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Crisis alimentaria

Los híper alemanes empiezan a desbloquear la fruta española

El consumo nacional de pepinos cae pese al desplome de los precios.- Estados Unidos mantiene bajo sospecha las hortalizas españolas

Juan Antonio Díaz Planelles, director comercial de Agroiris, una de las principales comercializadoras de fruta y verdura de El Ejido (Almería), desgranaba ayer con un punto de melancolía los efectos de la crisis del pepino para su empresa, desatada después de que Alemania culpara a los pepinos españoles de ser los causantes de llevar la bacteria E. coli. "Del jueves 26 hasta ahora hemos pasado de sacar al mercado 1.300 toneladas del producto a sacar, el lunes, solo 100. Ayer cerramos hasta nueva orden", relataba en la austera sala de juntas con vistas al almacén donde habitualmente trabajan 750 empleados, y que ayer apenas albergaba a una decena de trabajadores de mantenimiento.

Díaz Planelles prosigue con el balance provisional de daños: "Hemos hecho regresar unos 20 camiones, y un cliente italiano ha cancelado un pedido de melón y sandía cuando ya estaba en Perpiñán (Francia)". Hasta que le interrumpe una empleada que desea comunicarle algo. Cuando regresa, minutos después, el director comercial de Agroiris parece otro: "Acaban de pedir tres camiones de melón y sandía para Alemania y uno para Austria". Parece que empieza a surtir efecto la declaración oficial de inocencia del pepino español. Ayer, el secretario general de Agricultura alemán Robert Kloos, reconoció abiertamente que Alemania sabe que los pepinos no son la causa de las muertes por la cepa de bacteria mortal E.coli. El comprador de Díaz Planelles es una gran cadena de supermercados alemana. Agroiris facturó en 2010 un total de 150 millones de euros con la venta de frutas y verduras a la UE, Rusia, EE UU y Canadá. "Nos someten a inspecciones durísimas en la trazabilidad en origen. Sin embargo, no se controla tanto en las distribuidoras. ¿Cómo es posible que una caja de fruta en un supermercado tenga etiquetado el origen en tres países distintos?", se queja.

Estados Unidos lleva una semana sometiendo a "una vigilancia ampliada" los pepinos, lechugas y tomates que entran en el país, anunció ayer Doug Karas, portavoz de la la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE UU (FDA). Pero aún así, la agencia matizó que se trata de las medidas adoptadas con la información de la que disponen, a falta de disponer de la "notificación oficial" que exculpe a las hortalizas españolas de ser las portadoras de la bacteria.

Pese a la buena noticia, la situación sigue lejos de recuperar la normalidad. Alfonso Zamora, representante de ECOAL, la cooperativa de alhóndigas de Almería, afirmaba que incluso después de que la responsable de Sanidad de Hamburgo reconociera su error sobre el origen del brote infeccioso en algunos supermercados alemanes seguían retirando calabacines de Almería.

En la subasta de la tarde de la alhóndiga La Unión el pepino moruno se vendía a 8 céntimos, cuando costaba más de 35. El calabacín cayó también hasta los ocho céntimos (de 40). Este desplome de precios se ha apreciado también en los expositores nacionales. Las patronales de grandes superficies Anged y la de supermercados Asedas se escudaban en la falta de datos oficiales para no admitir una caída en picado que se apreciaba en la mayor parte de los puntos de venta. Asociaciones de agricultores lo han cifrado en torno al 30%. Agricultura negó veracidad al porcentaje por falta de tiempo en la evaluación de daños. El Gobierno español ya ha hablado con sus socios de la UE para que se pongan en marcha los mecanismos de los que dispone la Comisión Europea para compensar los desastres económicos que han padecido los agricultores.

En un Alcampo de la zona norte de Madrid el empleado de la fruta trataba de convencer con poco éxito a los clientes de que los pepinos en promoción tenían frescura e higiene garantizadas. "La culpa de todo ha sido la mala publicidad. Es una pena, porque el producto es muy bueno y ahora está barato", comentaba. Los pepinos a granel bajaron ayer 20 céntimos el kilo, añadidos a los 90 que ya habían descendido desde el sábado. El gazpacho Alvalle -cuya dirección tampoco quiso hablar de pérdidas- figuraba igualmente en promoción en la zona de refrigerados. En los estantes de precocinados, las alertas del híper apuntaban al gazpacho en tarro de cristal, que anunciaba nada menos que un descenso de 65 céntimos.

En un local minorista del madrileño barrio de Chamartín un veterano vendedor se lamentaba también del desastre de ventas. Incluso animaba a las clientas de confianza: "Esperaros a mañana y los compraréis a 50 céntimos [frente a los 90 de ayer, y los 2,10 de hace dos semanas]. El pobre pepino está en caída libre". En Lidl confirmaron la retirada del producto en las 530 puntos de venta que la multinacional alemana tiene repartidos por España. Fuentes próximas a los empresarios de alimentación aseguran que el consumidor español se ha contagiado del temor de los europeos y ha retraído la compra de pepinos y el gazpacho y salmorejo que lo contienen.