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Libre por ser un padre "joven e inexperto"

La Audiencia Provincial de Girona rebaja la pena a Alejandro Suárez, condenado por el homicidio imprudente de su bebé de 27 días en Platja d'Aro

El padre acusado de matar en 2009 a su bebé de 27 días en Platja d'Aro (Girona) no tendrá que volver a la cárcel. Tras un largo procedimiento -el juicio tuvo que repetirse porque el primer jurado popular reunido no fue capaz de llegar a un veredicto- la Audiencia Provincial de Girona ha condenado a Alejandro Suárez a una pena de dos años de cárcel por un delito de homicidio imprudente, informa Efe. La condena es menor que la que pedía el fiscal (cuatro años) e incluso la propia defensa (dos años y seis meses). La Audiencia ha tomado en consideración la "juventud e inexperiencia" del padre, que tenía 22 años el día en que murió el bebé tras golpearse la cabeza contra el techo al intentar el padre calmar sus llantos.

El jurado popular reunido en septiembre pasado declaró al acusado culpable de un delito de homicidio imprudente, y no de asesinato, como reclamaba el fiscal, al considerar que el padre no tuvo intención de causarle daño a su hijo. La Audiencia, que no ha aplicado el agravante de parentesco que pedía el fiscal, ha tenido en cuenta a la hora de imponerle la pena que el padre "tenía poca experiencia -o simplemente ninguna- a la hora de cuidar bebés".

Los hechos sucedieron el 8 de diciembre de 2009 en un apartamento de Platja d?Aro donde el padre vivía con su pareja y madre del bebé. Alejandro Suárez se quedó solo con el niño y en un momento en que este rompió a llorar lo cogió y lo alzó contra el techo, algo que el jurado popular consideró probado. Según el veredicto, Suárez faltó "a las normas más elementales" de cuidado del niño.

Las psicólogas que declararon en el segundo juicio descartaron que el acusado respondiera al perfil de maltratador. Una de las forenses que examinó el cuerpo, además, consideró las heridas que presentaba el bebé compatibles con el relato del padre. En el primer juicio dos expertas forenses habían declarado lo contrario, es decir, que las heridas del bebé eran incompatibles con una muerte accidental.

El padre pasó cerca de dos años en prisión preventiva, por lo que no deberá volver a la cárcel.