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Duro ajuste a la enfermería por el plan de Bolonia

La conversión del título de diplomatura a grado y la implantación de las especialidades puede suponer un déficit de profesionales

Tiempos duros para la enfermería. La creación del título de grado y la implantación de las especialidades puede suponer que en 2012 y 2013 haya un déficit de profesionales. Según datos del estudio La enfermería ante el espejo, hecho por el sociólogo Juan Hernández Yáñez por encargo de la Fundación Alternativas, en esos dos años se jubilarán aproximadamente 9.000 de las 200.000 enfermeras que trabajan en el sistema público, pero con los retrasos debido a la prolongación del tiempo de los estudios (más los dos años de la especialidad) saldrán de las facultades y escuelas aproximadamente la mitad que otros años. Eso quiere decir que en vez de un superávit de unas 6.700 profesionales, esos años habrá unas 1.000 enfermeras más que las que se jubilan, lo que puede ser insuficiente para cubrir la demanda creciente de personal cualificado.

El estudio va más allá, y hace un análisis poco halagüeño del sector -sobre todo de sus dirigentes-. Así, el autor destaca el contrasentido de que en las cúpulas directivas la edad media sea muy superior a la de las trabajadoras, o que esta sea casi toda masculina, frente a un personal abrumadoramente femenino. Portavoces del Consejo General de Enfermería descalificaron el trabajo.

También indica que la profesión debe definir sus áreas de crecimiento, si no quiere estar en un continuo enfrentamiento competencial con los médicos. La última de estas batallas ha sido la denominada prescripción enfermera, aunque el autor señala que la guerra la iniciaron los médicos, que compararon la posibilidad de que una de ellas indique a un enfermo qué medicamento tomar con que una azafata pilote un avión. A cambio, señala que la posibilidad de que estas profesionales decidan sobre 80.000 productos no era una prioridad del sector.