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El año más negro para la prensa

90 periodistas y 48 blogueros fueron asesinados en 2012

Fuente: Reporteros sin Fronteras. Ampliar foto
Fuente: Reporteros sin Fronteras.

Ha sido el año más negro de toda la historia para la libertad de prensa. Nunca se habían registrado las demoledoras cifras que arrojó 2012: 90 periodistas y 48 internautas asesinados, casi 300 profesionales encarcelados y un alud de reporteros exiliados, amenazados o censurados. Reporteros sin Fronteras (RSF) ha pintado un sombrío panorama sobre el estado de la prensa en el mundo, atribuido en parte a la guerra que salpica Siria, el caos que reina en Somalia y la violencia de los talibanes en Pakistán. Aunque también Brasil y México tienen grandes agujeros por los que se escapa el derecho a la información, tal y como señaló la periodista Pepa Bueno durante la presentación de un informe que desgrana la libertad de prensa en los países de los cinco continentes y constata que lejos de mejorar, la situación en el mundo ha empeorado.

“Ha sido un año funesto”, aseguró la presidenta de la sección española de RSF, Malén Aznárez, que condenó los ataques mortales a los mensajeros, toda vez que “han pasado de ser víctimas ocasionales a objetivo deliberado de guerrillas, grupos radicales, narcotraficantes o hacendados”. Tras las esperanzas despertadas durante la Primavera árabe, la organización no gubernamental percibe que los medios de comunicación no han visto plasmadas leyes en favor de la pluralidad. En Omán, por ejemplo, hay blogueros perseguidos por crímenes de lesa majestad, y en Libia han florecido los panfletos. Pero el verdadero “agujero negro” africano es Somalia, con 18 periodistas acribillados a balazos o decapitados por la guerrilla islamista o los clanes locales.

La situación de Turquía es especialmente inquietante: el régimen intenta poner en marcha un sistema de libertad de prensa (una de las exigencias para la entrada en la UE) pero, sin embargo, tiene 75 periodistas encarcelados (uno de ellos ha sido condenado a cadena perpetua por pertenecer al partido comunista) y 125 están sometidos a distintos procesos judiciales.

Nedim Sener, periodista de investigación del diario Milliyet, de Estambul, afirmó que Turquía “es la cárcel más grandes del mundo” para los periodistas. Lo sabe por sí mismo. Sener ha estado un año en prisión acusado de ser miembro de una organización terrorista. Conocido reportero de investigación y azote de la corrupción financiera, ayer contó que su país es “el campeón del mundo” en cuanto a privación de libertad. “Hay encarcelaciones masivas. Hasta 200 periodistas han entrado en la prisión en algún momento de su vida y 37 han sido relacionados con el independentismo kurdo”. Sener considera que el Gobierno tiene que separar “con líneas muy grandes” la actividad de los periodistas y de los terroristas. Como ejemplo del surrealismo instalado en su país, dijo que los jueces aplicaron las leyes antiterroristas a una pancarta en la que se defendía la libertad de prensa.

Exiliada en España vive la viuda del periodista ruandés Jean-Léonard Rugambage, asesinado en 2010. Epiphanie Ndekerumkobwa ofreció ayer un estremecedor testimonio sobre el hostigamiento que padeció durante años. “Hasta que alguien le disparó tres tiros a las puertas de nuestro domicilio y huyó después en un coche de la seguridad del presidente”.

Reporteros sin Fronteras expresó también su preocupación por la censura en la Red y por las presiones de los Gobierno para que grandes buscadores como Google hagan de filtro. Aznárez afirmó que uno de cada cuatro usuarios no tiene acceso a una Internet libre y William Echikson, directivo de Google, recordó que en 40 países se ejerce la censura y las informaciones son cribadas o bloqueadas. Contó que Google tiene problemas en una treintena de países y en Brasil el responsable de la compañía está en los tribunales acusado “de ir contra la democracia”, según Echikson.

 

España, un país sin preguntas

La costumbre, cada vez más extendida entre los políticos, de no admitir preguntas en las conferencias de prensa es un punto negro en el estado de la profesión periodística en España. “Es algo inaceptable; una indecencia”, sentenció ayer Malén Aznárez. Y lo es más aún cuando esos mismos políticos “se arropan con una escenografía de informadores para que parezcan ruedas de prensa”.

El informe de RSF critica a España (que ha subido tres escalones en la clasificación mundial de libertad de prensa, al pasar del puesto 39 al 36) por la reforma impulsada por el PP para que la elección del presidente de RTVE no requiera una mayoría cualificada en el Parlamento. Aznárez recordó que este cambio legislativo ha propiciado el nombramiento al frente de los informativos de la televisión pública de “una persona más afín al partido en el poder”. Pepa Bueno, que hasta el año pasado formaba parte de la plantilla de TVE, aseguró que esta modificación es “una regresión democrática”, toda vez que las mayorías reforzadas son una garantía de independencia porque requieren del consenso entre las principales fuerzas políticas.

Esta ONG lamenta también que España sea el único país de la UE de más de un millón de habitantes que carece de una ley de acceso a la información. Aznárez recordó que el texto que actualmente se tramita en el Parlamento está por debajo de los estándares internacionales y reclamó que los partidos políticos y la Corona no estén excluidos de la norma sino que sean también obligados a rendir cuentas a los ciudadanos. “Más que una ley de transparencia”, dijo, “parece de opacidad”.