordinación extraordinaria. Bate récords de anotación, de tapones y de mates, una acción poco usual en el baloncesto femenino. Carme Lluveras, ganadora de tres Euroligas y 14 Ligas femeninas como entrenadora y directora deportiva, se congratula de la idea de Cuban. “Estoy encantada de que a alguien se le ocurra brindar una oportunidad a una jugadora. Entiendo que es una iniciativa tal vez mediática, pero se trata de una jugadora con un potencial fuera de lo común. Ahora bien, ese no es el reto de las mujeres. Es innecesario competir físicamente con los hombres. Es más necesario competir a nivel de entrenadores, dirigentes, árbitros, gestión…”. Lluveras, que fue ayudante de Scariolo en el Unicaja, explica: “Algunos se molestaron por el hecho de que una mujer desempeñara ese cargo. Los seleccionadores y entrenadores, también los de equipos y selecciones femeninas, son hombres en su mayoría. En definitiva, la mujer irrumpe en el mundo de los hombres y se arma; a la inversa todo parece más natural y normal”.

Lluveras, que también ha trabajado con equipos de la WNBA, incide en una diferencia sustancial entre el deporte de Estados Unidos y el de España y otros países europeos: “Allí la consideración que se tiene de la mujer en el deporte no tiene nada que ver. Allí, cuando convocan las selecciones estadounidenses, en los titulares de la noticia aparecen tanto Kobe Bryant como Maya Moore. Una jugadora en la NBA supondría un reclamo a nivel mediático, pero en Estados Unidos no les hace falta. Allí van 20.000 personas a los partidos de la WNBA, una Liga muy seguida. Aquí, la gente pensaría ‘¿Esto qué es?’ Allá, la gente no va enfadada al campo. Va a disfrutar. El concepto es diferente y, si no, hay que ver lo que sucedió cuando un entrenador reservó a las estrellas en un partido”, dice en referencia a la multa de 192.000 euros que la NBA impuso a los Spurs de San Antonio en diciembre por prescindir de sus mejores jugadores: Duncan, Parker y Ginóbili.

Algunos deportes tienen equipos mixtos, pero hasta alevines o infantiles

“Plantear el debate está bien. La única duda es si se hace por publicidad o porque realmente se cree en ello”, afirma Susana Pérez, directora del Programa Mujer y Deporte del Consejo Superior de Deportes. “Nuestro objetivo es introducir el principio de igualdad de oportunidades, acceso y promoción de la mujer en todos los estamentos del deporte”. Susana Pérez lamenta, por ejemplo, que solo tres de las 65 federaciones españolas, las de Salvamento y Socorrismo, Hielo y Petanca, estén presididas por mujeres. “En el deporte se refleja lo que sucede en la sociedad. Pretendemos que se abra el abanico, ayudar a las mujeres que quieran ser dirigentes, juezas, federativas y por supuesto deportistas”. El Programa nació en 2007 y, pese a la crisis, la partida presupuestaria se mantiene en 400.000 euros.

La práctica del deporte, pese al cambio experimentado en los últimos años, está mucho más extendida entre los hombres que entre las mujeres. Según la memoria del Consejo Superior de Deportes (CSD) de 2012, de las 3.498.848 personas federadas en España, un 79,4% (2.777.082) eran hombres y un 20,6% (721.766), mujeres. En cambio, en la élite, el deporte femenino obtuvo unos resultados espléndidos en los Juegos Olímpicos de Londres. De las 17 medallas que obtuvo España —representada por 166 hombres y 112 mujeres—, 11 fueron en categoría femenina. Las mujeres han continuado este año la cosecha y se han apuntado éxitos que hace poco eran impensables, como los de Carolina Ruiz, la primera española que ha ganado un descenso de la Copa del Mundo de esquí alpino, el CN Sabadell, campeón de Europa de waterpolo, o Silvia Domínguez, campeona de la Copa de Europa de baloncesto por tercer año consecutivo.

En los Juegos de Londres, 11 de las 17 medallas de España fueron femeninas

La dificultad de las chicas para practicar deporte empieza por la base. El Manifiesto por la Igualdad y la Participación de la Mujer en el Deporte, elaborado en 2009 por el CSD, señala las barreras ocultas que fomentan la discriminación, como “la adscripción que las actividades físicas y el deporte han tenido y tienen al rol social masculino”. En algunos deportes, se puede competir en equipos mixtos hasta alevines o infantiles.

El problema es que no existe una reglamentación única y se han producido algún caso de discriminación.

El censo de fichas federativas ofrece pistas sobre la configuración del deporte femenino. Solo cinco federaciones reúnen más fichas femeninas que masculinas: patinaje, voleibol, hípica, gimnasia y baile deportivo. El deporte que cuenta con más fichas femeninas es, de largo, el baloncesto con 142.923 (por 264.805 masculinas), por delante de montaña y escalada, con 46.251, voleibol, con 39.463, y fútbol, con 39.023 (por 830.297 masculinas). El crecimiento en el deporte rey ha sido exponencial. En el ejercicio 2004-2005 existían 13.582 licencias femeninas.

Albert Montull, responsable del fútbol femenino en la Federación Catalana de Fútbol, concluye: “Las niñas hoy en día viven el fútbol como nunca. Lo que les falta son oportunidades. Vamos consolidando y creciendo. 11 equipos de Primera División tienen equipos en la Superliga. Eso ayuda. Y se rumorea que con el Madrid, todo se andará”. La selección española de fútbol se clasificó en octubre, por segunda vez en la historia, para el Campeonato de Europa femenino que se disputará en Suecia en julio. Y el domingo el Athletic y el Barcelona se juegan el título de Liga femenino en San Mamés, donde se espera que acudan más de 30.000 espectadores.

Laia Sanz: “Si hemos llegado arriba es porque nos trataron como a uno más”

Lluveras avisa sobre el momento por el que atraviesa el baloncesto femenino. “Estamos en regresión”, asegura. “Tuvimos un crecimiento durante los últimos años. Ahora hemos dado un bajón. Cada vez más jugadoras tienen que irse fuera y dentro de uno o dos años, las promesas tendrán que irse a las universidades americanas porque no habrá dinero”. El vaticinio resulta chocante. Dos equipos españoles, el Avenida Salamanca y el Ros Casares, ganaron las Copas de Europa en 2011 y 2012. “La clave está en saber vender el producto. Por las razones que sean no hemos interesado a nadie. La gente no sabe si le gusta o no el baloncesto femenino porque no lo conoce. Hace un año estuvieron las mejores jugadores del planeta y en Valencia teníamos que regalar las entradas. Uno de los grandes males fue la desaparición del Barcelona. En este país, ganarle al Barcelona o al Madrid tiene significado y valor. Hasta en las finales de hombres se puede observar eso. El baloncesto profesional está pasando por un drama; y si no inventamos algo, nos vamos al garete”.

Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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