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Lazkano dice adiós

El Museo de Bellas Artes de Bilbao clausura la exposición 'De la arquitectura a la naturaleza' - La muestra supera las 56.000 visitas

La exposición Lazkano. De la arquitectura a la naturaleza comienza hoy a ser desmontada en la Sala BBK del Museo de Bellas Artes de Bilbao, después de haber recibido más de 56.000 visitantes desde que fue inaugurada el pasado 4 de octubre. Ayer fue el día de la despedida de la pinacoteca de las 82 pinturas y una treintena de apuntes y bocetos creados por Jesús Mari Lazkano (Bergara, 1960) durante los últimos 20 años.

Las obras, imágenes hiperrealistas trabajadas con minuciosidad extrema, en las que se suceden paisajes imaginarios junto a rincones robados a la propia arquitectura del museo bilbaíno, vuelven a sus lugares de origen cargadas de energía, asegura su autor. Lazkano se reconoce hoy más satisfecho que en el momento en que se abrió la muestra. Ha conseguido cumplir el objetivo de ganar tiempo para las pinturas, indica. Más allá del número concreto de visitantes, el pintor agradece en especial la "actitud abierta y paciente" con la que el público se ha acercado a sus lienzos.

"Muchas personas me han dicho que han hallado paz en los cuadros", apunta el artista

El pintor viajará este año a China para preparar un mural de siete metros de largo

En sus visitas a la muestra ha podido comprobar que los asistentes dedicaban tiempo a mirar los cuadros, a "leer lo que se dice en cada uno de ellos", como pidió que se hiciera el día de la inauguración. Es la energía que los espectadores insuflan a las pinturas para acabar de construirlas, explica el autor. "Muchas personas me han dicho después de visitar la exposición que han encontrado paz, sensaciones positivas, espiritualidad, y una sensación de libertad al mirar los paisajes pintados en cuadros de gran formato", abunda.

El título de la exposición resumía los dos focos de atención del trabajo de Lazkano a lo largo de su carrera: los paisajes imaginarios más salvajes, sin huellas humanas, y las arquitecturas de las grandes urbes o los restos históricos. Su pintura ha seguido siempre ese "movimiento pendular", reconoce. En esta ocasión una serie de 20 trabajos, realizados a lo largo de la última década, reflejan los rincones del Museo de Bellas Artes, detalles de sus obras emblemáticas o piezas del mobiliario, como las sillas metálicas de la cafetería.

La muestra ha dejado un buen sabor de boca al pintor, también profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco (UPV), donde él mismo se formó, desde hace más de 25 años. Y ha sumado fuerzas para seguir trabajando en varios proyectos. Ahora vuelve a mirar a China. A raíz de la presentación de una de sus obras de gran formato en el pabellón de Bilbao en la reciente Exposición Universal de Shanghai, surgió el encargo de un cliente chino para realizar un cuadro de siete metros de longitud. A finales del próximo verano tiene previsto viajar al país asiático para perfilar las ideas. A su regreso, pintará el mural en su estudio de Urdaibai.