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Reportaje:

Hablar euskera en EE UU

El documental 'Amerikanuak' narra la historia de la inmigración vasca en un pueblo de Nevada - La obra se proyectó en el Zinemaldia

Alfonso Igote, Pete Paris, José Yaniz Txapo y Juan Juaristi Parrillas pertenecen a la misma cuadrilla. Todos vascos, no han olvidado cómo se juega al mus aunque tienen que practicarlo a miles de kilómetros de donde se inventó y de donde proceden. Los cuatro amigos son los últimos vestigios de la inmigración vasca en Estados Unidos. Con apenas 18 años salieron de casa en los cincuenta buscando un futuro mejor. Su historia y la de tantos otros la refleja el documental Amerikanuak, que se estrenó en la última edición del Festival de Cine de San Sebastián, en la sección Zinemira.

La idea surgió cuando Nacho Reig, el director de la cinta, propuso a Gorka Bilbao, el realizador, hacer un trabajo sobre la diáspora vasca. "Para Nacho era algo nuevo, pero aquí, en Euskadi, es un tema muy conocido, todos hemos tenido un abuelo, un familiar que ha estado por allí", dice Bilbao. Al final se embarcó en el proyecto cuando al revisar todas las películas que se habían hecho sobre la materia vio "que había una posibilidad de contar la historia de otra manera", añade.

Varias anécdotas articulan historias de superación y desarraigo

"Pasamos dos semanas con la cámara guardada, haciéndonos de la cuadrilla"

El resultado son 90 minutos de grabación, en la que las historias de superación y desarraigo se extraen de las conversaciones que mantienen los protagonistas entre ellos. "Pasamos dos semanas con la cámara guardada en el hotel, conociendo a la gente, hablando con ellos, en definitiva haciéndonos de la cuadrilla", señala el realizador.

Amerikanuak no muestra historias concretas, según el productor, Zigor Etxebarria. "Se cuentan anécdotas, pasajes de una vida que enseñan lo duro que fue y ese proceso de adaptación, la experiencia de una persona que se desarrolla, crece en esas condiciones". En la terraza del bar Rugby de Gernika los responsables de la cinta recuerdan las manos de los protagonistas, testigos de años de duro trabajo como pastores en Estados Unidos. O cuando Txapo les contó que pasó 16 años en el campo sin ver a una mujer.

El documental está rodado en euskera, y en Elko, un pueblo de Nevada (Estados Unidos), de 40.000 habitantes. La idiosincrasia del lugar no les hizo dudar de que allí era donde tenían que grabar Amerikanuak. "Por ejemplo, el cuatro de julio organizan una fiesta vasca a la que va mucha gente de aquí, pero quisimos escapar de eso, y también de Boise. Nos fuimos cinco semanas en invierno y te das cuenta de que mientras toman un vino, su cultura todavía perdura, y lo hará hasta que se mueran", relata Etxebarria.

El documental se estrenará en los cines a partir de noviembre, pero sus responsables, Bilbao y Etxebarria, sólo esperan poder volver un día a Elko y proyectarlo allí. Hacer un pequeño homenaje a esos inmigrantes vascos, que viven en un pueblo remoto de Nevada, ya mayores, y cuyas historias desaparecerán cuando ellos no estén. Txapo falleció en el proceso de montaje de Amerikanuak.