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CIENCIA

Calor para grabar discos duros

Un láser ultrarrápido consigue cambiar la magnetización con más rapidez que los métodos tradicionales en informática

Basta con un golpe de calor para cambiar rápidamente la magnetización de un material, han hallado científicos de varios países, un hallazgo que se puede aplicar en el futuro para conseguir una mayor densidad de grabación de datos en medios magnéticos, como los discos duros de los ordenadores. Hasta ahora se creía que este proceso solo se podía hacer con un estímulo direccional, como un campo magnético externo. El calor no tiene una dirección asociada.

La informática se basa en la grabación magnética para almacenar información. Estos datos se guardan mediante la aplicación de campos magnéticos que cambian la polarización de los espines de los átomos, que pueden, por tanto, presentar uno de sus dos estados de imantación, que representan las dos variables del código binario: 0 y 1.

La investigación, un proyecto del VII Programa Marco de I+D de la Comisión Europea, demuestra que un pulso de laser ultrarrápido cambia la magnetización de los átomos en una aleación de gadolinio, hierro y cobalto. El trabajo, que publica Nature Communications, está dirigido por el británico Thomas Ostler. En ella participan científicos del Instituto de Ciencias de Materiales del CSIC. Uno de ellos Unai Atxitia, explica: “Durante siglos se ha creído que el calor sólo podría destruir el orden magnético”. El experimento es importante para establecer los límites básicos de la velocidad de grabación magnética y proceso de la información.

El hallazgo no sólo altera el paradigma, sino que, además, resulta mucho más eficiente que los métodos tradicionales de grabación magnética. El pulso de calor necesario para alterar el equilibro del espín se aplica en varios femtosegundos (la milbillonésima parte de un segundo) y el tiempo necesario para que se relaje y adquiera su nueva polarización es de varios picosegundos (la billonésima parte de un segundo).

Según Atxitia, “este proceso es 100 veces más rápido que la tecnología que actualmente utilizan los discos duros, y puede almacenar terabytes de información por segundo”. Además, señala el investigador del CSIC “el uso de calor consume mucha menos energía que el de un campo magnético”.

La investigación, liderada por investigadores de la Universidad de York (Reino Unido) ha contado además con la colaboración del Instituto Paul Scherrer (Suiza), la Universidad de Nihon (Japón), el Instituto de Magnetismo de Kiev (Ucrania), la Academia Rusa de Ciencias y la Universidad de Nimega (Holanda).