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Contadores de pájaros

Millones de aves cruzan la Península hacia sus zonas de invernada en África. Conocer sus movimientos es vital para estudiar el cambio climático

Esta es una época perfecta para observar las migraciones de aves, cuando millones cruzan la Península desde sus zonas de cría hasta las de invernada, en África. Un movimiento continuo que comienza en agosto y se alarga hasta principios de noviembre. España junto con Italia y Grecia son los países europeos de paso, y el principal punto de avistamiento en la Península se sitúa en Gibraltar.

En las últimas décadas, los expertos han detectado que las aves están modificando su comportamiento en los movimientos migratorios. Algunas especies ya no cruzan al continente africano, por ejemplo, o se contentan con realizar pequeños desplazamientos locales. La culpa la tiene, en parte, el cambio climático, que origina inviernos más suaves en las áreas de cría, lo que hace innecesaria la migración.

Un proyecto con fondos europeos reúne a expertos y voluntarios en el Pirineo navarro

Estos comportamientos se conocen gracias a diferentes técnicas, como el anillamiento, herramienta imprescindible también a efectos de conservación. Pero las nuevas tecnologías facilitan localizaciones de las aves con mucha más información y más precisa. "Los satélites meteorológicos están registrando ahora los flujos de aves. En el futuro se podrán medir las masas que forman y saber si ha habido aumento o descenso de dichos viajes", explica Juan Carlos del Moral, coordinador del área de estudio y seguimiento de aves de SEO/BirdLife.

El programa Migración de las Aves, disponible en Internet, desarrollado por SEO/BirdLife y la Fundación Iberdrola, marca a numerosas aves con transmisores para seguir las pautas de sus viajes. En su primera temporada, 2011, se han colocado dispositivos a unas 70 aves, pero en el futuro el número de ejemplares irá creciendo.

Por su parte, gracias a WWF se puede seguir por Internet el vuelo de cuatro alimoches, bautizados como Vega, Sahel, Duna y Trigo, en tiempo real desde África hasta España, donde tienen su zona de nidificación, y viceversa. Las aves cuentan con un dispositivo y su seguimiento se hace vía GPS. Una vez pasado el verano en España, se preparan ahora para regresar a África, donde permanecerán seis meses.

Mientras las nuevas tecnologías se asientan en el estudio migratorio, la forma clásica de avistamiento de aves sigue reuniendo a ornitólogos y voluntarios para el conteo. Además del clásico punto del Estrecho de Gibraltar, el pasado año se inició en Navarra un proyecto que estudia el viaje migratorio a su paso por el Pirineo, en concreto en el collado de Lindus, en el término de Auritz-Burguete. El proyecto, con financiación europea e incluido en el Programa Operativo de Cooperación Territorial España-Francia-Andorra para 2007-2013, reúne durante los meses de agosto y septiembre a ornitólogos profesionales y a voluntarios ambientales, que también realizan una labor de difusión activa del proyecto en la zona. En 2010, la campaña mantuvo a los estudiosos en el campo una media de 11 horas al día. El éxito de la experiencia se cifra en que ya hay más de 200 personas en lista de espera que quieren participar como voluntarios.