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La Ertzaintza no encuentra vínculos entre Amaia Azkue y su asesino

Las investigaciones de la Ertzaintza no han encontrado, por el momento, vínculos entre Amaia Azkue y la familia de su asesino, según fuentes cercanas a la investigación de este crimen, que desmienten por ahora la hipótesis de que Ander E., asesino de la mujer y que sigue internado en el centro de menores de Zumarraga (Gipuzkoa), o alguno de sus familiares, mantengan alguna relación con Amaia Azkue. La principal tesis, por tanto, sigue siendo la del robo.

Estas mismas fuentes consultadas por EL PAÍS confirman que la principal pista que condujo a la detención de Ander E., que será juzgado por la Ley del Menor, fue el hallazgo del cordón con el que maniató a su víctima, a la que arrojó a un lago de Azpeitia. La policía autonómica investigó el modelo de zapatillas a las que pertenecía y cotejó las compras de ese modelo que se habían realizado mediante tarjeta de crédito, dando finalmente con el asesino de Amaia Azkue. Su madre había comprado ese modelo días antes de que cometiera el crimen.

Contradicciones

El pasado miércoles por la tarde, Ander E. se entregó en la Fiscalía de Gipuzkoa acompañado por su padre, trabajador de una conocida empresa de la zona, y un abogado e indicó que era el asesino de Amaia Azkue, una mujer de 39 años casada y con dos hijas. Lo hizo solo un día antes de cumplir 18 años.

La Ertzaintza lo había interrogado por la mañana y el asesino había incurrido en numerosas contradicciones. Según declaró Ander E., Amaia Azkue lo recogió en autostop a la salida de un supermercado de Zarautz y accedió a llevarle en coche hasta Azpeitia, lugar en el que el asesino residía en una urbanización con piscina y pista de tenis.

Según Ander E., en el transcurso del viaje, tras una discusión, la golpeó con una piedra en la cabeza, acabando con su vida. Tras lanzar su cuerpo al embalse, el asesino abandonó el coche cerca del santuario de Loiola. Al día siguiente, Ander E. extrajo 300 euros de un cajero. Dos días después volvió a intentarlo, sin éxito.

El asesino pasó cinco meses viviendo en la localidad con total normalidad. De hecho, hace algo más de un mes tuvo un altercado por el posible robo de una moto de un establecimiento de alquiler.