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Las “economías envejecidas” serán cerca de 90 a mediados de siglo

Cada vez hay más países donde el consumo de recursos de los mayores supera al de los jóvenes

En menos de 10 años habrá 1.000 millones de personas de 60 o más edad

Una pareja de ancianos toma el sol en un banco.
Una pareja de ancianos toma el sol en un banco.

Cada segundo dos personas cumplen 60 años en el mundo, de tal forma que serán 58 millones anuales. Así que, en menos de 10 años, habrá 1.000 millones de personas que ya tengan esa edad, muy lejos de los 250 millones de sexagenarios que se contaban en 1950, cuando la población era más joven. El envejecimiento actual tiene un dato alegre que no deja de remarcarse siempre, el nivel de esperanza de vida que se ha alcanzado y el que se espera: a mediados de este siglo se calcula que un recién nacido llegará hasta los 83 años en los países desarrollados y a los 74 en aquellas regiones en vías de desarrollo. Entre 2010 y 2015 la esperanza de vida está calculada en 78 y 68 respectivamente. Los datos los publica el Fondo de Población de Naciones Unidas, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas Mayores que se celebra hoy.

Las mujeres son el grupo más numeroso con este sesgo: por cada 100 mujeres de 60 o más años hay 84 hombres de iguales características. Son, además, una población más vulnerable en cuanto al empleo, pensiones, acceso a la salud, malos tratos, herencias, ingresos básicos. Pero los hombres, al avanzar en edad también pierden redes de apoyo social y pueden ser víctimas de malos tratos, en particular por cuestiones financieras, destaca el informe.

A escala mundial, un 47% de los hombres y un 23,8% de las mujeres de edad participan en la fuerza laboral. Y serán más si la tendencia a elevar la edad de jubilación persiste. El envejecimiento de la población preocupa, precisamente, por la economía. Cuando la pirámide demográfica engorda entre la población con más edad y adelgaza en aquellos tramos en que se concentra la fuerza productiva y que cotiza, es decir, la que sostiene el bienestar social. Pues bien, el informe de la ONU señala que hace 30 años no había “economías envejecidas” en las que el consumo de la población de edad fuera superior al de los jóvenes, mientras que en 2010 ya se contaban 23 y hacia 2040 se calcula que habrá cerca de 90.

La encuesta elaborada para este informe entre 1.300 personas mayores pone de manifiesto que el 53% de ellas encuentra dificultades o graves dificultades para pagar servicios básicos. Y aunque una mitad proclama que son tratados con el debido respeto, la otra mitad (43%) declara su temor a ser objeto de violencia personal. El 44% dice tener buena salud, pero un tercio asegura encontrar dificultades o grandes dificultades para acceder a la atención sanitaria.

La ONU señala, a pesar de ello, que la vejez no convierte al colectivo en un grupo homogéneo, sino que presentan diferencias remarcables, como en cualquier otro grupo de edad, en función de su educación, salud, sexo, urbanos, rurales o de la propiedad edad que se tenga. Cada uno “tiene necesidades e intereses particulares que han de abordarse de forma específica”. Y añade que las personas de edad deben pasar de verse simplemente como beneficiarios de medidas de bienestar social a ser considerados “copartícipes en el proceso de desarrollo, cuyos derechos es preciso respetar”.

Japón es el único país cuya población tiene más del 30% de personas con 60 o más años, pero a mediados de este siglo se espera que haya 64 países con la misma proporción de mayores en su pirámide demográfica. Y el número de centenarios también aumentará de forma global, pasando de ser 316.600 el año pasado hasta 3,2 millones en 2050. Habrán de contar con una salud de hierro, porque solamente una tercera parte de los países cuenta con planes integrales de protección social que cubran todos los aspectos de la seguridad social, según este informe.