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El amarillo de Van Gogh se reduce

Los rayos X descubren la compleja reacción química que degrada los brillantes colores del genio holandés y abren una vía para evitarlo

El cuadro  Ribera del río Sena  de Van Gogh, tal como está en la actualidad (centro) y recreación de su aspecto original en 1887 (izquierda) y de su futuro aspecto en 2050 (derecha). Abajo, imágenes de la investigación llevada a cabo en el ESRF.
El cuadro Ribera del río Sena de Van Gogh, tal como está en la actualidad (centro) y recreación de su aspecto original en 1887 (izquierda) y de su futuro aspecto en 2050 (derecha). Abajo, imágenes de la investigación llevada a cabo en el ESRF. ESRF/ANTWERP UNIVERSITY/MUSEO VAN GOGH

El brillante amarillo de los cuadros de Van Gogh ya no es tan brillante como cuando los pintó y vira a marrón. Esta preocupante degradación, que afecta a otros colores y otros artistas de finales del siglo XIX, se debe a una compleja reacción química, que han conseguido detectar en un esfuerzo conjunto varios laboratorios europeos, incluyendo el gran sincrotrón de Grenoble (ESRF).

Pequeñísimas muestras de pintura analizadas por científicos de cuatro países han confirmado el proceso, que abre la vía a posibles medidas para evitarlo, como la protección de la luz solar y los rayos ultravioleta. Los resultados se publican en Analytical Chemistry .

Como en una historia de investigación forense, los científicos emplearon un haz microscópico de rayos X para revelar la reacción química, que tiene lugar en una capa finísima, donde coinciden la pintura y el barniz de la superficie. La luz del sol solo puede penetrar unos pocos micrómetros en la pintura, pero en esta cortísima distancia es capaz de disparar una reacción hasta ahora desconocida que convierte el amarillo de cromo en pigmentos marrones.

La decisión de Van Gogh de utilizar nuevos colores brillantes en sus lienzos se considera un hito en la historia del arte, señalan los científicos. Eligió deliberadamente colores para manifestar emociones y estados de ánimo, y no lo hubiera podido hacer sin la innovación en la fabricación de pigmentos industriales que tuvo lugar en el siglo XIX.

Aunque se sabe desde ese siglo que la pintura amarillo cromo se oscurece bajo el efecto de la luz del sol, no todas las pinturas de esa época están afectadas y el proceso no va siempre a la misma velocidad. Dada su toxicidad, los artistas se cambiaron a otras alternativas en los años cincuenta del siglo XX.

Para resolver el rompecabezas químico, el equipo dirigido por Koen Janssens utilizó primero en los análisis muestras de tubos de pintura antiguos, que envejeció artificialmente sometiéndolas durante 500 horas a luz ultravioleta. Solo una muestra, del pintor Rik Wouters (1882-1913), se oscureció significativamente, y esta fue la que se analizó con rayos X. Se encontró que el fenómeno es una reducción del cromo, que pasa de cromo VI a cromo III.

En la segunda etapa se utilizaron muestras de dos cuadros de Van Gogh, Vista de Arles con lirios (1888) y Ribera del Sena (1887), que están en el museo del artista en Amsterdam . Se efectuaron numerosos análisis en varios laboratorios europeos, incluidos los sincrotrones ESRF y DESY, y la conclusión es que se ha producido este fenómeno en los dos cuadros.

Los rayos X mostraron también que el cromo III está presente en mayor medida cuando también hay compuestos con bario y azufre. Esto indica que la técnica de Van Gogh de mezclar pintura blanca y amarilla puede ser la causa del oscurecimiento de su amarillo.

Los últimos experimentos mostraron que los nuevos compuestos de cromo III forman una capa de espesor nanométrico sobre las partículas de pigmento de la pintura.