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Sangre y polémica en el torneo de Tordesillas

El pueblo vallisoletano mata a su famoso toro de la Vega entre aplausos de los vecinos y las críticas de los antitaurinos

El toro de la Vega, que ha muerto de varias lanzadas, es una tradición duramente criticada por los ecologistas
El toro de la Vega, que ha muerto de varias lanzadas, es una tradición duramente criticada por los ecologistas ULY MARTÍN

El toro de la Vega ha muerto esta mañana de varias lanzadas en el campo de Tordesillas(Valladolid). Lo mató un vecino del pueblo, Marcos Rodríguez, de 26 años, que ha sabido jugarse la vida, según sus propias palabras, pero que se ha emocionado en el paseo por el pueblo cuando ha sido aclamado por los lugareños. Antes de soltar al astado, unos lugareños ha recorrido el campo con una pancarta en la que se leía: "Las regiones de España a favor de las tradiciones".

Este sangriento festejo, envuelto cada año en la polémica y precedido de la manifestación, días antes, de los antitaurinos, no arredra a los tordesillanos, que han celebrado su fiesta más conocida en multitud. El toro hizo el recorrido y recibió muerte de varias lanzadas en 12 minutos. Llegó al campo atravesando el puente sobre el río Duero, donde le esperaban más de un ciento de caballistas y otros matadores a pie. La polvareda no deja ver nada a los miles de vecinos que se agolpan a lo largo del recorrido. La alcaldesa, María del Milagro Zarzuelo, se ha congratulado de que el encierro ha sido "limpio y rápido", "un torneo fantástico", dijo tras ponerle la insignia al matador en el balcón del Ayuntamiento. Sobre la polémica que envuelve la fiesta ya no quiere opinar: "Creo que el pueblo lo vive con tranquilidad y con respeto, lo mismo que esperamos para nosotros. El torneo no se puede suavizar más, porque eso significaría no matar al toro, y eso ya no sería la fiesta", ha dicho.

Pero en el pueblo no pueden eludir las muchas voces que por toda España piden el cese de este torneo por su crueldad con el toro. Platanito pesaba 550 kilos y era de la ganadería de Valdeoliva, tenía "casta y arranque", según dijo Rodríguez, quien lo mató después de varias picadas. La hostilidad hacia los camarógrafos es manifiesta en todo el festejo, pero arrecia cuando dan muerte al astado, le cortan el rabo y lo suben al camión. Entonces los que le transportan aúllan contra las cámaras. Y así ha acabado todo, como cada año, con el rabo del toro en lo alto de la pica del ganador, al que acompaña el gentío calle arriba hasta la plaza del ayuntamiento, donde le reciben con honores. "Estoy emocionado, era lo que he esperado toda mi vida", dijo Rodríguez, que no entra en polémicas porque está "muy orgulloso" de lo que ha hecho, según dijo. "No tengo palabras". El ayuntamiento ha pagado por el toro este año 7.500 euros más IVA.