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CHRISTOPHER WILD | Director de la Agencia de Cáncer de la OMS

“Un ciudadano no puede evitar el diésel, pero puede presionar a su Gobierno”

El director de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer pide que se endurezcan las normas

Christopher Wild.
Christopher Wild.

Christopher Wild dirige la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), el grupo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) encargado de clasificar qué sustancias ocasionan esa enfermedad. El lunes, tras una extensa reunión, la IARC elevó el humo de los motores diésel al novel del amianto el tabaco y el alcohol, al considerar que está probada la relación directa con el cáncer de pulmón y posible con el de vejiga. Wild lleva en la IARC desde 1987, a la que ascedió en director en 2009. Asegura por teléfono que no hay nada que un ciudadano pueda hacer más allá de intentar que sus Gobiernos endurezcan las normas. Este epidemiólogo es experto en la relación entre los factores genéticos y los ambientales que causan cáncer.

Pregunta. ¿Tan grave es el problema del diésel?

Respuesta. En el cáncer de pulmón no hay una única causa. El humo del diésel es una de ellas. Hay una enorme cantidad de población expesta. Así que aunque el riesgo no sea muy alto, el efecto combinado sí que es relevante. Además, al hablar de las partículas microscópicas y otras sustancias químicas del humo de los diésel hay que tener en cuenta que no solo causa cáncer. También está relacionado con el asma y las enfermedades cardiovasculares.

P. Sin embargo, los países en Europa llevan décadas facilitando la compra de diésel con ventajas fiscales.

R. Hemos evaluado los efectos sobre la salud. Los Gobiernos deben tener en cuenta también la legislación, la economía, la existencia de alternativas. Nosostros presentamos la evidencia científica y los Gobiernos deben decidir qué hacen con ella.

P. ¿Esto es un problema para los países en desarrollo, donde la calidad del aire es peor, o también en los desarrollados?

R. En os países desarrollados hay menos partículas y sustancias químicas que en los países en desarrollo por los nuevos motores. Pero no sabemos si ese cambio en la composición del humo se traslada a la salud. No entendemos cuál es la mezcla de las sustancias que causa el cácer, así que no podemos trasladar directamente que el cambio en la composición del humo mejore la salud. Además, el cambio en la tecnología lleva años.

P. En el tabaco pasaron décadas desde que se conoció que era cancerígeno hasta que se actuó de forma decidida.

R. Es interesante, porque del tabaco hemos aprendido que una de las formas más eficaces de abordar el problema es mediante impuestos y una política de precios más que con las decisiones individuales. Además, muestra que si hay voluntad política se puede atajar.

P. Pero los estudios por ahora solo hablan de trabajadores altamente expuestos al humo del diesel.

R. Sí, porque es más fácil identificarlos y al recibir dosis mayores es más fácil medir el aumento del cáncer. Pero tenemos la experiencia de otras sustancias, como el gas radón. Primero se vio que era cancerígeno en trabajadores expuestos y depsués se vio que también había un problema en la población expuesta en su casa. Así que es muy plausible que esto ocurra con el diésel.

P. ¿No temen causar una alarma excesiva?

R. No creo que nadie quiera generar una alarma excesiva. Pero hemos analizado la mejor ciencia disponible y teníamos que presentarla. Si algo está probado, la gente tiene derecho a saberlo. Lo que no hemos hecho es hacer una estimación cuantitativa de cuántos casos de cáncer causa ni a partir de qué nivel.

P. ¿Qué pueden hacer los Gobiernos?

R. Tiene que poner en la balanza la salud de la población, la economía...

P. ¿Y qué puede hacer la gente?

R. La población solo puede presionar a su Gobierno para que endurezca las normas de emisión. No es como en el tabaco, que era una decisión individual.

P. Algo parecido a lo que ocurrió con el plomo, que se retiró paulatinamente de las cañerías y las gasolina?

R. Exacto. Crecí en Manchester, donde el plomo era un problema hace décadas. Pero con la alerta de la sociedad empezó a cambiar. Así que hay solución. Los fabricantes de automóviles ya han hecho grandes esfuerzos e inversiones, de forma que los diésel de ahora no tienen nada que ver con los de hace 20 o 30 años. Y lo han hecho porque sabían que había un porblema de salud pública y seguirán haciéndolo si hay concienciación.

P. Qué reacción ha pecibido a su anuncio?

R. Creo que para el público no ha sido una sorpresa. La gente sabe que el humo de los coches daña la salud. Puede ser un estímulo para cmabiar las cosas.