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El cambio de modelo en RTVE pasa factura a la radio pública

RNE pierde el 23% de la audiencia en apenas tres meses

Los trabajadores denuncian “manipulación y sectarismo” en la nueva programación

Los directores de los principales programas de Radio Nacional de España.
Los directores de los principales programas de Radio Nacional de España.

Un mes antes de que el Estudio General de Medios (EMG) hiciera oficiales los primeros datos de audiencia de la temporada, un grupo de trabajadores de RNE advertía de lo que se avecinaba: “Cuando el Gobierno permite la manipulación y el bajón en la calidad, la audiencia huye”. Esto es lo que parece haberle ocurrido a la radio pública. En apenas tres meses, RNE ha perdido casi uno de cada cuatro oyentes (el 23,1%%), según los datos del EGM publicados a finales de noviembre. La debacle se ha producido fundamentalmente por el hundimiento de los principales programas: el magacín de mañana y el de tarde, considerados la columna vertebral de la parrilla.

Los cambios legislativos abanderados por Mariano Rajoy para que el presidente de RTVE pudiera ser nombrado sin el consenso de los dos grandes partidos ha tenido efectos letales sobre la radio pública. Los trabajadores lamentan que se haya vuelto a aquellos tiempos en lo que “cuando llega una nueva dirección arrasa con todo y no por razones profesionales”.

Una de las primeras iniciativas del equipo encabezado por Manuel Ventero (director de informativos de RNE durante el anterior Gobierno del PP), fue relevar a los responsables de los dos espacios punteros: Juan Ramón Lucas, que conducía el matinal En días como hoy, y Toni Garrido, al frente del vespertino Asuntos propios. La sustitución de ambos ha provocado un seísmo en las respectivas franjas horarias, en las que se concentra un gran consumo de radio, y la onda expansiva ha contagiado a todo el dial.

El presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique, negó este mes durante su comparecencia en la comisión de control parlamentario que la audiencia de RNE se hubiera desplomado de manera generalizada. Usó como argumento el hecho de que Radio 3 y Radio 5 han mejorado los datos. Pero las comparaciones no dejan de ser odiosas: Radio 1 ha perdido 450.000 oyentes (el 23,1%) y Radio 5 ha ganado apenas 20.000 (5,9%). Echenique achacó el retroceso de Radio 1 al cambio de programación y al arranque de caras nuevas, a las que definió como “la flor y nata” de la cadena. “Hemos apostado”, apuntó, “por el equipo de la casa, profesionales de toda la vida formados en RNE”. A preguntas de la oposición, Echenique enfatizó que en las tertulias hay “un elenco de todas las tendencias e ideologías”, reflejo de “la panoplia” de la sociedad.

Trabajadores y sindicatos critican la caída en picado de RNE, aunque no ponen tanto el acento en la pérdida de oyentes como en el retroceso en la calidad y la credibilidad de la cadena. Los periodistas de la radio pública aseguran que ya no se actúa conforme a criterios profesionales, sino que ahora se ha instalado en las ondas la “mediocridad” y la “manipulación”. “Gente que ha pasado por todas las épocas, de izquierda y de derecha, dice que jamás había visto así. No solo por el sesgo ideológico sino por el destrozo de la calidad”, dice una periodista de RNE.

El colectivo de trabajadores autodenominado Salvemos RNE arremete duramente contra la deriva informativa de la emisora estatal. “No solo hemos vuelto a los tiempos de la manipulación y el sectarismo, sino que se añade algo mucho más grave: el hundimiento de la calidad”, expone este colectivo. Además, denuncia que en las ondas se haya instalado un “discurso oficial” en el que los temas incómodos para el Gobierno desaparecen o son relegados y los que son irrelevantes pero positivos para el Ejecutivo suben a los primeros puestos. “Una radio”, dicen, “en la que nos saltamos directos y ruedas de prensa fundamentales”, en la que se emiten “entrevistas pelotas y superficiales a la derecha y llenas de reproches a la izquierda”.

“Entendemos”, exponen, “que una dirección debe rodearse de gente de su confianza, pero llegar hasta ese punto no se explica si no es porque quieres poner a los tuyos y volver a utilizar la radio como tu cortijo”. La corporación rechaza estas acusaciones. “Como servicio público que somos, mantenemos que la información es absolutamente plural e independiente”, sostiene un portavoz. En contra de lo que afirma Salvemos RNE, la empresa señala que la radio “no está en riesgo de nada”. “Estamos muy convencidos de lo que se hace y con la seguridad de que quienes lo hacen son profesionales de la casa”, argumenta.

El blanco de las críticas son los informativos, cuyos presentadores, según el colectivo, “hacen editoriales y apostillan alegremente con opiniones siempre del mismo lado”. Sobre el Diario de las 2, los periodistas aseguran que sus responsables han exigido que las piezas no se emitan en directo, sino grabadas. Y recuerdan que la dimisión de Esperanza Aguirre, por ejemplo, no se difundió en directo por Radio 5 ni la programación se interrumpió cuando murió Santiago Carrillo, algo que sí se hizo cuando falleció Manuel Fraga. Las tensiones entre el equipo directivo (especialmente en el área de economía) y la redacción han provocado ya amagos de dimisión en mandos intermedios.

De las críticas tampoco se salvan las tertulias. Los profesionales, sindicatos y también la oposición remarcan su desequilibrio. “Tienen una clara intencionalidad política y el sectarismo es indecente. Están convirtiendo RNE en la radio del pensamiento único”, dicen. La corporación acusa el golpe del EGM. En la mañana, con El día menos pensado, ha perdido en menos de tres meses más de 300.000 oyentes (

Lucas había conseguido 1.429.000 seguidores y ha bajado a 1.116.000, un 21,9% menos). Mayor ha sido la caída del magacín de tarde. Toni Garrido dejó Asuntos propios en todo lo alto (399.000 oyentes) y Yolanda Flores ha estrenado Nunca es tarde con 215.000 (46,1% menos). Echenique intentó justificar con la cuenta de la vieja que este dato no era malo. Para defenderlo dijo que el antecesor de Flores tardó seis oleadas en conseguirlo. Pero conviene tener en cuenta que Flores heredó más del doble de los oyentes que en su día recibió Garrido, hace cinco años, cuando debutó en RNE.

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