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La navarra que mató a su marido acepta tres años de cárcel para no repetir el juicio

Defensa y fiscalía llegan a un acuerdo y pedirán un indulto parcial para evitar que ingrese en prisión

María Pilar Marcos, a la salida del juzgado tras ser absuelta en octubre de 2010.
María Pilar Marcos, a la salida del juzgado tras ser absuelta en octubre de 2010. EFE

Dos años y tres meses después, el caso de la mujer acusada de matar a su marido en la localidad navarra de Tafalla ha llegado a su fin. Un acuerdo entre la defensa y la fiscalía ha evitado el trago de tener que pasar de nuevo por un juicio, objetivo principal de los cinco hijos del matrimonio, que desde el primer momento han arropado a su madre, maltratada durante los 40 años de matrimonio. Finalmente, María Pilar Marcos, que ya estuvo encarcelada por esta causa dos meses y medio, ha aceptado una pena de tres años de cárcel. Para evitar de nuevo la prisión se propondrá al Gobierno un indulto parcial, para que así la condena se rebaje a dos años.

Según confirman fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, en el acuerdo entre la defensa de Marcos y la Fiscalía Superior de Navarra se contemplan dos atenuantes: cuando se produjo el suceso la mujer pidió ayuda al 112 e inmediatamente taponó la herida de su marido con trapos y toallas tratando de evitar la muerte de este y además ha resarcido a los hijos. Asimismo, se contempla también la legítima defensa, aunque no completa.

Durante el juicio, y también en este acuerdo, quedó probado que la mujer vivía atemorizada, ya que había sido maltratada física y verbalmente en numerosas ocasiones por su marido sin que ella se atreviera nunca a denunciarle. Los hijos confirman asimismo el acuerdo, que se presentó ayer en la Audiencia de Navarra y que aún no se ha firmado, aunque no quieren hacer valoraciones sobre el mismo.

El suceso tuvo lugar el 2 de noviembre de 2009, en el domicilio del matrimonio en Tafalla. Tras una fuerte discusión entre ambos, María Pilar, que entonces tenía 64 años, recibió una bofetada, perdió el equilibrio y, al golpearse con la mesa, cogió un cuchillo de cocina y se lo clavó a su marido, José Antonio Gil Silva, de 77, en el pecho. La defensa pidió la absolución al entender que actuó en defensa propia, mientras que la fiscal solicitó 11 años de cárcel por homicidio. Tras una larga y difícil deliberación, un jurado popular dictó un veredicto de absolución al considerar que "no tuvo intención de matar".

El fiscal recurrió la polémica sentencia por entender que era "ilógica y contradictoria", ya que confirmaba que la mujer fue la autora material de la cuchillada mortal, pero al mismo tiempo salió absuelta. Tanto el Tribunal Superior de Justicia de Navarra como el Tribunal Supremo le dieron la razón, anulando el juicio y ordenando su repetición con un jurado popular diferente. Finalmente, la vista, que iba a celebrarse el próximo mes de abril, no se repetirá al llegar las partes a un acuerdo.

Durante todo el proceso, los abogados de la mujer defendieron que ella actuó en defensa propia y argumentaron que padecía "el síndrome de la mujer maltratada y un gran miedo a su marido". En una entrevista concedida a EL PAÍS en octubre de 2010, el hijo mayor del matrimonio, Marcos, defendió a ultranza a su madre: “Ella se defendió y no puede ser culpable de eso”, “se merece vivir sin miedo y dignamente lo que le queda de vida, disfrutar de sus nietos, estar con sus amigas y organizar comidas familiares sin la preocupación de que se puedan desatar más gritos y peleas".