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El 'flashmob' más tradicional

50 personas participan en otra edición de la batalla de almohadas en Madrid

Un manto blanco cubrió la plaza de Oriente en cuestión de minutos. Y en cuestión de minutos el blanco desapareció. Breve, pero intenso. A las seis de la tarde unas 50 personas armadas con almohadas se encontraron frente al Palacio Real, a las seis y ocho minutos empezaron a liarse a golpes y a las seis y media allí no había pasado nada.

Seguro que tradición no es la palabra más apropiada para hablar de Madridmobs, un grupo anónimo creado en 2003 en Internet que organiza acciones en lugares públicos en los que la gente hace cosas inusuales antes de dispersarse rápidamente. Pero la batalla de almohadas del día de los enamorados en ya casi una institución en la capital.

A un lado las chicas, a otro los chicos, con un grito de guerra empieza otra batalla. Una pareja de jubilados que pasea por la plaza se para en seco y mira extrañada: "No sé que significa, pero la verdad es que no hacen daño a nadie".

No solo quienes pasean y se ven de repente sorprendidos dudan del significado de la batalla de almohadas. Para Andrea Cárceles, de 23 años, que ya repite por cuarta vez, solo es cuestión de diversión y de hacer algo diferente. Para Sonia López, que es nueva en esto, se trata de hacer lo opuesto a lo que manda San Valentín. "Nada de corazones ni flores, almohadas y golpes", dice. En lo que todos coinciden es en el "desahogo" que supone hacer un paréntesis y cortar con la rutina.

Después de unos diez ataques, una pareja de japoneses hace fotos y un grupo de niños juega con la espuma que las almohadas han ido soltando por el suelo. A los dos agentes municipales que han vigilado la batalla, sin intervenir, se les suma una furgoneta de limpieza, que entra por la plaza, da una vuelta y se va como ha venido. Aquí no tiene trabajo. En un pequeño descuido ya no hay ni manto blanco que limpiar, ni niños jugando en la nieve, ni risas o almohadazos. Son las seis y media, feliz 14 de febrero y hasta el año que viene.